August 24, 2019 10:16


“Enrique no te preocupes, hay que aguantar”

rosario y peña
Que Rosario sea la primera exsecretaria que comparece no es un asunto de fondo, es de forma y, por otro lado, la especulación de que el proceso implique a Peña Nieto es sólo eso, una especulación.Proceso

“Enrique no te preocupes, hay que aguantar”, pareciera ser el mensaje de la 4T al expresidente Peña Nieto. Para la revista Proceso el juicio contra Rosario Robles –titular de la Sedesol entre 2012 y 2015, y de Sedatu entre 2015 y 2018– es un cerco en torno a Enrique Peña Nieto. No lo es, el caso se diluirá y, como ha afirmado una y otra vez el presidente Andrés Manuel López Obrador, Rosario es el chivo expiatorio de Peña Nieto.

Para el semanario, “el proceso penal que lleva adelante la Fiscalía General de la República… es inédito al menos en dos vertientes: porque la convierte en la primera persona con rango de exsecretaria de Estado en comparecer, acusada de corrupción, por el desvío de 5 mil millones de pesos, y porque de alguna manera implicará tarde o temprano a quien fuera su jefe, el expresidente Enrique Peña Nieto”.

Proceso se equivoca o, al menos, sobredimensiona. Que Rosario sea la primera exsecretaria que comparece no es un asunto de fondo, es de forma y, por otro lado, la especulación de que el proceso implique a Peña Nieto es sólo eso, una especulación. El Heraldo ya registró que “Rosario Robles tuvo conocimiento del desvío de recursos por un monto de 5 mil 73 millones 358 mil 846 y no informó a su superior jerárquico, el titular del Ejecutivo, Enrique Peña Nieto.

“Así lo señaló la Fiscalía General de la República (FGR) al formularle imputación por el delito de ejercicio indebido del servicio público porque durante su cargo como titular de las secretarías de Desarrollo Social y de  Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) supo que podía resultar afectado el patrimonio de esas dependencias y no informó al respecto”.

Primero, el caso no se integró por peculado ni por malversación ni enriquecimiento ilícito o desvío de recursos, cualquiera de lo anterior sería muy grave. En cambio sí “por ejercicio indebido del servicio público, delito que, más allá de las consecuencias para la exfuncionaria, coloca por primera vez en el centro de un proceso penal al expresidente Enrique Peña Nieto”.

¿En el centro? Proceso se equivoca. Peña Nieto no está en las carpetas de investigación ni siquiera en la periferia. Destaca el semanario lo previsto en el Código Penal Federal, sobre el delito de ejercicio indebido del servicio público, quien “teniendo conocimiento por razón de su empleo, cargo o comisión de que pueden resultar gravemente afectados el patrimonio de alguna dependencia… no informe por escrito a su superior jerárquico o lo evite si está dentro de sus facultades”.

¿Informó por escrito Rosario a Peña Nieto sobre la llamada “Estafa Maestra”? Por supuesto que no.

Proceso se contradice: “La implicación de Peña Nieto no fue mencionada durante la primera parte de la audiencia de imputación, realizada el jueves 8, pero un día después Juan Manuel Portal, extitular de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) en cuyo periodo se documentó la primera parte del caso, afirmó que el exmandatario estuvo enterado del desfalco”.

¿Está Peña Nieto o no en el “centro” de este proceso penal si no ha sido implicado?

Juan Manuel Portal asegura que informó verbalmente sobre la “Estafa Maestra” a Peña Nieto. Para el caso, esto es baladí porque no implica a Rosario Robles. Por eso la conclusión de Proceso es inexacta: “El paso siguiente de la FGR sería necesariamente llamar a Peña Nieto, ya sea por el caso Robles o por una eventual implicación directa”.

¿Bajo qué elementos o circunstancia llamar a Peña Nieto? Ni siquiera Juan Manuel Portal informó por escrito. ¿Tiene grabaciones de que le dijo a Peña Nieto lo que le dijo? Por este lado, la implicación es imposible.

¿Qué le va a pasar a Rosario Robles?

La respuesta está no en el viento sino en el mismo semanario: “El de ejercicio indebido del servicio público es un delito que se castiga con prisión e inhabilitación para ejercer un cargo público de dos a siete años, además de una multa que puede ir de 30 a 300 veces el salario mínimo vigente al momento de cometerse el ilícito, aunque por tratarse de un delito menor –no grave– la acusada podría quedar en libertad mediante el pago de una fianza”.

Para la Fiscalía la “Estafa Maestra” es un delito menor y, ergo, Rosario será inhabilitada probablemente siete años, será multada 300 veces el salario mínimo y deberá pagar una fianza para quedar en libertad.  Y, así, Enrique Peña Nieto puede seguir bailando en las innúmeras fiestas a las que acude… cosas de la impunidad.

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