1-2. El Sevilla despierta ante un Valencia dormido

Valencia, 26 feb (EFE).- El Sevilla despertó en Mestalla, donde ratificó ante un Valencia dormido la recuperación que inició la semana anterior, en un partido en el que durante muchas fases fue mejor y tuvo a su merced a un rival sin fútbol y sin capacidad ofensiva.

El Sevilla ganó porque manejó el partido con más criterio que su rival, no se vino abajo tras el gol de Tino Costa y bloqueó el ataque local en la segunda parte. Todo ello sazonado con la aportación del equipo local, que puso mucho de su parte para que los puntos volaran de Mestalla.

La primera parte estuvo marcada por la intensidad que mostraron ambos conjuntos, aunque en su fase inicial el Valencia fue superior al Sevilla.

Las aproximaciones del equipo andaluz eran mínimas y el Valencia mandaba en el centro del campo. Sus jugadores llegaban con frecuencia a la portería de Palop, aunque sin excesivo peligro.

La permuta de posiciones entre Jordi Alba y Jonas en el ataque del Valencia generaba dudas en el equipo sevillano, lo que junto a las penetraciones de Bruno y Feghouli por la banda derecha convertían al Valencia en dominador del encuentro.

Precisamente en una de esas penetraciones, una jugaba bien trenzada por el ataque local propició el 1-0 en un disparo lejano de Tino Costa que Palop no pudo neutralizar.

No supo, sin embargo, el Valencia gestionar su ventaja. Dio un paso atrás y el Sevilla, que lo dio hacia adelante, se adueñó del partido en cuestión de minutos.

Gracias a ello, una penetración por la banda derecha provocó el gol del empate nueve minutos después en un certero cabezazo de Medel que equilibraba el partido. De ahí al descanso, el Sevilla fue mejor y pudo hacer el 1-2 ante un Valencia desconcertado.

Tras el descanso el Valencia no mejoró, pero al menos se mostró más intenso, recuperó el control del partido, con algunas aproximaciones de peligro a la meta de Palop, aunque esta energía inicial se disipó en diez minutos.

Sin embargo, las imprecisiones en la salida del balón le permitieron al Sevilla disponer de alguna opción a la contra para dar la vuelta al marcador, la más clara la de un disparo de Reyes a los 56 minutos, en la que Guaita envió el balón a córner.

El partido se quedó sin dueño. El balón tan pronto estaba en un área como en otra. Ningún equipo hilvanaba jugadas trenzadas y el fútbol brillaba por su ausencia en un duelo de imprecisiones y el partido se podía decantar a favor de cualquiera, aunque el Sevilla parecía menos confuso que el Valencia.

Así, en una contra, el equipo andaluz se puso por delante en el marcador por medio de Jesús Navas. El gol premiaba su intensidad y castigaba la indolencia de un Valencia sin criterio

Al Valencia le quedaba la épica en el último cuarto de hora. Enfrente tenía un equipo que había sido mejor en muchas fases del partido, al que le había hecho muy poco daño y que, además, disponía cada vez de más espacios para sentenciar el encuentro a la contra.

No fue un buen partido, en especial por parte del Valencia, y lo ganó el Sevilla, que utilizó mejor sus armas, se asentó bien sobre el terreno de juego y sin alardes neutralizó lo poco que puso de su parte el equipo de Unai Emery.

- Ficha técnica:

1 - Valencia: Guaita, Bruno (Barragán, m.71), Rami, Víctor Ruiz, Mathieu (Pablo, m.75), Albelda, Tino Costa, Feghouli, Jonas (Aduriz, m.61), Jordi Alba y Soldado.

2 - Sevilla: Palop, Coke, Escudé, Spahic, Fernando Navarro, Jesús Navas, Medel, Rakitic (Trochowski, m.88), Reyes (Manu, m.59), Kanouté y Negredo (Baba, m.73).

Goles: 1-0, m.25: Tino Costa. 1-1, m.36: Medel. 1-2, m.70: Navas.

Árbitro: Fernando Teixeira Vitienes (Colegio cántabro). Amonestó por el Valencia a Albelda, Bruno y Aduriz y por el Sevilla a Fernando Navarro y Medel.

Incidencias: partido disputado en el campo de Mestalla ante 45.000 espectadores. Terreno de juego en buenas condiciones. Los jugadores del Valencia saltaron al terreno de juego con una camiseta en la que se leía "Mucha fuerza, Éver" en muestra de apoyo a Éver Banega, que se rompió la tibia y el peroné la semana pasada.

Alfonso Gil

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