Las guerras perdidas

El problema del tráfico de drogas no se resuelve considerando a México como un ente aislado. El consumo que EU tiene en este sentido es lo que determina la problemática en nuestro país

Nos hemos acostumbrado a pensar que a los norteamericanos les importa poco lo que suceda en México. Y no habría razones para no creer esto pues históricamente nos han tratado ( y hemos dejado que nos traten) como su patio trasero.

Quizá esta dinámica cambie cuando la violencia ligada a las drogas empiece a cobrar la factura a los norteamericanos en su territorio.

Don Winslow, columnista del Huffington post, desglosó un poco el problema de las drogas utilizando la empatía, poniéndose en el lugar del otro, intentando explicarse la dinámica sobre la cual giran los ejes de este problema que se ha convertido en una pandemia mundial.

Medir con doble rasero es una política típica de los norteamericanos, afectos a mirar la paja en el ojo ajeno, que tiene raíces culturales e históricas. Hace algunos años, editores del LA Times visitaron Tijuana para entrevistar al mítico director del semanario Zeta, especializado en temas de narcotráfico. A pregunta expresa de los periodistas, Jesús Blancornelas les preguntó a los norteamericanos sobre lo que sucedía cuando la droga pasaba a los Estados Unidos, ¿La droga por arte de magia se separaba en millones de pequeñas dosis? ¿No había carteles de droga en Estados Unidos? Los periodistas se miraron confundidos. Este tipo de preguntas no tenían cabida en su léxico, estaban tan acostumbrados a mirar el problema como algo típicamente Mexicano, que una pregunta como esta sacudió sus esquemas mentales.

Volviendo a Don Winslow, su pregunta va encaminada a analizar la dinámica inversa, ¿es México un exportador de drogas?, su respuesta es no; Estados Unidos es un importador de drogas.

Los problemas derivados del alto consumo en el vecino del norte, tienen una amplia repercusión en nuestro país. Encima de todo esto, la falta de restricciones para adquirir armas de asalto ha perjudicado de manera seria la seguridad de nuestro país. Un altísimo porcentaje de las armas utilizadas por el crimen organizado tienen su origen en Los Estados Unidos, donde la ortodoxia se impone a la hora de defender de manera ciega la segunda enmienda.

No podría ser de otra manera.  Un sector importante de la economía norteamericana está basado en el comercio de armas. Se ha creado la percepción de que libertad significa poder comprar las armas que se te venga en gana sin que haya un ente regulador. Prefieren pagar un pequeño tributo de sangre de vez en cuando a sentarse a analizar el problema de manera seria.

Es imposible que no haya carteles de drogas altamente sofisticados en estados unidos, y su sofisticación ha llegado a tales extremos que se duda de su existencia. Por ello las caras sorprendidas de los periodistas cuando se les pregunta por la dinámica inversa.

Se calcula que 25 mil millones de dólares ingresan como ganancia de los carteles Mexicanos de las drogas (Y este es un dato conservador) Este poder corruptor del dinero permea las instituciones y no nos permite avizorar una solución a corto plazo.

La solución está en el norte. Pero es casi imposible que los norteamericanos dejen de verse el ombligo, que al final es lo único que les importa.

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