Un gobierno sin Solidaridad

En vez de de andar concesionando carreteras para que se cobre peaje, o trenes de alta velocidad se debería de voltear a ver el modelo anterior para generar infraestructura.

Hace más de 20 años, a finales del siglo pasado, un paquete de reformas neoliberales se implementaron. Era el gobierno de Carlos Salinas de Gortari. Junto con esas leyes neoliberales, se introdujo un programa social llamado SOLIDARIDAD.

Coincidentemente, el mundo estaba viviendo la caída del muro de Berlín, y la reconversión al capitalismo de la URSS, ahora mejor conocida, y desdendenantes como Rusia. El entonces Premier Mijail Gorvachov, implementaba toda una política de reforma estructural, total del estado ruso por medio de un concepto que se llamaba la Perestroika. Fue tan famoso el término, que incluso en México se comenzaron hacer botas que llevaban ese nombre, y se vendían en las ya desaparecidas zapaterías Canadá.

El programa SOLIDARIDAD en México, no solamente fue muy bien recibido, comenzó a funcionar a muy corto plazo junto con las reformas implementadas, y eso le dio legitimidad al gobierno de Salinas que atravesaba una crisis de credibilidad poco menos aguda que la que vivimos actualmente.

El concepto original de SOLIDARIDAD, es también, para variar de importación y se ajustó a nuestra realidad. Parte fundamental de que el muro de Berlín cayera junto con el bloque socialista, se debió al impulso de un movimiento sindicalista polaco, llevaba el mismo nombre y era liderado por un político que se llama Lech Walesa.

Dicho movimiento polaco fue apoyado directamente, tanto económica como teóricamente por Karol Wojtyla, Juan Pablo II, después ya en el poder, Walesa ?traicionaría? al Papa y le daría a su gobierno y al movimiento una orientación que era ajena a la que se había pensado originalmente, Juan Pablo nunca se lo perdonaría a Lech Walesa ni a los polacos.

La idea del nombre del movimiento viene de uno de los principios fundamentales de la democracia cristiana, que se fundó a principios de la década final del siglo 19 (1891), cuando el Papa, León XIII, publicó su encíclica Rerum Novarum, en donde decide competir de tú a tú con el socialismo y la teoría marxista, revitalizando la acción política, la ideología política cristiana y a la iglesia católica. La solidaridad de la democracia cristiana es muy distinta a las otras solidaridades que profesan otras ideologías políticas.

Para la democracia cristiana, la solidaridad es el valor y el principio que establece que todos los miembros de la sociedad en la que viven (y en el mundo) son responsables de su destino y deben velar por la toma de decisiones y su desarrollo. O sea hay una corresponsabilidad que los obliga a unirse y protegerse entre ellos.

De este principio emana otro que se llama principio de la subsidiaridad que complementa a la solidaridad, el cual establece que los más grandes, los más poderosos y el estado deben velar por la protección de las personas, las comunidades y sociedades intermedias para ayudarlos y que no pierdan ni su autonomía, ni su dignidad y por ejemplo no se suman en la pobreza.

Con el tiempo esos dos principios fueron mutando y ahora es muy fácil confundir cuando se es solidario y cuando se subsidia. En el modelo norteamericano también ocurre esto, aunque son una democracia cristiana protestante y mucho de ello se debe a la implementación de la teoría económica neoliberal. Ya ni qué decir de la solidaridad en la social democracia u otras corrientes políticas. Estos dos principios los tienen bien claritos los demócratas cristianos a diferencia de todos los demás.

La SOLIDARIDAD mexicana es más parecida a la gabacha, pero ojo, al aplicarse es más fiel a su origen cristiano. El modelo que se experimentó en México, pretende que con el trabajo de todos se subsanaran los retrasos en INFRAESTRUCTURA, como drenaje, caminos y agua potable. La idea general giraba en que el gobierno ponía los materiales para generar dichas obras, así como la logística y los ciudadanos la mano de obra.

