Luego de un proceso intenso, que nos arrojó toda una lectura para seguir analizando y departiendo, la dirigencia nacional de Morena, bajo el liderazgo de Ariadna Montiel, pondrá en marcha una especie de gira para reunirse con los ganadores de la encuesta. Esto, entre muchos fines más, tiene la intención de agrupar a quienes no han dado su respaldo por completo. Dada la reacción que tuvieron algunos, específicamente en entidades donde nos hemos acostumbrado a la lucha álgida, el paso que sigue es tender puentes de comunicación y, por ende, buscar acuerdos que sellen la anhelada unidad. Obviamente, lo que vimos en Guerrero hace algunos días fue el mejor ejemplo del ejercicio que se está maniobrando para superar esas pequeñas turbulencias que no acechan ni ponen en riesgo el triunfo, pero que siempre son medulares para ir todos y todas en la misma sintonía. Basándonos en las necesidades más apremiantes, tal como hemos constatado, esta gira contempla una especie de intervención. De hecho, toda esa encomienda se le está dejando a la presidenta del CEN.

Lo que ocurrió en Guerrero, efectivamente, se replicará en las otras dieciséis entidades federativas para encontrar coincidencias y, de paso, dar a conocer los posibles acuerdos alcanzados para que todos se trepen al mismo vehículo que competirá en la carrera por la gubernatura. Entonces, más que la búsqueda de cohesión, también se trata de afinar la maquinaria y organizarse para lo que se avecina. Beatriz Mojica, ya que hablamos de esos enclaves, mostró músculo. Gracias a ello, por lo apremiante y por la antelación con la que se está actuando, sabemos que se fijaron fechas. No es una prisa, sino una medida de planeación y logística que, desde luego, considera todos los factores que giran alrededor de ese entorno. Es aquí, en efecto, donde han salido las áreas de oportunidad y las limitaciones existentes. Al igual que ello, con una labor paralela, se está exhortando a los coordinadores a no caer en excesos de confianza, a pesar de lo desplomada y limitada que está la oposición.

No hay riesgo de que Morena pierda Guerrero. De esto dan cuenta las encuestas y el propio termómetro social, que indica que, en esa entidad, con un margen monumental, Beatriz Mojica será la próxima gobernadora. Lo mismo podemos decir de otros puntos de la geografía que, como está presupuestado, visitará la presidenta del partido guinda, Ariadna Montiel. Hasta donde sabemos, para redoblar esfuerzos, en esa planeación está contemplada Tlaxcala. Podemos decir que ahí, por la poderosa razón de que el lopezobradorismo tiene enorme arraigo y se nombró un perfil potencialmente competitivo, la coalición Seguimos Haciendo Historia será un verdadero tsunami. Para ello, en vísperas de oficializar la candidatura de Ana Lilia Rivera, todos se alinearán y se disciplinarán porque hay una causa común: darle continuidad al proceso de transformación en uno de los enclaves que más avances presenta en diferentes materias.

Otros puntos del país donde se incentivará el diálogo franco y abierto serán Quintana Roo, Chihuahua, Sonora, Sinaloa, Baja California, Nayarit y Colima. En todos ellos, con una dirección amplia y un liderazgo sólido, hay una probabilidad altísima de que Gino Segura, Cruz Pérez, Julieta Ramírez, Imelda Castro, Rosa María Bayardo y Jasmine Bugarín, sin duda, ganen la elección y sean, a mediados del próximo año, gobernadores electos por mayoría. Después de eso, obviamente, esperarán el tiempo para tomar protesta ante la sociedad y conformar, constitucionalmente, un gobierno bajo protesta. Antes de que eso suceda, girando todo alrededor de una órbita que es la unidad y la planeación, este es un momento coyunturalmente apto para subsanar las diferencias que arrojó la toma de decisiones al interior de Morena.

Dadas las condiciones, hablando de fórmulas, políticamente no hay un remedio para corregir las fracturas que pueda ocasionar un proceso interno. Lo que sí existe, queda claro, es la apuesta por el diálogo y el consenso, que al final de cuentas es el mecanismo más viable para que las contrapartes tengan equilibrio. Eso importa, y mucho. Incluso, con un ritmo acelerado, Ariadna Montiel recorrerá las entidades que más necesitan el respaldo de sus liderazgos. Es, además de un acompañamiento permanente, una operación cicatriz de suma relevancia porque es estratégica para ganar sin sobresaltos y, de paso, allanar el camino para los distritos federales. Para alcanzar esas metas, más tarde que temprano, en lo inmediato deben sanar las heridas. Montiel, consciente de lo que enfrenta, va preparada para librar las batallas más álgidas con quienes participaron en la encuesta y, por ende, jalarlos al mismo surco.

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Notas finales

Tal y como adelantamos en algún momento, el senador de la República, Saúl Monreal, se registró para buscar la coordinación del voto en Fresnillo. Ese municipio, de pies a cabeza, lo conoce a la perfección, pues él, a lo largo de dos periodos, lo administró. De hecho, es un municipio que demanda mucho trabajo y atención. Más allá de eso, está claro: el menor de los Monreal ganará la contienda y, desde esa trinchera, construirá su carrera para la gubernatura de 2033 en Zacatecas.