Columnas

La oposición, que se niega al uso del cubrebocas; con su falta de empatía ponen en riesgo a los demás.

“La única verdad es la realidad”
Aristóteles.

Por mucho que les reviente a sus críticos, ha quedado demostrado que la estrategia del Doctor Manuel de la O y el Gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón, para contener el incremento de contagios y muertes por el Covid-19, está funcionando.

La idea de cerrar la mayor parte de las actividades comerciales los domingos está rindiendo frutos y al mismo tiempo permite que buena parte de los giros comerciales funcionen durante el resto de la semana, atenuando el daño económico de la pandemia.

Es tan claro y evidente que desde la semana anterior han vuelto a permitir la operación de otro tipo de comercios y actividades, por lo que ahora habrá que volver a poner sobre el rasero de la prueba y error la determinación.

Es cierto, hay más camas para atender a los enfermos, pero este punto no se mide en el frío relato diario de contagios y decesos. Algo se está haciendo bien.

El uso de cubrebocas como medida de protección.

No comparto el punto de vista electorero de los diputados de Morena y Movimiento Ciudadano, además de uno que otro extraviado, que se oponen a exigir que en lugares públicos sea obligatorio el uso del cubrebocas. Me parece una absoluta aberración la premisa de que “cada quien sabe de qué se muere” porque no solo se mueren los que no lo utilizan, ya que con su falta de empatía ponen en riesgo a los demás.

Puedo entender, eso sí, las razones que esgrimen al decir que la medida puede convertirse en un instrumento con el que malos servidores públicos intenten extorsionar a la ciudadanía y en este sentido habría que darle claridad al tema.

Cada quien puede ser libre de usar el cubrebocas en su casa, pero en lugar públicos y compartidos hay que llevarlo siempre. Es posible que en tu vehículo particular no lo portes, siempre y cuando estés acompañado de familiares directos o personas de absoluta confianza, pero en el transporte público debe ser obligatorio, así sea un taxi o un camión; la postura del Secretario de Salud de obligar a usarlo cuando van dos personas en un auto privado me parece un exceso y si lo aclara impedirá que los “cuicos” anden de extorsionadores.

Me parece que es de justicia el reconocer el acierto y seguir apoyando las medidas dictadas por nuestras autoridades porque los resultados saltan a la vista. Así como somos de buenos para criticarlos, debemos reconocer cuando aciertan en sus acciones, sobre todo cuando se trata de la salud de toda la población.

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