Es tal el impacto de SOLIDARIDAD en México, que impulsó al gobierno salinista como uno los pilares económicos, de verdad este programa disparó en mucho a la economía y subsanó problemas milenarios en comunidades. SOLIDARIDAD, se tradujo en un boom social que fue acarreándole simpatías a Carlos Salinas (o sea, ¡imagínese el tamaño de éxito!), a niveles que faltando dos años para que terminara el sexenio se comenzaba a escuchar el canto de la sirenas de la reelección.

Fue tal el impacto de SOLIDARIDAD que le aseguró la campaña presidencial y la sucesión a Luis Donaldo Colosio, quien desarrolló y aplicó el programa.

Después todo fracasó, se vino la guerrilla del EZLN, los asesinatos políticos entre ellos el de Luis Donaldo Colosio, luego el error de diciembre y quedó claro que las políticas neoliberales generaban más malestar que progreso.

SOLIDARIDAD se transformó en PROGRESA, ya el sexenio de Zedillo, pero tenía ese matiz más acentuado entre solidaridad y subsidiariedad (también SOLIDARIDAD) no muy bien definido. Ya para los sexenios de Fox y Felipe Calderón se convirtió en OPORTUNIDADES (VIVIR MEJOR, con Calderón, pero nunca quedó claro, cuál era OPORTUNIADADES y cuál VIVIR MEJOR) con toda la tradición de la democracia cristiana y éxito arrollador como modelo mundial. En realidad los tres programas lo han sido.

Hoy el proyecto de política y desarrollo social sigue los pasos de OPORTUNIDADES, pero se ha dejado de lado (no totalmente) la generación de infraestructura. Ojo al parche, infraestructura en el sentido de servicios públicos y no privados. El impacto del programa social del actual régimen es insípido y en nada se parece al de los tres anteriores proyectos.

La opacidad se la pueden achacar a Rosario Robles y en mucho explica la llegada de Meade a SEDESOL, aunque creo que más bien Meade llega para mantener a raya a los panistas presidenciables y descargar un poco mucho la imagen desgastada del presidente.

El gobierno federal ha preferido darle impulso a las dádivas tecnológicas como televisiones y tabletas, se ha olvidado por completo de incentivar la construcción de infraestructura con verdadero impacto bajo el modelo de SOLIDARIDAD.

Si mal no recuerdo el escándalo de la CASA BLANCA gira alrededor de esto que les platico. Con lo que resta del sexenio, generar infraestructura para comunidades que la requieren bajo el modelo de SOLIDARIDAD, le va a acarrear cualquier cantidad de simpatías al régimen y contrarrestará en mucho la percepción en imagen que se tiene.

En vez de andar concesionando carreteras para que se cobre peaje, o trenes de alta velocidad se debería de voltear a ver el modelo anterior para generar infraestructura.

Ejemplo, la mayoría de los municipios conurbanos del Estado de México, no son un bache, son un CRATER que se observa claramente desde el espacio sideral. Ni qué decir de comunidades en pobreza o pobreza extrema.

¿Ha visto usted los comerciales de MORENA, más bien del Peje, en donde, entre muchas otras cosas nos dice que cuando el sea el ?Preciso? nadie se va a quedar sin empleo como lo hizo el ?Presidente Roosvelt? en los Estados Unidos? La idea va por ahí.

La construcción de infraestructura ?solidaria? no está peleada con el modelo económico que práctica el régimen actual, por el contrario. Aplicar este modelo se traduce, en buena imagen, impulso económico, y atención de PRIORIDADES.

[email protected], tengan el mejor fin de semana de toda su vida, nos vemos el lunes, solo si se puede, se va a poner bueno.

* Disculpen ustedes que recurra mucho a la plática histórica, pero es que no necesariamente las nuevas generaciones saben de qué estamos hablando.

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