Locura e insanidad mental: para ellas, una ofensa cotidiana; para ellos, una dispensa excepcional

joker joaquin phoenix
Joaquin Phoenix interpreta al protagonista de la cinta Jokerwarnerbros.com

¿Cuántas personas no siguen pensando que los criminales son quienes son por culpa de sus madres?

Constantemente a las mujeres se les ofende con ligereza utilizando la palabra "loca". De hecho, el adjetivo es utilizado cotidianamente tanto por mujeres como por hombres, aderezando la ofensa con sugerencias hormonales como "ha de estar en sus días"; "le ha llegado la meno"; "le hace falta sexo", etcétera. Todas ofensas machistas. El asunto no es la carga misógina que esas ofensas tienen implícitas, sino la forma en la que la salud mental de las mujeres se ha banalizado, normalizando padecimientos que marcan una desigualdad entre mujeres y hombres. A propósito de "Joker", sin profundizar en el análisis cinematográfico que es excepcional, el papel que juega la madre del protagonista resulta clave durante toda la película. Si el lector no ha visto la película, que se prepare porque vienen varios spoilers que no me podrá perdonar.

La madre del Guasón, desde el inicio de la película, se manifiesta como la única cercana al villano. Con singular dulzura, el apodo de "Happy" le ha acompañado durante toda su vida miserable gracias a ella. En una relación dependiente basada en la necesidad de ambos, Arthur baña a su madre, la cuida y viven prácticamente en el mismo departamento donde ella creció. La compasión que comienza por una mujer de la tercera edad que debe cargar con su adulto hijo enfermo es casi generalizada. Todo el mundo pudo sentir esa lástima inicial por mirar la precariedad en la que vive siendo tan anciana y cumpliendo con el rol de "madre abnegada" que cuida a su hijo hasta el final. Durante un momento de alucinación de Arthur al pensarse en el show nocturno, vivir con su madre y cuidarla se coloca de manifiesto como una virtud.

El vuelco en la trama que inicia cuando "Joker" busca su verdadera identidad, traslada súbitamente a su madre de ser una estereotípica mujer embarazada que es abandonada por el adinerado patrón que la embarazó (Wayne) y en el lugar de la víctima perfecta, nace la villana segunda que presa de sus circunstancias y enfermedades mentales, es la madre negligente que permite todo tipo de abusos sobre su hijo y que además, puede ser señalada como la responsable de construir, en parte, ese tamaño de personaje afectado mentalmente. Un daño representado en la película como originario, crudo, irreversible, que detrás de los pocos segundos en pantalla grande deja mucho de qué hablar.

Escenas muestran a una mujer joven siendo cuestionada en un hospital psiquiátrico de reclusión penal. Cuando se revela al Guasón que su origen no está en el nicho rico de la ciudad, sino en una probable adopción, la misoginia se desata. Hay cuestionarios llenos con detalles sobre su infancia de donde destaca que Penny Fleck, su madre, tenía una relación violenta de pareja, dentro de la que soportaba toda clase de abusos contra ella y su hijo. Una escena policiaca es brutal: "Se le acusa de permitir que su pareja atara a su hijo a un radiador y después, la golpeara a Usted..." . ¿Y el golpeador? Misterioso, anónimo. Ella mira al vacío hablando de que su hijo vino a darle alegría al mundo, la escena es sustituida con un diagnóstico de alucinaciones y una carcajada sufrida. La venganza era inminente pero ¿Por qué la ficción se ajusta tanto a la realidad? ¿Cómo es que una <> sólo puede mantenerse como tal cumpliendo los mandatos de masculinidad sobre la propia forma de ser madre? Y es que sin esos fragmentos, la anciana habría muerto en la abnegación de tener un hijo enfermo mentalmente. Pero ella misma tenía problemas mentales ignorados, nunca atendidos.

¿Cuántas personas no siguen pensando que los criminales son quienes son por culpa de sus madres? ¿Cuántos políticos no siguen asignando a las mujeres de las familias, abuelas y madres, la responsabilidad de contener el delito?

¿Cuántos Ministerios Públicos no siguen castigando a las mujeres por "permitir" ser golpeadas? ¿Cuántos siguen pensando que la violencia en los hogares es provocación de las mujeres y culpa de las que se mantienen en ella? Y es que, aunque "Joker" sea una clásica ficción gringa, los estereotipos representados en ella - y el ánimo descompuesto que siempre está listo para estallar- se apena bastante a la realidad.

Penny Fleck y "Joker" tendrían que colocar en el centro de la discusión la salud mental y también, la reacción social ante la violencia doméstica. La reacción punitiva y misógina de cada nivel en quienes llamaron "loca" a Penny Fleck, sin ofrecer ayuda. En quienes cuestionaron y persiguieron por abuso infantil a una joven acusada de "permitir" una violencia de la que ella misma era víctima. Y es que más allá de la trama en "Joker" que claramente expone una podredumbre acumulada con hartazgo colectivo que estalla a la menor provocación en una suerte de lección auto-generada por el gobierno, hay datos que son crudos y reales sobre la salud mental de mujeres y hombres.

Por ejemplo, aunque los hombres son los que guardan la estadística más alta de suicidios, las mujeres son las que más intentan quitarse la vida y las que guardan mayores episodios de ansiedad y depresión. Los hombres consiguen suicidarse porque los métodos que utilizan son más violentos y letales, por lo tanto, efectivos para su cometido. Mientras que las mujeres con depresión y ansiedad se mantiene en el flagelo de numerosos intentos sin acceso a terapias o medicación.

Al final, el caso de dos personas mentalmente inestables colocó a "Joker" como un héroe-villano, compadecido pero igualmente, aclamado. Sus padecimientos mentales fueron una dispensa excepcional durante toda la pieza fílmica, un victimario que tiene una parte del comportamiento justificado por haber sido una "víctima" del sistema. Para las mujeres, el adjetivo de "loca" es una ofensa habitual, que cuando se traduce en elementos reales y suficientes como para ameritar atención, guarda narrativas punitivas. Las villanas originarias y perfectas, esas que no alcanzan el lugar de víctimas porque son más bien, las irresponsables, pobres, locas, fáciles, conflictivas y débiles como para "poner un alto". Las que pasan sin pena ni gloria hasta en los filmes más taquilleros.

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