La política en tacones. NeoAMLOvers

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El asunto de las guarderías ha sido un excelente caballito de batallaInternet

El escrutinio sobre las acciones de este gobierno se ha vuelto sumamente acucioso. Todo lo criticable se potencia y las buenas decisiones se dejan pasar porque no son noticia.

El asunto de las guarderías ha sido un excelente caballito de batalla. Dudo que la estrategia para detener la corrupción haya sido la mejor: la de darle directamente recursos a los padres, especialmente porque no está bien estructurada y con una organización que pueda poner alto a los fraudes. Es demente pensar que un gobierno tenga como propósito explícito dejar sin cuidados a la población infantil, a la que los críticos usan para presentarla como víctima inocente y así subrayar el fallo de la decisión presidencial, con el fin de alcanzar el sensible punto lacrimógeno de la opinión pública. Por otra parte, el gobierno no ha diseñado una política de comunicación capaz de desmontar esas críticas que parecen muy orquestadas.

Otro asunto por el que corrió mucha tinta en contra de una autoridad morenista fue el caso de las faldas y los pantalones en las escuelas. El asunto era muy sencillo, se emitió una disposición para que las niñas vayan a la escuela como mejor les acomoda: con falda o con pantalón. Quienes tienen o han tenido hijos en la escuela, hasta bachillerato, saben perfectamente que los reglamentos escolares son decimonónicos y especifican que las niñas están obligadas a ir con falda y los niños con pantalón, en sus distintas versiones: de gala o de diario. Eso es discriminación, especialmente para las niñas. Los niños, en general, no quieren usar falda. Si se va a emitir una disposición igualitaria pues se debe dejar abierta la posibilidad de que los niños también elijan. Pude leer cada burrada en las redes sociales, claro, a cargo de AMLOfóbicos, y también en la prensa, destacando que los niños tendrían que ir de falda.

Además de la mala fe, el problema nacional de la falta de lectura. No leemos ni en defensa propia y no escribimos ni una postal. La disposición del gobierno de la Ciudad de México agregó un breve párrafo: “Tangencialmente, bajo el nuevo reglamento, si un niño usara la falda tampoco sería sancionable”. Ojo: tangencialmente, es decir que no se trata del asunto principal y el uso del subjuntivo (usara que es pretérito imperfecto del subjuntivo) es para denotar situaciones poco probables. Se trató de una determinación que abona a la igualdad de género, que debió ser aplaudida y en cambio la deformaron más que a Chucky. De nuevo, un fallo en la comunicación gubernamental.

Las negociaciones con Estados Unidos no han sido fáciles. Que México tuvo que ceder, no me queda duda. Si López Obrador hubiera tenido un arrebato como los de Hugo Chávez o de Maduro se le hubieran ido a la yugular por irresponsable y hubiera sido la demostración irrefutable para los críticos de que nos acercamos al modelo de Venezuela. En todo caso, fue una negociación realista que asume el poder de Estados Unidos, ahora con un gobierno de tuits. Los mercados y la situación financiera penden de las ocurrencias del presidente de Estados Unidos en sus comunicados en redes. Se le dedicó más tiempo a “Lord Cacahuates” que a la negociación y su contexto.

Nuestra memoria es selectiva. Ya se nos olvidaron esos tiempos priistas en que el gobierno mexicano era el chalán del Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial. Se nos olvidó la humillante pero acertada predicción del secretario de Estado, Richard Lansing, al término de la Revolución Mexicana, cuando declaró “México es un país extraordinario, fácil de dominar porque basta con controlar a un solo hombre: el presidente. Tenemos que abandonar la idea de poner en la presidencia a un ciudadano americano porque esto llevaría otra vez a la guerra. La solución necesita más tiempo: debemos abrir a los jóvenes mexicanos ambiciosos las puertas de nuestras universidades y hacer el esfuerzo de educarlos en el modo de vida americano, en nuestros valores y el respeto al liderazgo de Estados Unidos. Con el tiempo, estos jóvenes llegarán a ocupar cargos importantes, finalmente se adueñarán de la presidencia; entonces, sin necesidad de que Estados Unidos gaste un centavo o dispare un tiro, harán lo que queramos. Y lo harán mejor y más radicalmente que nosotros”.

Se nos olvidó cómo los gobiernos tecnócratas que comenzaron con Miguel de la Madrid, y continuaron con el panismo, le entregaron el país a Estados Unidosy le dieron la razón a Lansing. Eso sí, legalmente. Si la ley era un obstáculo, se cambiaba, cómo de que no. ¿El nacionalismo? Estaba pasado de moda y, a últimas fechas, era incluso una mala palabra, si se mencionaba podían compararnos con Venezuela. Mejor calladitos y humildes.

