¿La Escuela en el Hogar?

Escuela San Luis Potosí
Quizá lo más importante sea que, tanto la escuela como el hogar se organicen

¿Los miembros de las familias están en condiciones de manejar adecuadamente estos contenidos?

Me pregunto ¿realmente se puede lograr que los “avances” realizados en la escuela, se lleven a cabo en el hogar? Dicho esto, en términos de aprendizajes escolares (y de todo lo demás que “genera la escuela” –como institución de la sociedad civil y del Estado-, en las vidas de las niñas, niños y jóvenes). ¿La movilización de saberes, no saberes, intuiciones, reflexiones y personalidades que propicia una comunidad educativa en sus estudiantes, puede replicarse en el hogar?

Si la idea es transferir al hogar, durante una temporada no planeada, (de contingencia sanitaria, como lo es la actual coyuntura), el conjunto de actividades educativas que se llevan a cabo en la escuela, me temo que la respuesta es negativa.

Comparto la siguiente historia que va de la mano de las preguntas formuladas al inicio de este texto. He tenido la oportunidad de asesorar, durante el último año, un proyecto (prácticas profesionales) sobre “Home Schooling” que realiza una estudiante de la UPN (licenciatura en Intervención Educativa, 8o. semestre), en el cual ella sistematiza un conjunto de procesos de asesoría y acompañamiento didácticos, para madres de familia que lo han solicitado a UPN, puesto que han decidido seguir la ruta formativa de sus hijos –como su nombre lo indica-, no a través del sistema escolarizado, sino “alternativamente” desde el hogar.

Una de las cuestiones que he observado durante el desarrollo del proyecto, es la preocupación de las madres de familia, decididas por la “alternativa” de “home schooling” (“escuela en el hogar”), de “contar con elementos metodológicos o de mayor sistematización acerca de la enseñanza”, a efecto de cumplir con los planes y programas de estudio, con sus hijos e hijas, que se encuentran en edad de Educación Primaria. Le piden a nuestra estudiante de UPN, que les proporcione una serie de “estrategias de enseñanza” para que puedan cumplir –como lo he dicho antes- con sus propósitos educativos. Sin embargo, he insistido en que el principal problema de quienes han optado por seguir el camino de concretar la “Escuela en el Hogar” (y de otros casos similares que pretenden “sustituir” a la “docencia”), no es tanto una cuestión de método (o dicho de manera más pragmática, de procedimientos), sino que los asuntos esenciales de “lo educativo” y “lo didáctico” son, además de los asuntos de forma, los asuntos de fondo, es decir, de la selección y manejo de los contenidos educativos.

Recientemente le he escuchado al Mtro. Siddharta Camargo una expresión precisa al respecto: De lo que se trata, en la profesión del docente, principalmente, es “conocer o manejar pedagógicamente el contenido”: “debemos partir de que un docente es un profesional, y que lo que lo hace diferente de otros profesionales es el conocimiento pedagógico del contenido. Un profesional toma decisiones de forma autónoma y eso es lo que se espera de él o ella...” (1)

El mensaje que está implícito en esas palabras exactas de nuestro colega, Mtro. Camargo, (UPN, Unidad Querétaro), es que no es suficiente, para practicar profesionalmente la docencia, con apropiarse de un manual, un tratado o de un recetario de “estrategias de enseñanza”, sino que más allá de ello, son esenciales el manejo amplio y el conocimiento profundo del contenido educativo, con un sentido pedagógico, y específicamente didáctico (que abarca tanto los procesos de enseñanza, los procesos de aprendizaje, las características del sujeto que enseña y del sujeto que aprende, como la lógica interna de los saberes en cuestión).

Por otra parte, y en todo caso, (para no quedarnos sólo en la crítica sin propuestas), sería interesante retomar algunas ideas sencillas que recientemente ha publicado el Mtro. Guevara Niebla (en esta coyuntura de la “Pandemia”), en el sentido de no perder la orientación y los límites que tienen los familiares en la educación “académica” de sus hijas e hijos (aun con el apoyo de las nuevas tecnologías de la información y “el conocimiento”). Ello significa que las familias difícilmente podrán sustituir a los profesionales de la educación en los complejos procesos de la “escolarización”, sino acaso acompañar a sus hijos e hijas en algunos aspectos puntuales o específicos de tales procesos.

“Padres y madres de familia están obligados a asumir un papel educativo y explicar a sus hijos lo que está sucediendo con esta pandemia. Una buena información es básica para combatir los miedos irracionales, los mitos, los prejuicios y las versiones falsas que se difunden extensamente en las redes sociales. Los padres, (madres y demás familiares), asimismo, deberán dar instrucciones precisas a sus hijos pequeños sobre las reglas de higiene que deben seguir durante el tiempo que dure esta calamidad.” (2)

Pienso que no solamente padres y madres de familia juegan un papel clave en estos contextos de llevar temporalmente “la escuela al hogar”, sino también otros miembros de la misma entran en acción: abuelitos, abuelitas, hermanos, hermanas; tíos y tías, etc., estarían en condiciones de aportar o sugerir-coordinar algunas actividades creativas o innovadoras con las niñas, los niños y las(os) jóvenes.

“También el coronavirus ofrece una oportunidad para desarrollo del pensamiento crítico. Analizar el origen de esta pandemia es tema de crucial importancia y se vincula a las relaciones del hombre con la naturaleza. ¿Qué es un virus? ¿Qué características peculiares han hecho del COVID-19 un virus con tanto potencial dañino? ¿Qué papel juegan las mutaciones en el desarrollo de ese poder destructivo? Etc.”

¿Los miembros de las familias están en condiciones de manejar adecuadamente estos contenidos? Al final de todo esto, quizá lo más importante sea que, tanto la escuela como el hogar se organicen, de ahora en adelante (¿por qué no contamos como sociedad con protocolos de acción escuela-familia, desde 2009?), para lograr que las jóvenes generaciones se mantengan en condiciones adecuadas (“equilibradas”) de salud, sin dejar de avanzar o crecer como seres humanos en “lo educativo”, y ser solidarios con los demás; y atentos al cuidado de sí mismos.

Fuentes consultadas:

(1) Texto de Siddharta Camargo que recuperé en mi columna: “Interpretaciones sobre la Reforma Educativa de la “4T” (II y última)”, SDP Noticias, 20 de marzo, 2020.

(2) Gilberto Guevara Niebla. “Durante la epidemia el hogar será escuela substituta”. Educación Futura, 17 de marzo, 2020.

http://www.educacionfutura.org/durante-la-epidemia-el-hogar-sera-escuela-substituta/

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