Algunas expectativas ante el debate

 “Verbo mata carita”     refrán popular                                  

Sin acudir a voluminosos estudios de antropología social,  psicología o sociología, pero si a cuantiosos testimonios de la juventud de nuestros tiempos, es común escuchar el citado refrán  cuando los que no nacieron con el rostro de muñeco de aparador, consideran que parte de sus virtudes descansan en la capacidad de utilizar la palabra y la inteligencia para conseguir sus objetivos. 

 La vida no se cancela por nacer feos, por el contrario, esta situación muchas veces potencia el ingenio a tal punto, que suele decirse otro refrán: “la suerte del feo, el guapo la desea”. 

Lo cierto es que a los llamados “guapos” los refranes poco les interesa y en el fondo lo que les pase a los feos los tiene sin cuidado, y para no caer en una guerra de refranes y “contra-refranes”,  ya que los hay en uno y otro sentido, quiero hacer la analogía con la situación política actual.

En el escenario nacional en ruta a la elección presidencial es claro quien utiliza el rostro y quien utiliza el verbo; también quien nació sin rostro, se hizo unos estirones y aparenta tener verbo, y quien es el bufón de la Maestra.

Ahora bien, sin discriminar aclaro que solo me referiré a los dos primeros. 

En el caso de AMLO con su verbo pausado demuestra que atrás de sus palabras existe un ejercicio neuronal acerca de los temas que trata, su estilo tropical que a muchos oligarcas incomoda, refleja que las frases están precedidas por un razonamiento y por un conocimiento de los problemas que trata, no es un improvisado. Su persistente “gallito” – dicen –  es parte de su personalidad y aunque no es un galán de telenovela, cuenta con un misterioso atractivo que no recae en la apariencia física, pero que es lo suficientemente efectivo al punto que algunos de sus pasados detractores reconocen que es la mejor opción de gobierno.

En caso del segundo, el rostro le ha servido más que una tarjeta de crédito American Express Centurion, ya que se le han abierto toda clase de puertas, ha conseguido candidaturas, apoyos, compañía, atenciones y casi todo lo que un hubiese deseado.

Sin embargo esto mismo evidencia su carencia de una formación sólida. Si bien es Licenciado en Derecho por la Universidad Panamericana, Maestro por el Tecnológico de Monterrey Campus Estado de México, escribió su tesis, un libro y aspira a la Presidencia, ha demostrado que para lo anterior no ha necesitado esforzarse mucho en la cuestión intelectual, ya que como dijo el panista Javier Corral, es de los pocos autores que ha escrito más de lo que ha leído.  

Su vida de telenovela, su esposa de telenovela y sus spots cuasi-actuados, han demostrado que cuando ha abierto la boca para tratar de hilar algún razonamiento, los primeros que han sudado frío son sus padrinos políticos,  apoyadores y equipo de campaña, quienes por lo menos han sufrido bochornos al salir al paso de las críticas.

 

Ante esta situación se han generado algunas expectativas en torno a la realización del debate del próximo 6 de mayo, pues mientras algunos creen que servirá para evidenciar las limitaciones intelectuales de Peña Nieto, las fallas de su gestión en el Edo. Mex.   y el trasfondo de sus propuestas de gobierno, otros como el que escribe, creemos que se ceñirá aferradamente a su guión, tratando de capotear cualquier alusión directa y encasillar cualquier tipo de crítica a sí mismo o a sus planteamientos, como una muestra de guerra sucia.  EPN no va a entrarle al debate, solo va a repetir lo aprendido.

Peña nieto al igual que Salinas de Gortari no ve y no oye, y en este supuesto, el reto de AMLO es que pese a las limitaciones del formato del debate, debe tratar de ser más sintético sin sacrificar la parte analítica, plantear claramente los retrocesos democráticos, políticos, económicos, sociales, etc. Durante los gobiernos priistas y encadenar a EPN como continuidad de ese mismo proceso.

 

Si las televisoras están descaradamente operando a favor de EPN y en particular TV Azteca está haciendo todo lo posible por atajarlo, quiere decir que temen un descalabro.

Que Andrés Manuel cuenta con mayores atributos que Peña Nieto no está a discusión, lo que está por verse es cómo esa diferencia sustancial puede traducirse en un golpe certero en la percepción social a favor del primero, durante y posterior al debate. A Salinas Pliego no hay que darle mas “bola”, lo que debe de  hacer el equipo de AMLO es preparar le estrategia en redes sociales para después del encuentro.

 

 López Obrador tiene la palabra y también tiene que hacer un papel extraordinario exhibiendo contundentemente que una “bonita cara” aderezada con un impecable copete, no es suficiente como para arribar a la silla presidencial.

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