Estilo de vida

Falta de contacto físico puede afectar nuestra felicidad, advierte estudio

AbrazoPixabay

La necesidad del contacto físico evolucionó de la mano del ser humano; el no hacerlo suprime las hormonas de la felicidad: las endorfinas

En tiempos de la pandemia por Covid-19, el contacto físico ha quedado restringido temporalmente al ser una de las principales vías de contagio. Estar a un metro de distancia de otra persona, quedarse aislado en casa y no saludar de beso ni abrazo son, hasta el momento, las medidas de seguridad para evitar contagiar y contagiarse.

Esto ha afectado costumbres sociales que van desde las celebraciones hasta las simples conversaciones, y la supreción de estas podría debilitar las relaciones humanas. Así lo señala el profesor de Sicología Evolutiva de la Universidad de Oxford, el profesor Robin Dunbar.

De acuerdo a Dunbar, el contacto íntimo que va desde los abrazos hasta una simple palmada son de suma importancia ya que hace sentir más felices, satisfechos y confiados. 

Esto viene desde el nacimiento pues el primer sentido desarrollado es el tacto desde el útero, el cual ha demostrado reducir estrés. Dunbar sugiere que viene desde nuestros ancestros evolutivos.

El contacto físico estimula la producción de endorfinas

“Todos los primates son intensamente sociales y probablemente los más sociables del planeta. Construyen sus relaciones sociales a través del tacto social, que toma forma desde el aseo social que consiste en revisar el pelaje del otro y nosotros todavía lo hacemos”Robin Dunbar, profesor de Psicología evolutiva de la Universidad de Oxford

Dunbar asegura que estas técnicas no han desaparecido del todo pues, a pesar de que el pelaje casi ha desaparecido de los humanos, se producen los mismos movimientos en las neuronas al acariciarse, abrazarse o dar palmadas al otro.

Esto estimula la producción de endorfinas, sustancia química que hace sentir bien y en el cerebro actúan para mitigar dolencias. Asimismo, de acuerdo a un sondeo realizado en varias partes del mundo como Italia, Japón, Rusia, Reino Unido, todos tocan las mismas partes del cuerpo.

Dunbar asegura que, aunque por el momento el contacto físico ha quedado prohibido, existen otras formas de reemplazar estos beneficios como cantar, reír o hacer reír a los demás. Estas actividades estimulan la producción de endorfinas en el cuerpo.

“Pero al final, para las relaciones cercanas, esos amigos que nos ponen el hombro para llorar, creo que dependen del contacto físico de la mirada”Robin Dunbar, profesor de Psicología evolutiva de la Universidad de Oxford