Columnas

Sin importarle sus fracasos (ni las víctimas de la Guardería ABC) la esposa del ex presidente Felipe Calderón hace campaña con admirable inconciencia.

No sé si sea budista o practique algún tipo de meditación mística, pero Margarita Zavala siempre está feliz.

Le hemos visto hacer el ridículo en debates, salirse de una campaña presidencial por falta de simpatizantes, hablar en asambleas y actos de campaña sin gente, atravesar espacios públicos bajo improperios, y siempre conserva la calma y su sonrisa (quizás dopada por un montón de antidepresivos).

A la mejor “Borolas”, ya muy briago, se pone agresivo, grita, exige más cacahuates enchilados, pone discos de tambora a todo volumen, vomita, y Margarita, dócil y optimista, le sigue llevando sus traguitos en una bandeja.

Es como Denise Dresser (quien debería ser su suplente), pues aparentemente no conocen otra realidad que la que su mente eligió, y donde son bellas, jóvenes, inteligentes, cultas, contestatarias y con parejas envidiables y sexys.

He escuchado personas que niegan la existencia del covid-19 (quienes aseguran que no está comprobado que nadie haya muerto de coronavirus, sino que las que fallecieron tuvieron enfermedades respiratorias varias). Cuando una persona asegura que un conejo es un ratón de orejas largas, no hay forma de entablar una discusión seria.

No necesita votos para ocupar ese escaño, es un regalo

Margarita no es querida por el electorado, eso se ha comprobado infinidad de veces y, sin embargo, ahí va de nuevo, ahí está haciendo campaña por una diputación en el distrito 10 de la alcaldía Miguel Hidalgo, CdMx, arropada por sus aliados naturales: PRI, PAN y PRD, unidos en la alianza derechista “Va por México” (campaña que, por otro lado, está por demás, ya que la ñora va por plurinominal, es decir, que no necesita votos para ocupar ese escaño; es un regalo). ¿Qué se trae la alianza derechosa con esa campaña? ¿Acaso quieren hacer creer que, si gana Margarita, fue por su campaña? ¿Siguen enredados en su mundo de fake news, manipulaciones y espejismos?

La envidia de vivir sin trabajar

“Margarinflas” (como le dicen de cariño en las redes sociales) tiene mi envidia por dos razones. 

1.- Su total despreocupación ante todo (incluyendo sus constantes derrotas), que le garantiza una alegría perpetua. 

2. Su buena suerte para vivir bien sin trabajar (dejando de lado el dinero que le llega del narcotráfico, a través de su marido, un sueldo de diputada es bastante apreciable).

Su reaparición en la actividad política (que nunca debió ocurrir) cuenta con el apoyo de condiciones únicas, particularmente creadas contra la 4T.

Margarita, Calderón y "México Libre"

La ñora (y su marido) abandonaron el Partido Acción Nacional para fundar el suyo propio (con dinero presumiblemente aportado por el narco): “México Libre”, por lo que el PAN no debería respaldarla; sin embargo, la orden de los picudos es: cerrar filas contra Morena, para que la derecha recupere el poder, “haiga sido como haiga sido”.

Nadie quiere a Margarita (ni el propio “Borolas” hace campaña por ella, a lo más que ha llegado es a retuitear apoyos de otros). Hasta Ricardo Anaya, con su “reality show”, es más entrañable cuando se come su taquito junto a los pobres. Probablemente tampoco la quieran ni el PRI ni el PRD, pero es emblemática de la lucha contra la 4T, y hay que respaldarla.

Por su capricho de imponer a una persona anti-AMLO, la alianza derechista le va a regalar su plurinominal (que nos cuesta a todos los ciudadanos), continuando con la farsa de que es querida, aunque en su propia cara le hicieron ver que falsificó firmas, pero ella vive en su mundo “Margarinflas”, y, aunque usted no lo crea, podría aspirar nuevamente a la presidencia de la República. 

Si esto sucediera, a la mejor votaría por ella, pues su inocente felicidad ante la cruda realidad me inspira esperanzas, aunque “la abogada, madre, hija y una mujer como tú (me dirijo a Denise Dresser, of course)”, sea una papanatas.