Columnas

¡Éramos muchos y parió la Abuela!

Este año, la aprobación del Paquete Económico se llevó a cabo en una sede alterna debido a protestantes que cerraron los accesos al palacio de San LázaroIsaías Hernández / Notimex

Hay voces que llaman a la calma y la esperanza. Auguran que pronto la economía va a mejorar. Pero solo el pueblo sabe cuánta lumbre se puede aguantar.

Como Veo Doy

Apreciado y paciente Lector, la Constitución afirma que todos somos iguales, sin embargo la realidad exhibe que somos bastante desiguales, pero nos equipara y no se puede negar, que vivimos en un ambiente de inseguridad, angustia, desconfianza, temor e incertidumbre, como si una ola de pesimismo nos ahogara y en vez de esperar un pronto cambio a favor de que mejore la economía, tanto en lo personal como en lo colectivo, lo que se siente o se percibe, es que tal situación seguirá empeorando. La fuente que agranda el sentir de tan mal augurio, es la pandemia del COVID-19 que no da visos de disminuir. Por el contrario, hay evidencia de que continuará creciendo tanto en número de contagios y muertes como en el tiempo que permanecerá amenazandonos. Va pa’ largo.

El título de este artículo, me lo recordó un amigo al comentar su desánimo por la forma aparentemente inadecuada en que se está manejando la Pandemia que, además de que no se logra controlar o disminuir, continúa golpeando a un sin número de negocios que han tenido que restringir su actividad o de plano cerrar con la consecuente pérdida de innumerables empleos, situación a la que, añadió el suscrito, contribuye el gobierno. De modo que, si ya teníamos muchos problemas con el cambio de gobierno y la reorientación de la política económica, se sumó a este año un problema más, inimaginable, catastrófico, la ya mencionada epidemia, y todo junto avizora un año 2021, aún más difícil. Sin duda, parió la abuela.

¿Qué tenemos para mantener a flote la economía y el empleo en el año que está a casi nada de iniciar?, el Presupuesto Federal de Ingresos y Egresos y la Virgen de Guadalupe. A la Santísima Virgen solo le podemos pedir el milagro de que le haga ver a Biden, que en el desaforado proceso de emitir dólares por parte de la Reserva Federal, destinen un poco para México con el argumento de que si no contribuye a paliar el desempleo en nuestro país, la presión migratoria hacia USA podría ser incontrolable. Entre morir de hambre o de un balazo de la migra, tal vez la bala falle. Otro milagro.

Por lo que al gobierno toca, más vale de plano rogar por un milagro. Parece que el Presupuesto de 2021 no será suficiente. Veamos algunos datos. Se presupuesta un crecimiento anual del 4.6% el cual se observa alto considerando que en los últimos 10 años la tasa promedio ha sido del 2.8%, pese a ello, considerando un efecto rebote por el decrecimiento de un 8.5% en 2020 más una pérdida neta de más de 500 mil empleos, parecería posible que se produzca el milagro. Sin embargo, dos de los pilares de la economía de México, el turismo y el automotriz, con su correspondiente cadena de proveedores, será difícil que se recuperen. El primero por causa del Covid-19 y el segundo por una baja demanda debida a una disminución general de los ingresos de la población. Los ingresos petroleros, que es el tercer pilar, dependen de factores externos y por lo pronto se estima una producción de 1 millón 860 mil barriles diarios a 42 dólares por barril. Ojalá. El cuarto pilar, que corresponde a la industria de la construcción, depende, este sí, básicamente del gobierno. Por otra parte, la autoridad fiscal empezará el año con dificultades para obtener ingresos impositivos ya que, por una parte, la caída en el PIB implica una disminución de ingresos para las empresas y por tanto en la recaudación, lo cual podrá hacer que el déficit presupuestal sea mayor al previsto al cierre del 2021. Saque usted, amable Lector, su propia cuenta: Ingresos 5.5 billones de pesos; Gasto total 6.2 billones de pesos; Déficit presupuestado ¡700 mil millones de pesos! Para quedar tablas, o sea sin déficit, el precio por barril deberá llegar a 91 dólares! En 2008 y 2012 la mezcla mexicana superó los 100 dólares por barril. El año próximo, solo un milagro.

Para no ser tan encajosos con los milagros, hay otra opción para que el gobierno ayude a reactivar la economía, que es de alguna manera contraria a su política de austeridad. Parece que en las circunstancias actuales es obligado no exacerbar la austeridad. Varias son las voces que abogan por este cambio y yo, con su anuencia, me sumo a ellas. ¿Qué puede hacer el gobierno? De inmediato aplicar una política expansiva fiscal y de gasto público mediante transferencias a los sectores productivos; desarrollar obra pública por todo el país de bajo presupuesto pero de alta ocupación, sin aflojar el gasto en las obras de gran calado como los trenes, el aeropuerto y la refinería que tienen un alto impacto multiplicador; otorgar estímulos fiscales a la empresa privada; aumentar las aportaciones federales a los Estados e impulsar los programas de apoyo popular cuya derrama monetaria estimula de inmediato el nivel general de consumo. Y si es necesario, entre otras medidas, contratar nueva deuda pública para defender el empleo. Total, una raya más al tigre, ni se nota.

Rendijas

Dicen que la inflación está controlada, pero muchos no aguantamos el sistemático aumento de precios.

De alguna manera la Guía Ética reemplaza o complementa la Cartilla Moral. Ninguna sirve para un país que ha perdido la confianza. Urge una que se titule “Manual de Premios y Castigos”, o “Políticas Públicas de Bienestar”.

Se me olvidaba: Pemex acumula un déficit de ¡92 mil millones de pesos! Y contando.