Columnas

Si Gatell no cambia la estrategia, los muertos serán "sus muertos"

López-Gatell en el papel que sí le gusta

Es momento de que los López demuestren que no politizan la pandemia. Los ex titulares de Salud son muy serios.

“La soberbia es el abismo donde suele desaparecer hasta el mérito verdadero.”
JUAN MONTALVO
“La soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande pero no está sano.”
SAN AGUSTÍN
“Tanto peca el que dice latines delante de quien los ignora, como el que los dice ignorándolos.”
MIGUEL DE CERVANTES

Aunque la plana-curva sea nuevamente ascendente, no es vista así por el doctor López-Gatell. Ni él ni su jefe advierten que el número de contagios ha vuelto a crecer y que la pandemia se ha llevado de la peor forma posible.

647,507 infectados y más de 69 mil muertos son muestra fehaciente. Los números se recrudecen si se toman en cuenta otras cifras dadas por la misma Secretaría de Salud. Esto es, el número de muertos podría cercano a los 200 mil. El sobre registro de mortalidad con respecto al año pasado, dada a conocer por la CENAPRECE, siembra una fuerte duda.

En todo el mundo hay infectados y muertos, particularmente en la naciones más pobladas, pero la forma en que los gobiernos han enfrentado la pandemia sí ha hecho diferencia, particularmente a lo que se refiere a las cifras de decesos. Y eso es lo que ante todo cuenta. ¿O no?

Se ha analizado y dicho de todo, pero entre más leo y más me informo, encuentro que las diferencias determinantes planteadas ante el covid se basan en —vanos a llamarles— simplezas. Cuestiones tan sencillas como el impulsar el uso del cubrebocas, controlar estrictamente los aforos, forzar contenciones y cuarentenas, hacer las pruebas necesarias y estar abiertos a modificar la estrategia de acuerdo a resultados.

López-Gatell no ha querido hacer nada de esto. Ha salido más bien con puntadas. La última, sin escuchar, ni conocer su contenido, burlarse de las recomendaciones de diversos ex secretarios de salud de México. ¿Lo que proponen es mentira, un disparate? Desde luego que no. Pudo rechazarlo en términos serios, pero jugó al rockstar: se negó a ver la propuesta desde la soberbia del que todo cree saber, pero que no ha cumplido nada (6 mil muertes, 30 mil, 60 mil, etcétera).

Concretamente, los doctores plantean un plan de 20 mil millones de pesos y no más de ocho semanas de encierro coordinado para controlar la epidemia. Esto último basado en los países que lo han logrado. Su escrito (lo he leído) en ningún momento buscó confrontar al gobierno. Al revés, propone restablecer la coordinación desde la federación a través del Consejo de Salubridad.

¿Qué opinó López-Gatell del documento, de la reunión? Desde el desdén de su soberbia, y en lugar de aceptar o al menos leer las recomendaciones, prefirió desestimarlos con lo siguiente: “no sé si tiene que ver con algún tema político y si tienen algún vínculo político”. Agregó: “pueden tener algún interés con las pruebas diagnósticas”.

Los intereses políticos han sido los suyos, los del coordinador de la estrategia contra la pandemia, al no cumplir con los protocolos mínimos señalados por los expertos y autoridades mundiales en salud.

Aquí se demuestra el verdadero López-Gatell siendo él quien tiene “los verdaderos intereses” y los borda con otra mentira: decir que se tenía el dinero para vacunar a toda población. Dio un número exacto el 26 de agosto: 25 mil millones de pesos, y dijo que ya se contaba con el recurso. Pero ahora resulta que en el Presupuesto Federal de 2021, enviado para su análisis y aprobación a la Cámara de Diputados, no viene considerado ese dinero. Lo que es peor, ya avisaron que no son suficientes esos 25 mil millones. Han doblado la cifra a cincuenta mil millones de pesos (cabe la pregunta: ¿quién se beneficiará de la diferencia?). Y por si eso no fuera suficiente, como no viene contemplado en ningún rubro de la presupuestación, el candidato a dirigir Morena y diputado líder de la bancada de ese partido, Mario Delgado, junto con todos los legisladores que coordina, condicionan el recurso para la vacuna siempre y cuando se extingan fideicomisos.

¡Eso sí que es tema y vínculo político, y de los más ruines y baratos! Poniendo a los mexicanos al último lugar, con tal de conseguir el capricho de YSQ de desaparecer los fideicomisos. Dado que Mario Delgado fracasó hace unos meses en conseguir eso mismo por la buenas, ahora lo impone por las malas. Cuando todos los países del mundo quieren garantizar ante todo la vacuna para toda su población, en el nuestro, primero se quiere agradar al ejecutivo federal.

Pero, la verdad, ¿qué se puede esperar cuando el gobierno federal prefiere gastar 500 millones de pesos en cachitos de la Lotería para repartir entre los hospitales en lugar de darles ese dinero de forma equitativa y sin intermediarios a dichos nosocomios? Las prioridades están claramente enrevesadas. La salud de la población ha sido puesta en último lugar y además, condicionada a cumplir caprichos. Rubrica la desidia por la población en general que sí está estipulado de manera clara lo que recibirán Dos Bocas, el Tren Maya y el aeropuerto de Santa Lucía.

Es momento de modificar la estrategia. ¿De verdad no lo ven? El mismo secretario de Hacienda, Arturo Herrera, ha dicho que sin vacuna no hay “normalidad económica”. Lógico. Así que no tener el presupuesto para las vacunas es poner en jaque la salud de toda la población y de la economía.

Es momento de que los López demuestren —ellos sí— que esto no es “tema político” y que “sus intereses” están en los mexicanos. Hasta ahora, ha sido todo lo contrario.