September 23, 2019 13:50


Cómo entender las películas de Semana Santa

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¿Por qué Poncio Pilato no quería condenar a muerte a Jesús?Internet

Cada Semana Santa nos soplamos un montón de películas en la tele sobre la vida y pasión de Jesucristo, sin entender ni un carajo, solo que nació entre una vaca y una mula, los visitaron los Reyes Magos, reapareció de adulto con Juan el Bautista, juntó a doce apóstoles, hizo milagros, lo traicionó Judas, le pusieron una tranquiza, lo crucificaron, resucitó y a partir de su muerte, se contabilizaron los siglos. Tan tán.

Todo esto porque el cristianismo y la iglesia católica no aclaran que Jesús fue un rabino que vivió en una época de grandes conflictos internos dentro del judaísmo (¿qué ganan con ignorar las bases hebreas del cristianismo? ¿Temen que el rebaño se trasquile el prepucio?)

Hoy intentaré aclarar algunos aspectos, para que entiendan las películas de Semana Santa.

¿Por qué Jesús corrió a guamazos a los mercaderes del templo?

Los templos religiosos no eran como los de hoy, que hay uno en cada esquina (en Puebla, por ejemplo, se encuentran más iglesias que Oxxos).

El Dios del Antiguo y Nuevo Testamento, el que se reveló a Abraham bajo el nombre “Yo Soy El Que Soy” (“Y No Me Parezco A Naiden”) y que los musulmanes llaman “Alá”, tenía un solo Templo, en Jerusalén, al que no se iba a misa los domingos (de hecho, la semana laboral era de domingo a viernes) sino al que básicamente acudían judíos del Medio Oriente, Grecia y Egipto, para celebrar la Pascua Hebrea (que tampoco tiene qué ver con la Pascua de Resurrección, ni con los conejos de chocolate).

Las Sinagogas no tenían mucho de haberse fundado (apenas dos siglos antes de Cristo, y eran centros de reunión donde se interpretaba la Biblia, sin ceremonias mágico-musicales); en aquel entonces, muchísimos judíos seguían creyendo en el sacrificio de animales en el Templo, para purgar sus pecados.

De entrada, esos mercaderes no vendían estampitas de la Virgen, ni de santitos y menos crucifijos, porque todavía no existían. Los mercaderes de marras, en realidad eras cambistas, prestamistas y usureros, que aprovechaban la reunión de feligreses en un centro espiritual para hacer bisnes. Por ello, es consecuente, justificable y hasta congruente la reacción de Jesús con aquellos malandrines que le faltaban el respeto a la Casa de su Padre.

¿Quién fue San Juan el Bautista?

En la escena donde un hippie llamado Juan, echa agua sobre las cabezas de muchas personas en el río Jordán, antes de quedar maravillado ante otro hippie llamado Jesús (y la palomita que se posó en su cabeza), todo mundo se pregunta: “¿Quién es ese güey?”

Al morir Alejandro Magno, en el 175 A.C., entraron en pugna sus mandos militares, enfrentándose los ejércitos greco-egipcios contra los greco-sirios, por el dominio de Judea, triunfando éstos últimos, quienes al poner el primer Dios griego en la ciudad de Modi’n, se levantaron los Asmoneos y los Macabeos, librando una guerra de 33 años.

Cuando se liberó el Templo, los sacerdotes dijeron que las autoridades religiosas deberían recaer en descendientes de David (Jesús lo fue, pero apareció años más tarde). Así que Asmoneos y Macabeos tomaron el templo a la fuerza e impusieron a los Saduceos en el Sanedrín (consejo supremo judío, en aquel entonces, espurio), expulsando a los sacerdotes originales, quienes huyeron a las cuevas de Cumbram, donde aparecieron los Esenios.

Juan el Bautista y Jesús, no solo fueron parientes, sino Esenios, escuela hebrea  que se rebeló contra los Saduceos, élite religiosa que exigía el cumplimiento literal de la Torah (¿Cuándo habló Moisés de un Mesías? ¿En dónde se menciona la resurrección de los muertos? ¿Dónde están mis cabritos?), mientras los Esenios se erigieron como autoridades que interpretaban la Torah (es decir, fueron los primeros rabinos).

Jesús y San Juan el Bautista, no solo cambiaron al Templo por el desierto, como lugar sagrado para comunicarse con Dios (como los antiguos), también fueron apocalípticos (creyeron en el fin del mundo) y promulgaron que el diezmo no se entregara al Templo, sino a las comunidades, y que se aportara el 100%.

¿Quiénes fueron los Fariseos (y cuál es su importancia para México)?

Quienes para entender las películas de Semana Santa, recurren a la lectura del Nuevo Testamento, se llevan una gran confusión, pues en sus páginas, los Fariseos a veces son malos y a veces son buenos. La verdad es que existieron dos bandos (Jesús tomó un poco de unos y un poco de otros).

Los Fariseos (doctos intérpretes de la Biblia) tenían dos escuelas básicas: la de Hilel y la de Shamai. La primera fue liberal, creía en el poder de la misericordia y promulgaba que la Torah fue dada para el hombre, y no al revés. La Escuela de Shamai era más rigurosa y no aceptaba qué Jesús hiciera milagros en sábado (es neto); ésta segunda fue la que se opuso a Jesús como Mesías.

La principal diferencia entre los Fariseos y los Saduceos, estriba en que los primeros creían en el arrepentimiento para salvar el alma, pues los Saduceos básicamente exigían sacrificios de cabritos (que luego se comían, como si fueran regios).

De los Fariseos también surgió un grupo terrorista ultra-nacionalista: Los Celotes (Celosos de la Ley) que asesinaban romanos a escondidas y por sorpresa, mediante una daga llamada sica, de la que derivó la palabra sicario.

¿Por qué Poncio Pilato no quería condenar a muerte a Jesús?

Aunque los romanos eran ambiciosos, desalmados y crueles (a sus soldados se les ocurrió la puntada de la corona de espinas), sus mandos principales, hace dos mil años, no tenían broncas con la religión judía ni cristiana (sus pugnas fuertes ocurrieron dos siglos después de la crucifixión). El alcalde romano les dijo repetidas veces (según consta en los Evangelios): “Yo no encuentro culpable a este hombre, condénenlo y mátenlo ustedes”, y los que le dieron sus monedas de oro a Judas, rezongaban: “Nuestra ley nos prohíbe matar, si tu fueras leal al Imperio Romano, deberías condenarlo y crucificarlo” (con éstas grillas de baja estofa, los malos Fariseos obligaron al funcionario del imperio a hacer la catafixia con Barrabás, para después lavarse las manos).

La instauración del Reino fue más una lucha política que religiosa (entre el año seis y sesenta y seis, A.C., diversos grupos judíos promulgaron 24 Mesías, asesinados por Macabeos, Saduceos y, posteriormente, Romanos).

Al final, el legado de Jesús no solo consistió en la crucifixión (pagando con su sangre la fianza de la banda), sino su importancia como Profeta, resultado de una síntesis de escuelas hebreas, de las que destaca la simplificación, sencillez y poética en la prédica; la dialéctica como base de la reflexión, y la ética por encima de la jurisprudencia.

Bienaventurados los que entendieron mi texto, pues de ellos será la comprensión de las películas de Semana Santa. Amén.

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