Columnas

Segundo Informe de Gobierno: la gestión de la pandemia

Presidente AMLO y subsecretario López-Gatell

López-Gatell con metodología clara y sin contenido político debe aclarar las cifras de muertes que estremecen a cualquiera.

Con motivo del Segundo Informe de Gobierno, presentado ayer por la mañana en Palacio Nacional, el presidente Andrés Manuel López Obrador dio cuenta de los objetivos, tareas, pendientes y labores en curso, así como lo realizado a lo largo de sus casi dos años de administración.

Como era predecible, la gestión de la pandemia ocupó una parte importante del discurso.

En esta tesitura, yo he argumentado en otros espacios de SDP Noticias, y en particular en la columna intitulada "En defensa de López-Gatell", que la tragedia nacional desde el punto de vista sanitario –no económico– rebasaba al gobierno federal debido a las condiciones estructurales que imperan en nuestro país: mala alimentación, sedentarismo, pobreza, carencias en materia de infraestructura médica, entre otras.

Adicionalmente, es bien conocida la propensión de la sociedad mexicana a la diabetes, presente principalmente en poblaciones indígenas que emigran a zonas urbanas, lo que ha recrudecido el impacto de la enfermedad en grupos vulnerables. En suma, temas de carácter estructural que no únicamente superan al subsecretario, sino al conjunto del gobierno en turno. Hoy sostengo el argumento… pero ciertamente con reservas.

Para su infortunio –o fortuna– López-Gatell es el punching bag de la oposición, de la prensa y de la comentocracia. Un otrora desconocido funcionario de escritorio, limitado por la agenda política del presidente, y quien ni siquiera encabeza la titularidad de la Secretaría de Salud, es el rostro visible de la gestión de la enfermedad en México.

Si bien AMLO y el propio López-Gatell no son responsables del impacto de la pandemia en México, sí que deben honrar su compromiso con la sociedad mediante la rendición de cuentas y la transparencia. En este tenor, a la luz de un análisis realizado por el diario británico The Economist, la ciudad de México ocupa el primer lugar en muertes por covid-19 por cada 100 mil habitantes; derivado del cálculo de “muertes excesivas”, a saber, el excedente número de fallecidos en relación con el mismo período del año anterior.

La revelación de The Economist pone de relevancia la obligación del presidente López Obrador y de su gobierno de disputar estos números, con base en evidencia empírica, pues la transparencia es componente de la gestión, y en ese caso, sí que serían responsables. Exhortemos a López-Gatell y al equipo de funcionarios que le acompañan en la subsecretaría, a que aclaren, mediante una metodología clara y exenta de contenido político, estas cifras que estremecen a cualquier lector