Para julio del presente año, la inflación general interanual alcanzo un nivel cercano al 8%, con un incremento de al menos 3 décimas respecto al mes anterior. De estos incrementos destacan los incrementos en el rubro de alimentos y bebidas no alcohólicas, pues ha alcanzado un nivel de inflación interanual de 12.9%, acompañado por un incremento del 1.4% en el mes. Esto hace que la mayor proporción de los incrementos de los precios generales sean, en gran medida, influenciados por los incrementos en los precios de alimentos y bebidas, seguidos de incrementos en los precios de medicinas, con un 7.6% interanual, y de incrementos en los precios de menaje y transporte, con un 7 y 6.9 por ciento respectivamente. Esto era de esperar, dado que las principales presiones de la inflación, de acuerdo con las actuales autoridades monetarias en varios países, son provocadas por presiones en los costos; principalmente en energéticos y alimentos a costa de la guerra entre Rusia y Ucrania, así como por los aun persistentes efectos de la pandemia del Covid en las diferentes económicas del mundo.

La inflación es un problema que afecta a todos; sin embargo, dadas las características de la actual inflación mundial, los mas afectados son, en definitiva, las familias con menores ingresos, dado que la mayor parte de sus ingresos se destinan al consumo (en un mayor porcentaje a alimentos y transporte, rubros donde precisamente las presiones inflacionarias son mas fuertes). Para representar un poco mejor estos hechos, podemos apoyarnos del siguiente grafico de mi autoría:

Gráfica

En el siguiente grafico se realizó el cálculo de la Propensión Marginal a Consumir (es decir, la proporción del ingreso por familia que se destina al consumo) en la primera gráfica, y la Proporción del Consumo por destino (es decir, que proporción del consumo total se destina a los diferentes tipos rubros de consumo) en la segunda, ambos indicadores por deciles del ingreso corriente. En términos de la teoría económica, se sabe que a un menor ingreso, se suele destinar una mayor proporción de dicho ingreso al consumo, y que dicha proporción se reduce conforme se incremente al nivel de ingresos. Podemos observar que, en los primeros deciles, prácticamente con un nivel de la propensión mayor a 1, las familias consumen más de lo que ganan, y por ende tienen que recurrir al endeudamiento. Conforme se incrementa el decil del ingreso, también se reduce la proporción del ingreso destinado al consumo. Los niveles más altos de ingresos (el decil 9 y 10, con un ingreso promedio mayor a 103,090 pesos trimestrales) destinan menos de la mitad de sus ingresos al consumo, por lo que pueden destinarlo a otros rubros.

Otro punto por considerar es que, conforme se incrementa el nivel de ingresos, no solo se destina menos ingresos al consumo, sino que además el destino de dicho consumo cambia; en los primeros deciles, casi el total del consumo se destina a alimentos; mismo indicador que conforme se incrementa el nivel de ingresos cambia, y empieza a reducirse el gasto destinado al consumo de alimentos para el consumo de otros bienes.

Por lo tanto, las familias con un mayor nivel de ingresos presentan un impacto menor dado que sus hábitos de consumo cambian al incrementar su nivel de ingresos, y por lo tanto los incrementos de los precios de alimentos y transporte no les afecta en la misma medida que a las personas con menos recursos, dado que las personas pertenecientes a deciles de ingreso bajo destinan mucho mas de su ingreso al consumo, y en gran medida su consumo lo destinan mas a alimentos y transporte. Lo cierto es que la inflación es un problema importante, no solo en términos de estabilidad económica y financiera, sino que además provee de factores nocivos para los estratos económicos más vulnerables en el país.

Jorge Alberto Nájera Salmerón en Twitter: @JansNajera