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Muertos, vacunas, campañas y encuestas. Es lo que leemos estos días en los periódicos y sitios de internet

Mexicanos de luto

Muertos, vacunas, campañas y encuestas. Es lo que leemos estos días en los periódicos y sitios de internet. Los mexicanos están de luto, enfrentan una severa crisis de salud con pocas vacunas, reciben mensajes cruzados de los candidatos y no creen en las encuestas.

Ayer amanecimos con la noticia de que la cifra de muertos por Covid-19 en el país no es de más de 200 mil sino que llegaría por los menos a 322 mil decesos. Se han aplicado, en algunos estados, las primeras dosis de vacunas. Pero hay desesperación porque llegan pocas y despacio. Corremos el riesgo de pasar de un momento de grandes expectativas a uno de grandes frustraciones. Todo eso tendrá un impacto en las elecciones del 6 de junio.

Los candidatos de todos los partidos están en campaña. Vemos los espectaculares, su publicidad en televisión y en las redes sociales. La mayoría de los mensajes son poco creativos, inútiles y están mal redactados. Todos los días se publica una nueva encuesta con los resultados de las elecciones para gobernadores, alcaldes y diputados. Se contradicen según quién sea el encuestador y el medio que la publica. No nos dicen mucho.

¿Quedará lo peor atrás el próximo año?

Pero de lo que no se habla es del desafío de la reactivación económica. ¿Quedará lo peor atrás el próximo año? La recuperación tendrá que ser producto de buenas políticas públicas y de mucho trabajo.

Los gobiernos estatales y municipales salientes tienen ahora una tarea que cumplir. ¿Qué puede hacer cada estado y cada ciudad para fomentar la competitividad económica y la movilidad social y así crear bases sólidas para la recuperación a largo plazo?

La respuesta breve es que deberían enfocarse, desde ahora, en la transición y formular políticas públicas para promover el crecimiento de la productividad. Es importantísimo. ¿Por qué? Porque sólo mediante una mayor productividad se pueden mejorar los salarios y los niveles de vida de la gente.

Los gobiernos tienen que ayudar a fortalecer el capital humano y expandir la infraestructura de sus estados y ciudades. También tienen que ampliar las oportunidades educativas, gestionar que se otorguen más préstamos comerciales y de vivienda a bajo interés, construir nuevos sistemas de vialidades y carreteras. Tienen que hacer todo desde ahora para proteger los ingresos de las familias.

Una transición al trabajo remoto

Los gobiernos salientes deben pensar también en la aceleración digital. La pandemia impulsó una transición al trabajo remoto. Muchas empresas se movieron rápidamente en el campo de la tecnología para fortalecer sus operaciones, sus cadenas de suministro, las transacciones digitales de sus consumidores, mejorar la seguridad de los datos.

Las estados y municipios deben imaginar desde ahora cómo será la fuerza laboral post-pandemia y cuáles serán las implicaciones para los negocios. No es aventurado decir que la recuperación después del Covid-19 será digital. Pero para ello se requiere un plan y reinventar las organizaciones a toda velocidad.

Los gobiernos estatales y municipales salientes tienen que ponerse al día para ayudar a impulsar la productividad. ¿Cómo? Deben eliminar barreras a la competencia en los servicios; reducir los trámites burocráticos que impiden la formación y disolución de empresas; asignar eficazmente los recursos humanos y financieros.

El uso de tecnologías existentes podría ayudar a estados y municipios en los retos de movilidad, atención médica, construcción de vialidades, gestión del agua, transporte, energía. Además se requiere fortalecer la infraestructura digital. La ampliación del acceso digital debería ser una alta prioridad para los gobiernos.

La desatención de la salud nos cuesta como sociedad en forma de muertes prematuras y pérdida de productividad. La salud no es sólo un costo de los gobiernos estatales, sino también una inversión.

