PROMETEO

Empecemos por definir de manera sencilla ambos conceptos, la Tecnocracia es una ideología política donde las decisiones de un estado son hechas por técnicos que se dicen expertos en materias como la economía o la gestión pública entre otras varias especialidades. La palabra deriva del griego compuesto téchne, que significa arte o técnica y krátos que indica dominio o poder.

La Amigocracia, consiste en poner a los amigos o a personas afines en puestos para los que no están preparados, no necesariamente son personajes brillantes, sino su principal meritocracia es la afinidad política, la familia, por lo que son precalificados por quien detenta poder y este predetermina valores de honestidad, bondad y pureza, para acceder a puestos para los que no están acreditados los nombrados.

En el caso mexicano ambas figuras coinciden en tiempos y momentos de cada administración, la Tecnocracia es útil para representar grandes conocimientos técnicos en especial en la economía y la gestión pública, aderezados con formación académica de prestigio y si es en el extranjero, más rimbombante es para el pedigrí tecnocrático. En la Amigocracia, desde luego que un historial académico aún modesto ayuda, pero lo importante en esa figura es la supuesta lealtad, integridad y obediencia que se tienen entre sí y ante su líder los grupos afines en el poder.

En el caso mexicano, por décadas han convivido simultáneamente, en especial en áreas clave como Economía, Hacienda, Gobernación, Educación y Comunicaciones y transportes, Secretaria del Trabajo, Relaciones Exteriores, como las más representativas, pero de igual manera van y vienen a dependencias que o son trampolines por su orientación social en cada administración, o zonas de confort y espera en tanto les llega algo mejor o se mantienen en donde hay ventajas particulares.

La Tecnocracia adorna el entorno de la administración pública con Doctorados y experiencia académica. La Amigocracia se adorna con la fidelidad de grupos políticos entre sí y para sí mismos. Sin embargo, en ambos casos han prevalecido resultados irregulares a malos. Los puestos clave en el sector público y el privado deben ser para el que este mejor preparado y en los hechos de su hoja de vida sus resultados sean comprobables por sobresalientes.

Tanto en la Tecnocracia como en la Amigocracia, hay improvisación, de hecho, esa ha sido la moneda de cambio. Lo relevante para estos grupos es su networking, que no es otra cosa que conectar a colegas, alumnos o profesores en el caso de la Tecnocracia, o bien en conectar la red de amigos y colaboradores históricos en la Amigocracia.

Ambas fórmulas han demostrado que esa realeza o nobleza burocrática privilegiada no se ha cansado de fracasar en temas como el bajo crecimiento del PIB, tenemos un promedio menor del 2% en los últimos 45 años, cuando deberíamos haber crecido a niveles del 4% anual promedio como mínimo. La informalidad pasó de 2 empleos informales por cada 10 empleos en los años 70s y que ahora 50 años después son 6 empleos informales por cada 10. La deuda pública paso del 20% del PIB de los primeros años 70s a más del 50% del PIB actualmente. Fuente INEGI, BANXICO.

Las estadísticas de 9 de cada 10 delitos cometidos en México no se denuncian, hay más de 500 mil demandas laborales activas rezagadas por años sin solución en el país, continua la sensación de impunidad e injustica no solo en materia penal (más de 200 mil personas en reclusorios, el 50% sin sentencia definitiva). Sino la perdida de patrimonios familiares y empresariales por las dificultades procesales y la reconocida corrupción en el poder judicial, existen más de 3 millones de demandas civiles y mercantiles activas rezagadas en el poder judicial (federal y fuero común). Todo ello inhibe la inversión por la falta de un estado de derecho histórico. Fuente INEGI.

Sí la Tecnocracia y la Amigocracia fueran parte del sector privado, la mayoría ya hubiera sido despedidos por ineptos, a excepción de empresas familiares en donde si no hay evolución productiva desaparecen, o bien el capitalismo de compadres, en donde el sector público y el privado hacen negocios favorables con nula o poca competencia. En el SAT hay registrados más de 4 millones de actividades empresariales, sin embargo, en el IMSS hay menos de 1 millón de patrones o empresas inscritas como tal para asegurar a sus trabajadores, más del 90% son microempresas. Fuente SAT, IMSS.

Si bien hay informalidad laboral, este dato también refleja que hay alta informalidad empresarial, no es lógico que existan más de 3 millones de actividades empresariales sin inscripción patronal en el IMSS. Lo anterior genera un serio déficit presupuestal que debe cubrirse con deuda, esa deuda es mayormente en moneda extranjera, por lo que al ser de largo plazo debido a casos de endeudamiento público como el Fobaproa, el rescate hipotecario del 2009 al 2014, al rescate de paraestatales (Pemex, CFE) y Gobiernos Estatales corruptos de pasado reciente. Han generado compromisos y garantías adicionales, así como facilidades de privatización en áreas estratégicas, que al final han afectado a todos vía impuestos, es decir se paga deuda, pero no hay inversión productiva adecuada en infraestructura, salud y educación.

En los últimos 40 años el pago de servicio de deuda ha sido superior al 50% del PIB. Entonces me digo, sí somos una potencia, pues para aguantar tanta ineptitud y malos resultados, que no son culpa del Tata Martino, se necesita ser o muy tarugos o muy fuertes para mantener este país por hombres y mujeres que no forman parte de la Tecnocracia y la Amigocracia. Para las generaciones milenial y centenial, serán los próximos 20 años muy complicados, y habrá que soportar la pensión creciente de cada año de los adultos mayores a 65 años, la cual para el año 2040 será el 25% de la población total.

Entonces donde queda la Democracia, ese sistema político participativo, en donde el ciudadano tiene el derecho y la obligación de elegir y controlar a sus gobernantes. Está en el propio ciudadano, en donde sepa distinguir de la mercadotecnia política, de la propaganda personal, de los medios sensacionalistas que le nublan la razón o lo adoctrinan a conveniencia. No me queda duda que hemos tenido gobernantes con buenas intenciones, pero que al ejercer el poder y ejecutar con base a la Tecnocracia y la Amigocracia como formas de ejecución los resultados son inestables o incluso malos.

En donde queda la Justicia. El ciudadano no puede tomar justicia por propia mano, elige a su gobernante para que la aplique a través de Leyes y Códigos, pero si se aplican de manera particular e injusta, afectan la seguridad y el patrimonio familiar vulnerando sus derechos humanos. Significa entonces la alta percepción de impunidad, nepotismo y corrupción que hoy caracteriza salvo honrosas excepciones al Poder Judicial en general, muy autónomos y todo, pero no están dando resultados.

Hoy en temas macroeconómicos tenemos estabilidad por la fuerte base de reservas cercanas a los 200 mil millones de dólares, un tipo de cambio del orden de los 20 pesos, los Cetes a 9.25% y la TIIE a 9.53%, por lo que el crédito con el alza de tasa es un costo alto a valorar seriamente, el crédito hipotecario y empresarial son opciones, pero con el CAT (costo anual total) es diferente a la tasa de referencia que se anuncia. La inflación al 8.70% es un evento rudo para la economía familiar, por lo que debe razonarse el consumo superfluo o de calentura. Ya lo dijo un experto de la Tecnocracia en las crisis económicas de los 90s…no le muevan a los alfileres.

Mario Sandoval Chávez | Twitter: @MarioSanFisan | PROMETEO (previsión/prospección) | CEO FISAN SOFOM ENR

Banquero a nivel Directivo con más de 30 años de experiencia de negocios. Ex Presidente Nacional AMFE