Opinión

    Nuevo León: transporte y simplismo

    Quieren mejorar el transporte sin subir las tarifas y manteniendo las obsoletas rutas. ¡Así no se puede!
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    Por Francisco TijerinaDecember 14, 2020 at 3:25 am CST

    Percepciones

    “Una voz fuerte no puede competir con una voz clara, aunque ésta sea un simple murmullo”

    Confucio

    Ha sido el cuento por años, cada vez que se anuncia la posibilidad de incrementar las tarifas del transporte en Nuevo León arde Troya, la ciudadanía se subleva, las ONG’s protestan, diputados y partidos se exaltan y los prestadores del servicio se levantan en armas mientras la autoridad se niega a autorizar el aumento.

    Y así terminamos en un círculo vicioso en el que no se mejora el servicio porque no se aprueba el subir el precio y el aumento no se autoriza por la carencia de un buen servicio.

    Pero la pandemia por el Covid-19 vino a cambiar el esquema de años y años; hoy se sigue requiriendo del servicio para el traslado de la fuerza laboral en el área metropolitana de Monterrey y el problema es que con tan pocas unidades y con un pésimo trazo de rutas, más el disparo de centros poblacionales en la periferia las aglomeraciones son inevitables y con ellas el riesgo de contagio.

    El punto aquí es la enorme cantidad de “especialistas” que surgen por doquier, afirmando que es ahí donde se da el mayor número de contagios, aunque la autoridad se sostiene en su versión de que esto no es cierto.

    A fuerza de dar seguimiento diario a todo lo relacionado con el coronavirus, terminas confundido y sin creer en nada. Mientras unos afirman que no es en el transporte o los restaurantes en donde te puedes contagiar, sino en reuniones familiares en sitios pocos ventilados, los opositores al gobierno insisten en que el problema está en las unidades camioneras.

    Critican el que los camiones vayan atestados pero no aportan solución alguna y el punto aquí, lo hemos dicho ya antes, es que llevan años sin resolver el entuerto; este tema requiere de una reingeniería profunda, un rediseño de las rutas, unas políticas claras, porque el cuento de que “no es negocio” y los prestadores sigan ahí da mucho en qué pensar.

    Es esta una excelente oportunidad para darle paso a la academia y la experiencia, a que los profesionales nos ayuden a hacer lo necesario para contar con un mejor transporte, pero ojo, hay que hacerlo alejado de las visiones políticas de políticos y partidos, de organizaciones que protestan por todo y de voces que buscan beneficios oscuros. La decisión implica pisar callos y afectar intereses, pero ya va siendo hora de fajarse y tomar el toro por los cuernos.

    Mientras eso ocurre, lo único que me queda hacer es recomendar el estar atentos y no hacer caso de las voces simplistas que buscan llevar agua a su molino. Tener un mejor transporte es un reto inaplazable para una urbe como la nuestra y nuestros gobernantes, tarde o temprano, tendrán que tomar cartas en el asunto.

    Pero que quede claro: los simplistas que hoy opinan no tienen la razón.

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