23 de septiembre de 2021 | 16:41
Opinión

Me gustan las casillas de consulta y el “Sótano de las Golondrinas” por su infinita soledad

Con tanta mesa instalada, México ya parece restaurante.
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IRREVERENTE

Les platico: Descender a 512 metros bajo tierra en el abismo más profundo de México y uno de los más del mundo, es experimentar la soledad en su máxima expresión.

Solo se equipara a la que hubo ayer en las casillas que recibieron a los votantes que fueron a decirle a México y al mundo, que cinco ex presidentes deben ser enjuiciados.

Nomás que la mentada consulta no fue para eso.

Mi amigo Waldo Fernández -que va que vuela para diputado por Morena- le dio luz a la asamblea en un programa de análisis al que fuimos invitados, para platicar sobre dicho “ejercicio democrático ciudadano”.

Aquí tienen ustedes la liga de dicho encuentro: https://www.facebook.com/antena.xmty/videos/571629297327512

Waldo explicó a la audiencia que la consulta popular sirvió para sentar las bases de lo que será la instalación de una mesa de análisis en la que -ahí sí- se tratará el asunto.

Cuando escuché eso le repliqué -irreverente pero respetuosamente- que con tanta mesa instalada, México ya parece restaurante.

Que si mesa para negociar con el ejército zapatista del Sub Marcos en los años de Salinas de Gortari; que si otra mesa para analizar el robo de Napito Gómez Urrutia a los mineros de Cananea; que si otra mesa para esclarecer los hechos de Ayotzinapa; que si otra mesa para encontrar a los asesinos de las muertas de Juárez; total, pura mesa y nada de carnita arriba de ellas.

Los jilgueros del Palacio Nacional dijeron que para que el resultado de la mentada encuesta nacional fuera vinculante -sepa la madre que habrán querido decir con eso- se necesitaba una participación del 40% sobre el padrón de electores de 93 millones.

Ayer fueron a emitir su bono exactamente -según el INE- 7 millones 441, 441 mexicanos. Esto es menos del 8%.

En este bodrio se gastaron $500 millones de pesos.

Cada voto le costó al erario $67 y con ese dato, mi BigData -al que un alucinado ignorante con el que me topé ayer confunde con espionaje- hizo un ejercicio.

El 95% de quienes atendieron las llamadas telefónicas hubieran preferido que les dieran ese dinero para comprarse una orden de tacos sudados, al vapor o de canasta, como también les dicen.

Admiro la estoicidad de quienes alardearon de sus fotos con el dedo pintado o que escribieron “aquí, haciendo patria, venceremos”, al más puro estilo de Fidel Castro, en medio de la infinita soledad de las casillas de votación.

Admiro su sacrificio al arriesgarse a salir de sus casas en medio de la 3a oleada del bicho, que en Nuevo León es patrocinado por la Arena Monterrey.

Admiro el profesionalismo de los alumnos del kínder público “Niños Héroes” que tuvieron a su cargo el diseño de la logística de tan complejo operativo “ciudadano y democrático”, debido a la “complejidad” que sufrieron para atender los 56,958 centros de votación que se montaron en todo México.

Y admiro la entrega de los funcionarios de casilla -que eran muchísimos más que los votantes- que contaron los sufragios.

No me arrepiento para nada de haber promovido por todos los medios a mi alcance, desairar esta farsa.

Ayer escribí en un chat: “Hagamos Patria, no salgamos a votar en este remedo de consulta”.

Y sucedió lo que fue la crónica de una muerte anunciada.

Nos vemos en la “encuesta de revocación de mandato”.

Y más adelante, nos vemos en las elecciones del 2024.

CAJÓN DE SASTRE

“Sea”, recita y reza la irreverente de mi Gaby.