Columnas

Los trabajadores ejercerán un poder del voto nunca antes visto

En ninguna elección presidencial los trabajadores mexicanos han tenido tanta libertad para decidir su voto como en el presente proceso, serán el cisne negro.Internet

 

Durante décadas los políticos han visto a las masas sociales de obreros y campesinos mexicanos como un botín político, unos seres humanos manipulables, sobre los cuales se calcula parte del llamado voto duro o corporativo de las encuestas, en donde sienten seguridad los partidos, sobre todo el PRI (pero últimamente todos los demás), de contar con ese voto en la elección.

La fórmula se sigue repitiendo, líderes sindicales hablan de representar miles de votos como si los tuvieran en las bolsas del pantalón, con ese botín negocian posiciones, chantajean beneficios, asumen tener un poder de control. Sin embargo, la historia ha dado vueltas de tuerca, la ficción del poder corporativo se derrumba. En estas elecciones están dadas las condiciones para que la historia sea distinta, pues se han catalizado fenómenos económicos y políticos, tanto en los cambios de las relaciones colectivas de trabajo como en la comunicación política, que refuerzan la hipótesis del rompimiento de ese control corporativo.

El primer cambio lo vemos en la relación sindicato - obrero, en donde las condiciones económicas, los cambios en las formas de trabajo, de contratación, así como el nivel de salario, sin duda modificaron la relación corporativa de control que prevalecía.

1. La subcontratación o outsourcing representa la cuarta parte de los trabajadores asalariados, casi 5 millones laboran bajo estos modelos; si bien esas empresas tienen sindicatos blancos de protección, no existe ningún contacto entre sindicatos y trabajadores, cero control.

2.   La accion sindical de lucha por las condiciones de trabajo ha desaparecido del ámbito político sindical, por ello el vínculo sindicato - trabajador ha sido diluido hasta desaparecer; según informes de la Secretaría del Trabajo, los estallamientos a huelga en la última década han disminuido hasta llegar a 5 o 6 en todo el país en 2017. El sindicalismo oficial  no son un núcleo aglutinado de emancipación social sino un membrete que cobra piso y extorsiona, no controla.

3.   Las precarias condiciones de trabajo, los bajos salarios, han debilitado la relación sindicato - trabajador, ya no se trata de mejorar las condiciones de empleo, que han sido reducidas a la ínfima raya de lo legal, sino de subsistir día a día y no perder la oportunidad de seguir sobreviviendo. Actualmente la pobreza extrema está en los asalariados, la mayoría gana tres salarios mínimos, no les alcanza para la canasta básica. Por esto, la acción sindical más que generar cohesión genera enojo.

El segundo cambio se aprecia en la participación política de la clase trabajadora, en esta elección se verá marcada por las redes sociales de WhatsApp y Facebook. Lo que hemos visto, a partir de la competencia en telefonía celular, cuando las empresas abarataron los paquetes e incluyeron estas redes sociales gratis, es que estas vías se utilizan para recibir cientos de mensajes, memes, con alta connotación política, es allí en donde están conformando su criterio. No en los centros de trabajo, ni en vía directa con los sindicatos. Esto no había sucedido en las elecciones presidenciales anteriores, antes se pagaba por megas para estos servicios, no eran accesibles a los trabajadores. Por cierto, ridículo hacen los patrones en mandar memos y mails a sus empleados para apoyar a un candidato, su explotador les manda justo el mensaje que no quieren oír.

La leyenda dice que en el mitin del monumento a la Revolución, cuando Fidel Velázquez le comentó a Colosio que le aseguraba 10 millones de votos, el candidato se volteó y le dijo: “usted no me lo puede asegurar porque los sindicatos controlan a los obreros en la fábrica, pero los trabajadores votan en sus casas”. Desconocemos si es verdad el episodio, pero tiene mucha lógica el razonamiento, sólo que en estas elecciones habría que cambiar la conclusión siguiente: los sindicatos no controlan a los trabajadores en las fábricas, ni mucho menos en sus casas.

Medir la participación obrera como voto duro será el gran cisne negro en estas elecciones.

*Maestro en Derecho. Mis escuelas UNAM, ITAM, FLACSO, UADY, UATLAX

 Socio de bufete jurídico landeroasociados.com