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¿Qué tan chatarra es la comida chatarra?

Campaña contra la obesidadMoisés Pablo/Cuartoscuro

Lo que sí debe restringirse de manera puntual a los menores de edad son los refrescos y las bebidas azucaradas

En estos momentos históricos de desequilibrio político, en los que muchos que comenzaron a jugar con el equipo de la 4ta transformación prefirieron darse de baja, aún cuando dicho equipo llevaba la delantera en goles, lo que podría considerarse un acto desleal, surge en México una polémica muy interesante de analizar:

Restringir la venta de comida chatarra a los menores de edad.

En ese contexto, claro que es una excelente iniciativa, igual que la del etiquetado frontal de los ingredientes de los alimentos empaquetados, e igual que la iniciativa que surgió al inicio de la 4ta Transformación de reducir las comisiones bancarias.

Pero en cuanto a la comida chatarra, es muy importante considerar que tan chatarra es, por mencionar algunos ejemplos: las papas fritas contienen almidón, que es una fuente importante de carbohidratos, y el aceite vegetal con el que las fríen es rico en ácidos grasos esenciales para un buen crecimiento y desarrollo; los cacahuates, en cualquier presentación, contienen ácido araquidónico, también esencial para un buen crecimiento celular y corporal; los bombones contienen grenetina, con alto poder nutricional; el pan, aunque sea dulce, es una fuente importante de carbohidratos necesarios durante la niñez, igual que los que contienen las papas; el chocolate es un excelente alimento (ver artículo al respecto en SDP Noticias: Enero 17, 2019) y así otros alimentos que se han catalogado como comida chatarra también podrían analizarse en base a sus propiedades nutricionales.

Por lo que lo más conveniente sería, más que restringir su venta, establecer que la comida chatarra nunca sea el platillo principal de los niños y niñas, que se consuma como postre, y de manera mesurada, y siempre con una cuota de ejercicio físico obligatoria para todos aquellos menores de edad que hayan decidido consumirla.

Lo que sí debe restringirse de manera puntual a los menores de edad son los refrescos y las bebidas azucaradas, con el fin de fomentar el consumo de agua natural siempre, considerando la importancia de una buena hidratación, y aunada a una adecuada alimentación , para tener un buen crecimiento y desarrollo, físico y mental.