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López -Gatell: Política, Ciencia y Pedagogía

Hugo López-GatellEspecial

¿Es creíble la información que nos proporcionan los políticos?

¿Cómo lograr la síntesis entre el ejercicio del poder, la comunicación directa y llana con la gente y una adecuada conexión con los interlocutores, en un sentido pedagógico, cuando se requiere informar con bases científicas? ¿Cómo los actores políticos pueden alimentarse de estos elementos en la conversación con los medios y con los ciudadanos? Considero que algunas de esas preguntas están presentes en las conferencias de prensa vespertinas, encabezadas por el Dr. Hugo López-Gatell, subsecretario de prevención y promoción de la salud, quien es un personaje clave de la vida pública en la actual coyuntura pandémica.

Por cierto, el perfil del subsecretario resulta por demás interesante. En su cuenta de Twitter, él mismo se describe como “comprometido con la salud pública, los derechos humanos y la justicia social”, (@HLGatell). Para comprender ese perfil, quizá sea necesario recurrir a su historia formativa, sobre todo la relación con sus maestros o con aquellos personajes que lo marcaron en distintos momentos de su vida pública. Desde el activismo universitario (fue representante de la Facultad de Medicina durante el movimiento del CEU de la UNAM, en 1986-1990) hasta su formación profesional, de especialización y posgrado. Y más tarde durante la función pública.

No exagero al decir que, quizá, entre las influencias del subsecretario durante su proceso de preparación y actuación en la vida pública, se encuentran algunas figuras de la época estudiantil. En la misma Facultad de Medicina, de la UNAM, y en las dependencias nacionales de salud, como el Instituto Nacional de Salud Pública, López-Gatell complementó su formación técnico-científica, donde el rigor teórico-metodológico se practica cotidianamente; así mismo es probable que la solidez académica (docencia, investigación, divulgación) haya sido desarrollada y ejercitada durante su paso por los programas de posgrado en México y en otros países.

Al observar su discurso en conferencias, puedo notar que HL-G es sensible a la investigación científica y técnica, sin perder la perspectiva social. Se sabe que López-Gatell ha sido alumno de posgrado de su jefe inmediato, el Dr. Jorge Alcocer Varela, titular del ramo. Algún valor, que va más allá de lo técnico científico y que tiene que ver con el sentido humano ético, ha hecho que el secretario tenga a este subsecretario en su equipo de trabajo.

 

La ciencia de la política como ejercicio responsable del poder

La aplicación o el ejercicio de las políticas públicas, en este caso en materia de salud pública, enseñan que la descripción de datos, como una actividad informativa o para llevar a cabo las tareas esenciales de la comunicación social, es indispensable para concretar las funciones de gobierno. Informar con veracidad y de manera clara es una de las obligaciones de los voceros de los gobiernos, y es un derecho de los ciudadanos. La información, como apoyo, no es por sí misma conocimiento objetivo ni subjetivo. Lo que hace que un dato o un conjunto de datos se vuelva sólido o consistente, es el tipo de interpretación que se da sobre los hechos a partir de evidencia (aunque este último aspecto es objeto de interesantes debates por sus implicaciones epistemológicas: ¿Qué es y qué no es una evidencia?).

¿Es creíble la información que nos proporcionan los políticos, funcionarios públicos, altos o medios, las y los legisladores o representantes populares, entre otros, sobre las políticas públicas o sobre las decisiones tomadas en los diferentes ámbitos de la vida nacional? Eso no depende necesariamente de la personalidad del sujeto público o del grupo en el gobierno, sino de la consistencia de la información que proporciona, así como del conocimiento amplio y profundo que se posee sobre la cosa pública en cuestión. Y, en especial, por el hecho de no perder de vista a quién están dirigidos sus mensajes. Es evidente que López-Gatell y su equipo de colaboradores no se dirigen, durante las vespertinas y más aún en esta coyuntura, a la comunidad científica, sino al pueblo de México.