Quizá en esta administración no se hacen del todo bien las cosas, pero parece que les falta mejorar su política de comunicación y adecuarla a los tiempos. Ya basta de “mafia del poder”, “fifís” y “me canso ganso”. Esas palabras, que cabían en campaña, se volvieron huecas y ahora sólo sirven para pitorrearse y hacer chunga de cada acción de gobierno.

Quiero creer que el recorte a Ciencia y Tecnología fue para frenar abusos y no porque se rechace la importancia de la investigación en el país, el problema es que se presentó como una afectación a 97 instituciones. ¿Se dijo todo lo que se tenía que explicar en este caso? Parece que no. El anuncio del recorte junto a la pifia de Conacyt que contrató un servicio de comida gourmet para 125 empleados, que costó la friolera de más de 15 millones de pesos, mientras hay investigadores que no pueden ni pagar sus transportes para hacer estudio de campo o no pueden adquirir ciertos equipos o ni siquiera la luz en sus centros de investigación, fue una bofetada, como las mejores del peñismo.

El silencio gubernamental, específicamente del Conacyt, frente al ofrecimiento de Guillermo del Toro para cubrir los vuelos de los 12 estudiantes que participarán en la Olimpiada de Matemáticas en Sudáfrica  también fue de lo más desafortunado y lamentable. La Sociedad Matemática Mexicana inició una recaudación precisamente por la insuficiencia de fondos que le provee Conacyt. Eso sí, los empleados que administran los recursos de la investigación se alimentan con productos orgánicos y tienen un chef para que les ofrezca una comida equilibrada. No se ha sabido que entre los recortes al presupuesto entren los alimentos del 1582 de Avenida Insurgentes. ¿En serio es tan princesa María Elena Álvarez-Buylla? ¿Qué tiene de extraordinario para que le permitan esos excesos? Es decir, en la 4T todavía caben los que se sirven con pala mientras a otros los arrinconan a la pobreza burocrática y no les dejan ni un plato desechable.

Ya se sabía de antemano que los críticos de López Obrador buscarían el menor pretexto para atacarlo y si tenían pretextos grandes serían despiadados. Pero la política no puede ser simplemente el “no oigo, no oigo, soy de palo”.

Lo que resulta irrefutable es que uno de los lados más débiles de la administración de AMLO son ciertos aliados y algunos nombramientos. Apenas se declaró el triunfo de López Obrador, surgió una nueva y nefastísima clase política: la de los neoAMLOvers. Son fácilmente identificables, porque su historia se conoce, antes se vestían de rojo o de azul, insultaban al propio AMLO y a sus seguidores, seguros de que no ganaría y resulta que ahora ostentan buenos cargos. No ocurre sólo en los puestos de mayor jerarquía sino también en coordinaciones, direcciones, subdirecciones, jefaturas de departamento y de área. Tampoco es exclusivo del gobierno federal, también, y quizá acusadamente, en los gobiernos estatales morenistas. En Veracruz ya no se sabe si ganó Morena o si regresó el PRI. Estos neoAMLOvers antes se referían al Peje, si bien le iba, hablaban mal y se pitorreaban de los chairos y pejezombies, hoy, en sus escritos, así sean informales, se refieren al señor Presidente.

La elección de los equipos es siempre un dilema ¿se elige al más eficiente o al más leal? ¿Al que anduvo en la brega de la campaña o al experto? Generalmente la elección recae en la lealtad o en los compromisos de campaña y entonces la ciudadanía sufre las novatadas, porque es común que el puesto les quede grande. La elección de expertos es mejor recibida, sobre todo cuando se trata de personajes que han estado lejos de la política y se les nombra sólo por sus conocimientos, pero son los menos.

Los que resultan insufribles son los saltimbanquis, los grillos, los caedepie, los acomodaticios. Los que van de un partido a otro, los que presumen de tener “vara alta” y que nadie les puede quitar el puesto. Porque no se crean que son moderados y se callan. Nooo, hacen gala de sus influencias, tratan con despotismo a sus empleados y se ensañan con quienes no les cae bien. Y son los más repudiados, porque aunque el gobierno dice que la situación cambió, estos neoAMLOvers siguen sus prácticas priistas de siempre. Tienen hasta tres chambas, ganan un titipuchal, ejercen su influencia de la peor manera, se rodean de los mismos corruptos de siempre y no son eficientes. Totalmente impresentables para el morenismo. Pero allí siguen. Y no hay política de comunicación o campaña publicitaria que les pueda dar buena cara. ¿Cuándo va a comenzar la limpieza? Es cuestión de preguntar a los empleados comunes (difíciles de encontrar porque ahora en la burocracia hay más jefes que apaches), todos sabemos quiénes son.

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