Columnas

Tres ejemplos humorísticos de cómo meterse a lo tarugo donde no te conviene.

Lety Calderón

La actriz y ex esposa del abogado preso Juan Collado, declaró a la prensa que uno de sus hijos le preguntó: “Mamá, ¿qué es lavado de dinero?”, y Leticia Calderón contestó: “Pues no sé, vamos a guglearlo”.

Ésta noticia me parece muy simpática por varios aspectos. Uno de ellos es que, ella misma declaró: “Todo es muy público, ya no hay manera de no enterarte de las cosas, lo único que queda es platicarlo, si mis hijos tienen alguna duda, lo platicamos”. Sí, ajá, “platicarlo” es mandarlos a Google.

Tan fácil que es decirle: “Tu papá es cómplice de muchos criminales, con mucho dinero, por eso te compramos un Ferrari cuando tenías dos años. Pero que te quede bien clara una cosa: me casé con Juan Collado por amor, no por su dinero. No puedo decir nada más sin la presencia de mi abogado, o sea, tu tío Sancho”.

Pero no, lo manda a Google, donde, al guglear “lavado de dinero”, se le van a aparecer enlaces con la foto de su padre, ligado a temas inconvenientes para su edad: “Delincuencia organizada”, “operaciones con recursos de procedencia ilícita”, “fraude”, “Romero Deschamps se tira al suelo”, “Peña Nieto se esconde en casa de Julio Iglesias”, “Triángulo amoroso con Yadhira Carrillo”, etc., informándose en medios como Proceso, La Jornada, Regeneración; así que no le extrañe a Lety si su hijo le pregunta quién es Hugo Bustamante y que significa “la compra irregular de un predio en Querétaro a través de la sociedad financiera popular Caja Libertad”, y, probablemente también querrá saber por qué, en la boda de su hermana Mar, estaba la señora presa Rosario Robles, Alfredo del Mazo, Carlos Romero Deschamps, Enrique Ochoa Reza, Aurelio Nuño, Eruviel Ávila, José Narro, Claudia Ruiz Massieu, Eduardo Medina Mora, Manlio Fabio Beltrones, Julio Iglesias, Peña Nieto y su novia la modelo Tania Ruiz.

El chiquillo, con lágrimas en los ojos, hubiera preferido saber que su papá era Santa Claus, antes que enterarse que su papá defendió a los Salinas, Carlos Ahumada, Mario Villanueva, Diego Fernández de Cevallos, Roberto Borge, Mario Ruiz Massieu, Romero Deschaps y demás “fichitas”.

El fraude del 2006

El Partido Acción Nacional pidió al Instituto Nacional Electoral sacar un spot de Morena, donde se asegura que PAN y PRI colaboraron juntos con el Fobaproa, el Pacto por México y el fraude electoral.

Tan fácil que hubiera sido contestar: “Sí, lo sacaremos”, o “no, no lo sacaremos”, pero turnaron el asunto del fraude al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, para que investigue si es verdad, o calumnia.

Obvio, la idea era dejar mal parado al partido del presidente (como lo han estado haciendo al insinuar que AMLO es “populista” y “antidemocrático”, cual repetidora de los constantes ataques de la coalición de partidos de derecha, que antaño contaban con la complicidad del INE para perpetuarse, y que se les cebó cuando no hubo manera de maquillar las cifras de las últimas elecciones presidenciales), pero se dieron un balazo en el pie.

Si se trató de preparar el terreno para un futuro fraude a favor del PAN, el PRI o el partido de Calderón, solo atrajeron la atención a los desvíos monetarios ilegales hacia el PRI, por parte de “Javidú” y varios gobernadores, la “estafa maestra”, Odebrecht, etc.

La paradójico es que, para investigar si hubo fraude o no, los investigadores tendrían que inspeccionar al propio INE (que sería parte acusadora, parte acusada, parte investigadora, juez y parte), por lo que saldrán más limpios que el piso del antro donde se chentaron a Aristóteles Sandoval, antes de que la policía llegara a la escena del crinen. Por todos lados, el INE queda mal.

Consejeros del INE, les doy un buen consejo: “No ayuden a su enemigo”.

La Testigo de Jehová rusa

Esta noticia no me hizo reír tanto como las anteriores, pero es igual de surrealista y tiene la misma moraleja.

Una mujer de 69 años fue condenada a dos años de prisión en Rusia, por ser Testigo de Jehová, pues en ese país, desde el 2017, esta agrupación se considera un movimiento extremista, ilegal y peligroso.

Quisiera saber cuántas veces habrán tocado a la puerta de Putin los distribuidores de la Atalaya, para llegar a una medida tan extrema, pues la abuelita permanecerá encerrada con peligrosos integrantes de la “Mafia Roja” y, cuando la liberen, terminará distribuyendo drogas de diseño por Europa, rentando el departamento que dejó Emilio Lozoya en Málaga.

Traigo a colación este ejemplo pues (independientemente de lo pendejo que es convertir a los Testigos de Jehová en una agrupación clandestina), en vez de orar en privado, de seguro la señora no pudo impedir salir a tocar puertas, para “conversar sobre un pasaje de la Biblia”. Se puso de pechito, como Leticia Calderón y el INE.