Habrá una transición económica después de la pandemia y los gobiernos locales deben ayudar a las personas a beneficiarse de ella. Deben ayudarlos en el desarrollo de habilidades en áreas críticas. A medida que la digitalización, la automatización y la inteligencia artificial transforman industrias enteras, entonces se requiere personal capacitado y procesos eficaces. Es lo que exige la competitividad.

No hay duda de que el futuro de las economías depende en gran medida de la calidad de su capital humano. ¿Cuáles son las habilidades tecnológicas que se necesitarán? ¿Cuáles son las mejores prácticas? ¿Cómo puede un gobierno estatal y municipal apoyar?

Los gobiernos podría tener un papel muy importante en la capacitación de quienes han sido despedidos debido al cambio tecnológico, la automatización, la digitalización y la inteligencia artificial, o los que desean ingresar a la fuerza laboral. Las transiciones siempre son traumáticas. Los gobiernos tienen que ayudar en la adaptación. También deben aumentar el financiamiento para investigación y desarrollo.

Las políticas gubernamentales relacionadas con el trabajo, el desempleo y el apoyo a los ingresos no se han adaptado a las nuevas circunstancias. ¿Por qué no hacer que los beneficios sean portables? ¿Acaso no se puede tener una mayor flexibilidad?

Los gobiernos deben fomentar el crecimiento de nuevos negocios sostenibles e innovadores. Urge el fortalecimiento del sector de las pequeñas empresas, que representa una parte significativa de la innovación y el empleo. Es necesario apoyarlas para que logren el acceso a fondos de estímulo y facilitarles el acceso al capital.

Las grandes empresas están saliendo de la crisis del Covid-19 en mejores condiciones que las pequeñas. Algunas, de hecho, han aumentado su participación en el mercado. Las empresas más grandes tienen los medios financieros para absorber el costo de la regulación. Las nuevas y pequeñas empresas pueden desaparecer por el exceso de regulación y la incertidumbre sobre las acciones del gobierno.

Comercio electrónico

El uso del comercio electrónico se aceleró durante la pandemia; tecnologías como la automatización y la inteligencia artificial están cambiando la naturaleza del trabajo y de la economía internacional. La pandemia parece haber frenado la integración económica mundial. De hecho, muchas empresas han trasladado la producción de bienes más cerca de casa para estar mejor preparadas para futuras crisis de la cadena de suministro. Debemos aprovechar al máximo la cercanía geográfica con Estados Unidos.

El TMEC debe resolver los problemas de hoy, no los del siglo pasado. Hoy tenemos que atender el flujo de datos y servicios, la protección de la propiedad intelectual y la privacidad.

Los gobiernos estatales y municipales brindan servicios vitales a sus ciudadanos. El apoyo a los ingresos reduce la pobreza y las políticas de salud, educación e infraestructura, dependen en gran medida del gobierno.

La confianza de los ciudadanos en el gobierno ha desaparecido. La fe en el gobierno se restaurará sólo en la medida en que sea eficaz y productivo, que atienda lo que los ciudadanos quieren. La rendición de cuentas es fundamental. La tarea de gobernar ya no puede ser tradicional. Los gobiernos estatales y municipales deben adaptarse a la disrupción.

Los gobiernos salientes pueden hacer un buen trabajo si se dejan ayudar por los expertos. Hemos puesto en marcha, en Monterrey, un “GobLab” para ayudar a gobernadores y a presidentes municipales a reflexionar. Tienen que establecer y comunicar objetivos claros, de gran alcance; formar equipos de transición estratégica; usar la tecnología para el uso de datos y para el análisis; establecer un calendario estratégico; crear prototipos; iterar nuevos servicios. Se trata de proponer soluciones innovadoras a través de un enfoque de diseño centrado en el ser humano. El objetivo es atender la verdadera necesidad del ciudadano.

El cambio se logra a través de la estrategia, del diseño y de las personas. Tenemos que inspirarlas para que logren hacer las cosas de manera diferente. En cada estado, en cada municipio, los gobiernos deben cuidar el tejido empresarial y fomentar la competencia. El tejido empresarial es de todos. La reactivación económica depende de su fortaleza.