August 23, 2019 03:18


Una forma moderna de tortura: la terapia de conversión

En un mundo como en el que vivimos: donde hay guerras, muertes, corrupción, impunidad, violencia y tanto odio, es fundamental empezar a cambiar primero individualmente nuestro chip de desprecio y

?La transexualidad no es una elección. Si fuese una elección, ¿por qué una persona en su sano juicio escogería una forma de vida que implica tantas dificultades, prejuicios y discriminaciones?. No somos tan libres como parece. No hemos elegido ser transexuales. Para mi, lo que nos define no son nuestras aptitudes, son nuestras elecciones. Por eso es tan importante saber distinguir qué es lo que elegimos y qué es lo que nos viene dado. Igual que no he escogido ser moreno, no he escogido ser transexual. Hasta que no se entiende esto, no se puede razonar con nosotros.?

? Autor desconocido.

Una forma moderna de tortura: la terapia de conversión

Cuando las personas escuchamos la palabra tortura, la primera imagen que se nos viene a la mente es de alguien siendo herido físicamente, tipo como una película sobre la CIA. Sin embargo, hay distintos tipos de tortura: entre ellos, la tortura psicológica.

Durante mucho tiempo la homosexualidad fue considerada una enfermedad. No fue sino hasta la década de los 1970s que la homosexualidad fue retirada como trastorno mental del manual de la Asociación Americana de Psiquiatría[1]; empero, la Organización Mundial de la Salud[2] aún permitía las prácticas de terapias de conversión. Fue hasta 1990 que la homosexualidad fue eliminada del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales durante la Asamblea General de la OMS. No obstante, la transexualidad sigue siendo clasificada como trastorno mental por la OMS (la APA la eliminó de su manual en el 2012). En las clasificaciones del DSM-V y el CIE-10 de la OMS, la transexualidad se establece como una enfermedad mental.

Esto es algo que debe de cambiar, pues considerar institucionalmente a las personas trans como enfermas mentales, sólo sirve para contribuir a su discriminación, a su depresión y, puede incluso, contribuir a su muerte.

De acuerdo a un estudio publicado este 2014 por la American Foundation for Suicide Prevention del The Williams Institute, 46% de los hombres trans y 42% de las mujeres trans han intentado suicidarse. Y estas estadísticas suben exponencialmente si estas personas sufren de bullying en las escuelas, en el trabajo o en cualquier sector de la sociedad. Pero el peor índice de suicidios de personas trans, es cuando estas no son aceptadas por su familia: el 78% de los trans que han sido rechazados por su familia o sufrido violencia por ello, han intentado suicidarse.

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