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Con pompa y pandero anunciaron que la compañía Apple, fabricante de computadoras, teléfonos celulares y accesorios, llegaría a una ganancia neta de 3 trillones de dólares al iniciar el año 2023, que es una cantidad de dinero inimaginable, y que no me atrevo a desglosar por el temor que me suceda igual que al entonces Presidente de México, Enrique Peña Nieto, cuando quiso analizar una inversión en miles de millones de dólares, o billones… pero hablar de trillones de dólares, ya es de alguna manera, grandioso.

Y claro que ese enriquecimiento de Apple se debe a la venta constante de equipos de cómputo de todos tipos cada vez más sofisticados, de celulares cada vez más modernos, a la venta de accesorios, al negocio de las aplicaciones, y al pago de rentas por el uso de telefonía celular, principalmente.

Cabe aclarar que la telefonía celular, independientemente de su costo, revolucionó las comunicaciones imprescindiblemente, puedo comentar como doctor, que gracias a dicha tecnología, he dado consultas en tiempo real a pacientes que están radicando en Medio Oriente, y tengo el honor de haber asistido un parto a distancia que terminó con gran éxito por medio de una llamada a mi teléfono celular.

Obviamente que las ganancias trillonarias de Apple no se deben a ningún tipo de corrupción, a pesar de vender equipos de cómputo a su precio máximo, vender teléfonos nuevos cada año, hacer que los viejos duren menos, vender accesorios al cuádruple de caro, o inflar al máximo las rentas por uso de telefonía celular por medio de las concesiones que tienen en todo el Mundo (leer artículo sobre corrupción en SDP noticias: Enero 30, 2019).

Ese enriquecimiento se lograba gracias al capitalismo existente antes de la epidemia del coronavirus, y que está vigente hasta ahora todavía, con una muy aparentemente sana ley de la oferta y la demanda que permitía que empresas como Apple pudieran generar esos imperios económicos capitalistas tan impresionantes.

Pero lo importante sobre la grandeza de Apple es analizar si el idealismo de su fundador, Steve Jobs, que se truncó prematuramente por el cáncer de páncreas que ya había superado en el año 2009, muy probablemente tomando ácido cítrico, es acorde con ese, repito, enriquecimiento tan inimaginable.

Hablando del cáncer que padeció Steve Jobs, de páncreas, los que saben, saben que es muy mortal, valga la redundancia, y desde principios del 2009 que directivos de Apple supieron del tratamiento con ácido cítrico, hasta el 5 de Octubre del 2011, cuando desafortunadamente falleció, Steve Jobs había estado con buen estado general, trabajando en Apple, y finalmente su deceso no fue por complicaciones propias del cáncer de páncreas, igual como ocurrió con el Príncipe de la canción: José José (leer artículo al respecto en SDP Noticias: Febrero 14, 2019).

Yo si creo que conociendo la vida de Steve Jobs, siendo hijo de inmigrantes sirios, y criado por una pareja de norteamericanos, en Estados Unidos, metafóricamente igual que Clark Kent (Superman), él no hubiera estado de acuerdo con tanto enriquecimiento.

Nota cultural: En YouTube aparece un video creado por Steve Jobs intitulado: “Here is to the crazy ones” (Esto va para los locos), con el que se puede integrar el análisis sobre la ideología de éste gran hombre.