Columnas

Transmitir las 'mañaneras' del presidente, mutiladas -como propone el INE-, es una reverenda babosada.

Lorenzo Córdova ‘Tatanka’ (apodado así por sus burlare de nuestros indígenas mexicanos), cada vez muestra más simpatías hacia la derecha, buscando pretextos para limitar a Morena, anticipando, disimuladamente, un probable fraude electoral presidencial, mecanismo con el que antaño la derecha ganaba las elecciones (y que, en las últimas elecciones, le fue difícil validar, dada la notoria mayoría a favor del ‘Peje’).

El titular del Instituto Nacional Electoral sale ahora con que las conferencias informativas que el presidente hace en las mañanas (conocidas como las ‘mañaneras’), son “propaganda política”, particularmente cuando habla de los logros del gobierno y, por lo tanto, anunció que no deberán transmitirse íntegramente, durante épocas electorales.

Al parecer, cualquier cosa buena que haga o diga el presidente (según el criterio de ‘Tatanka’), es propaganda política a favor de Morena (no de los tabasqueños ni de los viejitos, sino del partido político del que emanó el presidente).

Según ésta lógica, el presidente no debe ser cortés, dar las gracias ni decir salud cuando alguien estornude, pues esa amabilidad podría tomarse como propaganda de Morena, de tal modo que no debe contestar los saludos (o en el mejor de los casos, responder con un “¡chinga tu madre!”)

Tampoco debería peinarse ni ponerse cremas rejuvenecedoras, acciones que no tienen otro fin que mostrar a Morena como un partido bello, y eso es anti-equitativo (deberían reconocerle cuando llevó sucios los zapatos, cosas que no hacen los beneméritos baluartes del PRI y el PAN).

Lorenzo Córdova ‘Tatanka’ debería entender que, si votamos por Morena, fue para que hubiera logros y beneficios para el país, pero si le parece que esos logros son “propaganda política”, pues que López Obrador deje de hacer cosas buenas y haga cosas malas, que le compre pistolas a los huachicoleros, le perdone sus impuestos a Claudio Xoconoxtle y decrete que todos deben reírse por mandato presidencial de los chistes sebos de Brozo.

Para disimular su censura anunciada, dice que el INE sí permitirá que se transmitirá la conferencia mañanera, pero no íntegra, lo cual, es una reverenda estupidez (como aquel tortero al que le pedías una torta sin chile y sin cebolla y te la servía “con poquito chile y poquita cebolla”).

Los alcohólicos, antes de aceptar que no podemos tomar ni una gota de alcohol, hicimos innumerables trucos para reducir los efectos etílicos: cambiar el alcohol fuerte por cerveza, beber únicamente los fines de semana, tomar yogurt para mejorar la función hepática, etc. Aceptar que es todo o nada, es el primer paso; el segundo, aprender a vivir sin el alcohol como producto de primera necesidad. Eso de “nomás la puntita” no funciona.

Lo mismo sucede con otros vicios. Si dejas de comprar una cajetilla y decides comprar cigarros sueltos (dizque para reducir los efectos de la nicotina), con el tiempo terminarás comprando más cigarros sueltos que los que contienen una cajetilla y gastarás más (independientemente del daño a los pulmones). Nadie puede abandonar una adicción a medias, se hace completamente, o nunca la dejas.

Transmitir ‘mañaneras’ incompletas es, aquí y en China, censura (no media censura); pero, sobre todo, estúpido. ¿Cómo se van a editar esas “mañaneras”? ¿Bajo qué criterios se va a dejar pasar lo que se va a dejar pasar? Seguramente le pedirán al ‘Peje’ que todos sus logros los ponga al final de la conferencia (para cortarlos), y que inicie contando chistes, anécdotas familiares o las cosas que salieron mal, para que solo eso salga al aire.

Cuando la Hora Nacional interrumpe su transmisión radiofónica en el interior de la República, es para que las estaciones locales pasen un programa del gobierno estatal. ¿Qué se va a pasar en el espacio mutilado de la ‘mañanera’? ¿Comerciales de las empresas de Claudio Xoconoxtle? ¿Lo mejor de LatinUs? ¿Conferencias de Gilberto Lozano?

Cuando la balanza del INE comienza a inclinarse a la derecha, es una señal de que debemos estar atentos a su nueva imparcialidad.