CDMX

Promueve la Central de Abasto el consumo de frutas exóticas

El valor energético de las frutas exóticas se determina por el contenido en hidratos de carbono simples (glucosa, sacarosa y, principalmente, fructosa), si bien la proporción es diferente en

Ciudad de México.- La Central de Abasto de la Ciudad de México promueve el consumo de frutas exóticas, muchas de ellas cultivadas en nuestro país, además de tener formas ovoides o estrelladas, colores llamativos, características poco comunes y un sabor delicioso y peculiar, y sobre todo, un gran valor nutricional. Dichas frutas están cada vez más presentes en nuestros mercados y se han convertido en las preferidas de los paladares más inquietos y las mesas más innovadoras.

Estas exóticas variedades sorprenden por sus formas extraordinarias, sus texturas únicas y la mezcla agridulce de su pulpa; la mayoría de ellas se consumen para calmar la sed por su alto contenido en agua, algunas hasta propiedades medicinales tienen, contienen un alto nivel de fibra, por lo tanto son laxantes y muy digestivas.

En la CEDA se pueden encontrar estas delicias frutas exóticas, de acuerdo con la temporada de mayor producción. La Nave I-J es el lugar para adquirirlas al menudeo y medio mayoreo. En las Naves KL, MN, QR y ST, también se ubican los establecimientos que las comercializan al mayoreo. También algunas de ellas se comercializan en el Sector Flores y Hortalizas.

Algunas de estas exquisitas frutas son:

Pérsimo. Tiene su origen en Japón y China. De color rojo o naranja brillante y piel lisa cuando está maduro y sólo así se debe comer, para evitar su sabor ácido. Puede comerse solo o con ensalada o queso.

Rambután. Nativo de Asia, su color varía del rojo al amarillo con espinas suaves. Es un fruto que pertenece a la misma familia que el litchi, las Sapindáceas, formada por más de mil especies de árboles y arbustos distribuidos por regiones cálidas de todo el mundo. Su piel gruesa se pela para revelar una pulpa que puede ser ácida o dulce. La semilla interior puede resultar venenosa y no debe ser ingerida.

Noni. En 1993, científicos norteamericanos investigaron las propiedades de esta fruta y aunque no tiene buen sabor, se consume en jugo y se le atribuye que ayuda al organismo a defenderse de virus y bacterias y combatir diversas enfermedades.

Maracuyá. Se conoce también como fruta de la pasión. Es pariente de la granada china, tiene una cáscara amarilla y dura, y contiene una pulpa suave muy apreciada en Oaxaca para preparar nieves y bebidas. En ocasiones se pulveriza para mezclarla con mezcal.

Mamey. Parece un pequeño balón de futbol americano, con una piel café y áspera y pulpa suave y dulce, de color anaranjado alrededor de una semilla negra. El mamey es el favorito para licuados y nieves, y la semilla se usa, con la flor del cacao, para preparar el tejate, una bebida típica de Oaxaca.

Pitahaya. Conocida también como Fruta del Dragón, procede del cactus y se encuentra en abundancia en el área de Tehuacán en el sur del estado de Puebla, donde existen muchos tipos de cactus.

La cáscara o piel del fruto es gruesa y carnosa, y envuelve una pulpa suave, jugosa y translúcida semejante a la de las uvas, con una gran cantidad de pequeñas semillas negras y redondas distribuidas de manera uniforme.

Coco. Es el fruto de la palmera más cultivada e importante a nivel mundial. La grasa constituye el principal componente, después del agua y es rico en ácidos grasos saturados.

Níspero. Tiene forma oval y contiene una pulpa ligeramente ácida que varía de color de blanco a amarillo-anaranjado. Es el fruto del nisperero, árbol de la familia de las Rosáceas y se emplea también como planta ornamental.

Es muy popular en Oaxaca, donde se hacen jaleas, conservas y mermeladas de esta fruta. En la actualidad, es un frutal cuyo cultivo está muy extendido en todo el mundo, tanto por su valor ornamental como por sus apreciados frutos.

Lichi. De origen asiático, es del tamaño de una fresa grande, tiene una piel abollada y carne blanca y dulce. Además de comerla sola, se utiliza para elaborar agua preparada y helados.

Carambola. Es una fruta originaria de Indonesia y Malasia, aunque su cultivo se ha extendido a zonas de Asia y América. Se le conoce como fruta estrella. Tiene forma ovalada, alargada y con cinco aristas o alas. Su sabor es agridulce y la pulpa es crujiente de suave textura. Es muy cotizada en los mercados internacionales.

Chicozapote. Es nativo de Yucatán y el sur de México, y es una de las frutas tropicales favoritas de esa región. La pequeña fruta tiene forma oval, piel áspera de color café y pulpa muy dulce. Se come fresco y es ideal para preparar agua de sabor.

Nanche. Es una fruta amarilla del tamaño de una aceituna. Se utiliza para preparar nieves y conservas a base de licor que es una especialidad regional de Tehuantepec.

Guanábana. Es nativa de México y Centroamérica. Tiene piel verde cubierta de espinas suaves. Su pulpa fragante y blanca se usa en aguas frescas y nieves.

Kiwi. Originario de Nueva Zelanda, esta fruta es la más rica en vitamina C del reino vegetal. Su sabor es un poco ácido, pero puede comerse solo o en ensaladas y postres.

Zapote negro. Nativo de las dos costas de México, tiene piel verde, y una carne negra y suave como pudín con grandes semillas. Se consume solo o combinado con jugo de naranja o limón.

Estas frutas se producen principalmente en los estados de Chiapas, Michoacán, México, Puebla, Veracruz, Guerrero, Tamaulipas, Oaxaca, Hidalgo, Nayarit, Colima, Yucatán, Jalisco, San Luis Potosí, Morelos, Sinaloa y Zacatecas.

Valor Nutricional

Su peso en agua alcanza entre un 80% y un 93%, lo que las convierte en una fuente natural y concentrada de vitaminas, sales minerales, elementos fitoquímicos (flavonoides y carotenoides) y fibra, mayoritariamente soluble (pectina y mucílagos).

El valor energético de las frutas exóticas se determina por el contenido en hidratos de carbono simples (glucosa, sacarosa y, principalmente, fructosa), si bien la proporción es diferente en función de las especies.

Aportan también sales minerales y las más abundantes son potasio y magnesio, que inciden en la transmisión del impulso nervioso y en el movimiento muscular. Las frutas tropicales también son muy ricas en ácido ascórbico o vitamina C, hasta el punto de constituirse en la segunda fuente más importante de esta vitamina después de los cítricos, que son superados en este aspecto por la guayaba y el kiwi.

Protegen el organismo de las infecciones; ayudan a la absorción del hierro de los alimentos; intervienen en la formación de colágeno, dientes y glóbulos rojos; protegen a las células de los procesos oxidativos que incluyen la formación de radicales libres.