Columnas

¿Cabeza para diseñar una campaña?

Una suerte de "gurú"

A muchos priistas de Nuevo León todavía se les llena la boca (y les brillan los ojos) con el nombre de Rodrigo Medina de la Cruz, a quien consideran una suerte de “gurú”, por no decir vaca sagrada.

Lo menos que dicen, es que Rodrigo es el gran ingeniero electoral que va a ser el fiel de la balanza en las próximas elecciones de junio, por no decir, que va a volver por sus fueros al estado.

Lo pintan como una suerte de Alí Babá que va a volver al estado volando en una alfombra mágica… Cuando lo de Alí Babá más bien le queda por aquello de los cuarenta ladrones.

Lo que no saben es que Medina está preocupado por temas más mundanos, como por ejemplo, conseguirse un chofer de todas sus confianzas, que no lo tiene.

¿Cabeza para diseñar una campaña? No se hagan bolas, no la tiene, ni tampoco tiene tiempo ni ganas.

Hay que recordar a un Rodrigo Medina como delegado de Migración en Nuevo León, cuando se pasaba las 8 horas de turno en su oficina leyendo la revista de TV y Novelas… Superfluo y frugal, como fue todo su sexenio, en el que dejó hacer y deshacer a sus familiares, sinceramente, aunque tiene muchos que le deben, son pocos los que se acuerdan.

Ya se les olvidó la visita que dio Medina de la Cruz, por decirlo amablemente al área de considerados del Penal del Topo Chico en enero del 2017, en que lo hicieron vestirse de anaranjado.

Así que ponerlo como gran mago electoral, por favor, a otro perro con ese hueso…

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