4 de diciembre de 2021 | 22:12
Opinión de Javier Lozano

El tema político es serio, no un espectáculo

Lo que pasó con Alfredo Adame, pareciera haber dejado claro que, entre la política y el espectáculo, hay una enorme distancia si no estás preparado.
Alfredo Adame
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Partidos políticos, nos han timado dejando espacios a personalidades del espectáculo

La historia de nuestra política mexicana también se ha escrito con una interpretación de comedia, telenovelas y actores que, en los hechos trascendentales, no aportan absolutamente nada de talento y entendimiento. En esa coyuntura, los partidos políticos nos han defraudado y nos han timado dejando espacios a personalidades del espectáculo que a través de su paso no dejan huellas ni una participación activa y nutrida; un nivel de contribución muy pobre.

Casos hay varios. Por mencionar; Carmen Salinas, Sergio Mayer, Ernesto D'Alessio, Biby Gaytán y muchos que, de la noche a la mañana, les nació el deseo de ser políticos. Pronto descubrieron que se necesita más bagaje y conocimiento para desempeñar una tarea trascendental; por supuesto que el ser actor no tiene ninguna barrera para saltar a realizar una función de legislador; hay casos que lo han hecho muy bien; personalidades muy preparadas y con conocimiento de causa, pero, en las citas importantes, otros se desinflan y evidentemente les queda muy grande el puesto.

Necesitamos legisladores y políticos que estén a la altura

De ahí que hasta podría parecer una locura. Ahora, nuevamente sucede la aventura de las candidaturas y los actores que van a la conquista de ellas. Nada que ver con la coyuntura que vive nuestro México contemporáneo; necesitamos legisladores y políticos que estén a la altura de los retos; esa nueva clase política o la simulación que pretende incursionar en la agenda del país, es una auténtica incongruencia.

Y es que no por el afán de sumar votos o tratar de conectar con la sociedad, se puedan lanzar experimentos. Lo que pasó con Alfredo Adame, pareciera haber dejado claro que, entre la política y el espectáculo, hay una enorme distancia si no estás preparado. Lo que pasó el día de ayer desnudó la frustración, pero también el apetito que atrae el poder. Como puede ser posible que el dinero que aportamos los mexicanos en un exagerado presupuesto para campañas, sea la tentación propia que orille a las personas aprovecharse de la situación y pretender sacar partida.

Por desgracia, esto seguirá pasando. Los partidos políticos desde las posiciones y por la ambición que generan las prerrogativas, se aventuran en una trama que más bien resulta una verdadera tragedia para los televidentes. La experiencia que hemos tenido con muchos legisladores que brincan de la pantalla al clima electoral, ha sido muy pobre. Eso pasó ayer con Alfredo Adame. No puede ser posible que un actor pretenda simular un gasto sin importar lo que conlleva esta situación.

En México estamos cansados de eso. El partido Redes Sociales Progresistas debe retirarle el registro a Alfredo Adame y registrar a alguien serio. El tema político es un asunto trascendental; las expresiones no pueden estar experimentando a fin de cuentas con perfiles que, en la práctica, no dejan ninguna huella. Repito, sin afán de descalificar a nadie: hay personalidades de la pantalla que han demostrado capacidad y habilidad, aunque otros, simplemente no.

No se puede lucrar con el dinero de los mexicanos

Son un fiasco. Hace tiempo que la coyuntura democrática vive siempre estos momentos; lo de Alfredo Adame deja testimonio que, si esta contratación o fichajes al ejercicio electoral continúa, la política de nuestro país será una auténtica decepción. Cómo apoyar a personalidades así. No. Si esto suele ocurrir, los partidos políticos deben ponerse en un papel más estricto y consciente.

Tienden a creer que con un personaje polémico la ciudadanía conectará; tal vez sí, pero, con estas señales de corrupción, no. Pretender quedarse con la partida presupuestal de campaña, verdaderamente no tiene nombre.

Causó desaprobación. Asimismo, esto no es guerra sucia como acusó el actor, más bien, esto significa un hecho tradicional y rutinario de nuestra política cuando tratan de sacar raja. El audio es muy claro. Además, la narrativa posee recursos suficientes como para retirarle la candidatura al actor, Alfredo Adame, que nada tiene que andar haciendo en estos terrenos electorales sino mantiene el compromiso.

Queremos seriedad. No se puede lucrar con el dinero de los mexicanos ni pretender cobrar la actuación y la simulación.