 

La veracidad y la honestidad como principios

A propósito de las relaciones entre política, ciencia, comunicación y Pedagogía, sirva de antecedente o de contexto la siguiente historia. Recuerdo en alguna ocasión que un famoso periodista recibió en un estudio de radio, a un grupo de funcionarios del gobierno de Veracruz, a quienes preguntó acerca de la validez jurídica de los contratos que ese gobierno había realizado con algunas empresas llamadas fantasma. Los enviados del gobernador Duarte, titular del Ejecutivo estatal en ese momento, afirmaban categóricamente que esos contratos reunían todos los requisitos de ley, y que incluso habían sido revisados formalmente (en documentos y conforme a derecho) por el órgano de control de ese gobierno. Pues bien, a la postre, se demostró que esos contratos eran apócrifos o que no correspondían con la realidad, pues presentaban fallas de origen. Los altos funcionarios del gobierno estatal hablaban, durante la entrevista, parcialmente con la verdad, pero también decían parcialmente mentiras.

En el ejercicio del poder público manejarse con veracidad no es suficiente. Ello también habrá de hacerse con honestidad. Ese es el valor que distingue a un gobierno de otro: El valor ético. Los profesionales de la política (no como objeto de estudio, sino como ejercicio del poder) tienen la oportunidad de aprender de estos encuentros vespertinos, puesto que, si bien se puede dominar un campo de conocimientos (la salud pública en este caso), ello implica también no perder la paciencia, dar un trato humano a los interlocutores (no sólo hacia las y los periodistas, sino hacia el público al que se deben), y evitar la soberbia absurda (lo cual significa, entre otros aspectos, reconocer los errores).

 

Manipulación de datos y objetivos políticos

En otra ocasión un maestro de Estadística, en la UNAM, nos dio un ejemplo de manipulación de datos. Un supuesto funcionario de gobierno daba explicaciones a la prensa acerca de la no responsabilidad de su gobierno, debido a un caso en que una persona se había ahogado en instalaciones deportivas municipales. El vocero oficial indicaba, como argumento, que una persona no podía ahogarse en una piscina que sólo tenía agua hasta un 30 por ciento de su capacidad. Así visto el planteamiento parecería verdadero, sin embargo, el dato que faltaba a la explicación oficial era el relacionado con las dimensiones absolutas, no relativas, de la alberca. ¿Qué tal si la profundidad máxima de la piscina era de 12 metros?

Como sabemos, las manipulaciones de datos y de métodos (cuantitativos y cualitativos) se han registrado durante múltiples coyunturas electorales, tanto federales como locales, a través de los famosos sondeos de opinión, mediante los cuales se han dado a conocer medias verdades y medias mentiras para favorecer (o perjudicar) a alguna candidata, candidato o partido político. Así, la manipulación de procedimientos y datos con fines de rentabilidad política, constituyen una tentación permanente de los gobernantes o miembros activos de la clase política.

En el manejo de los datos y métodos como parte de la rendición de cuentas y ejercicio transparente de la función pública, la interpretación adquiere distintos matices. Ello depende de los contextos y de las fuentes utilizadas, pero también depende de un componente ético, es decir, de la delimitación de un valor moral. En el ámbito de la ciencia esto es crucial, sobre todo cuando se trata de una interpretación de datos que se emplea para sostener o derrumbar una teoría, o cuando se trata de sustentar una metodología, un procedimiento o una técnica tanto en las ciencias naturales y las tecnologías como en las ciencias sociales y humanas (si se me permite esta clasificación).

Las lecciones que dan el subsecretario López-Gatell y su equipo durante las conferencias vespertinas, más allá de las vinculaciones con la “4T”, y vistas no necesariamente en términos de una clase escolar, resultan de alto valor pedagógico en la medida que amplios sectores de la población comprenden los términos a los que se refieren los funcionarios, específicamente a la hora de explicar lo que sucede en esta coyuntura de la pandemia del coronavirus.

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