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Cienfuegos. Estados Unidos los detiene y AMLO se lleva el crédito. ¿Es justo?

Salvador Cienfuegos y Peña NietoMaría José Martínez/Cuartoscuro

AMLO no debe tener oídos sordos a las cada vez más numerosas voces que le dicen que reconsidere poner a México en el camino de la militarización

Tú eras la sola verdad de mi vida,
el resto, ¿qué es?
humo... Palabras, palabras, palabras...
¡Mientras la tumba me hace enmudecer!
tú eras la mano cordial y segura
que siempre estreché
con sentimiento de plena confianza
en tu celeste lealtad de mujer.
Tú eras el pecho donde mi cabeza
se reposó bien,
oyendo el firme latir de la entraña
que noblemente mía sólo fue.
Tú lo eras todo: ley, verdad y vida...
El resto, ¿qué es?
Amado Nervo

No, ciertamente no lo es. Pero se trata del juego de la política. Y el problema nunca ha sido el truco ni la ilusión óptica, sino que uno se la crea.

Probablemente hoy temprano, en el transcurso de su mañanera, el titular del ejecutivo dirá que el arresto del general en retiro Salvador Cienfuegos (que sucedió ayer por parte de autoridades migratorias de Los Ángeles, California, a solicitud de la DEA) comprueba que el gobierno que le antecedió también fue narco, como “siempre” lo ha dicho. Además, que la detención es producto de la inmejorable cooperación que hay entre los gobiernos de México y Estados Unidos.

Es lógico que el primer mandatario aproveche la nota para alimentar su discurso. Hasta ahí muy bien. Depende de la ciudadanía, no obstante, percatarse de que ni una ni otra cosa serán ciertas.

El general apenas ayer fue detenido y no hay señalamientos oficiales por la parte estadounidense sobre qué se le acusa. El juicio que se le seguirá en su contra ni siquiera ha comenzado y creo no equivocarme en insistir que se debe salvaguardar a toda costa la presunción de inocencia. ¿O no? De ninguna manera dudo que el general Cienfuegos sea culpable y seguramente allá se le investigó antes de arrestarlo. Pero todo debe probarse en un juicio, es lo correcto.

Ciertamente en EEUU así procederán jurídicamente; solo en México se requiere de los resultados de una consulta para actuar legalmente por la vía de un juicio donde popularmente ya se dictó de antemano una sentencia de culpabilidad...

Pero hay una deformación doble de la que la gente no debe caer presa: es un hecho que el gobierno de la 4T no apresó a Salvador Cienfuegos. Lo había tenido en territorio nacional todo este tiempo y no procedió contra él.

Esto es sumamente importante tenerlo claro y muy presente. Quienes quieran argumentar que con la llegada de la Cuarta Transformación al poder, a esto es, a Palacio Nacional, hay un rompimiento con el pasado se están engañando. O lo hay, pero ejecutado desde Estados Unidos, no aquí.

Y esto es especialmente cierto cuando se trata del ámbito castrense. En el Ejército la trayectoria es continua y vertical, por lo que los generales de hoy eran los jefes antes, lo oficiales antes de eso y tropa en un principio, independientemente de la rama, comandancia, división, regimiento o zona en la que se desempeñan.

Así que la realidad, la que sí es verdad, es otra cosa: el actual secretario de la Defensa Nacional, Luis Cresencio Sandoval, fue colaborador directo del general Cienfuegos. Quizá este segundo recomendó al primero para ocupar la posición que hoy detenta, pero de que era su jefe, lo era. Y si la 4T argumenta que un superior llamado Felipe Calderón no podía ser ajeno a las ilegalidades que supuestamente —tampoco es cosa juzgada aún— hacía su colaborador Genaro García Luna, ¿ahora sí podrá aducir que los cinco generales comandantes de región cuando Cienfuegos era titular de la Defensa no sabían nada de las aparentes fechorías de su superior? No dudo de la verticalidad del hoy general secretario, pero Luis Cresencio Sandoval, por el bien de todos, debe deslindarse clara y contundentemente. 

Así que, si yo fuera el presidente de la república, no haría oídos sordos (al menos no tan rápidamente) a las cada vez más numerosas voces que le dicen que reconsidere poner a México en el camino de la militarización para hacer frente a la corrupción que nos corroe. Muy especialmente ahora que, violando flagrantemente la Constitución política que nos rige, la Guardia Nacional ha quedado bajo el control operativo de la SEDENA y que esta cuenta al menos 250 mil millones de pesos a su entera disposición.