Columnas

Nombre del puesto: “Cómplice.” Sueldo neto: $1.oo + que el Director.

Irreverente

La idea se me ocurrió el año pasado, el último de los muchos que vienen por delante de tapabocas, gel y guantes en el trabajo, y la otra mitad del horario laboral en el peligroso y ocurrente modo al que irreverentemente le llamo “Total Home”.

Ni madres del oficial “Home office”. “Total Home” le digo, aunque no han faltado los despistados que me corrigen diciéndome: “Ay, pero si esas tiendas ya no existen”.

Les platico: Ya no hallaba cómo hacerle para atajar las excusas de mi gente cuando las cosas de su jale no se daban.

Que si el paquete no llegó. Que si mangano entregó tarde el reporte. Que si fulano tradujo mal el documento. Que si esto, que si l’otro, que si el rancho de YSQ.

Ya me tenían hasta la madre. Y de repente, en una de esas noches de insomnio pre-pandemia, sonó la “campanilla de Newton” que a veces uso en mi duermevela para que me despierte cuando me estoy quedando dormido.

 

(* Para no interrumpir el relato, por favor lean al final la explicación de la campanilla).

Y que me desato escribiendo para aprovechar el fugaz furor de fulgor inspiratorio que se da en esos momentos, y lo primero que se me vino a la cabeza fue la palabra “cómplice”.

Eso es, un cómplice” es lo que necesitan estos cabrones para ya no andar con que bolsearon a Chuchita, la ex de Tony.

TALENTO SÍ, PERO CON TALANTE

Y luego, como en una oleada tsunamita de inspiración, vino la descripción de ese puesto, la del que ahora se llamaría “Cómplice” y de tanto que me estaba divirtiendo al escribirlo comencé a reírme tan “no quedito”, que alcancé a escuchar cómo se remolineaba tras la puerta de la recámara, la -esa sí- irreverente de mi Gaby.

“Ups”, pensé, “me la estoy bañando”, y volví a inundar de silencio mi hábitat nocturno de la la newtoniana duermevela.

Sueldo? y como dijo “il senatore Samuel” en su festín conyugal de costillitas adobadas con Susana Distancia: “Chinelas”, exclamé, ese nuevo puesto tiene que estar muy bien pagado y en un descuido, si encuentro al perfil adecuado, va a venir ganando lo mismo o más que el director de mi negocio, aunque el bato se enoje y me aplique la ley del hielo durante un mes.

Y zúmbale, que le asigno lo mismo + $1.oo, pa ´ torcerle el brazo.... al destino, no al director, jeje, cómo creen.

Y con eso se cerró el momento de inspiración, llegó el reparador sueño y con una sonrisa en mi boca volví a acurrucarme abrazando a mi amada.

Al día siguiente, en chinga me puse en el “modo yucateco” de mis camaradas peninsulares, los Ponce de León: busca, busca y busca y durante dos semanas no hice otra cosa que buscar....hasta que encontré al candidato idóneo, adecuado, perfecto, right fit, válgaseme el circunloquio.

Me acuerdo que entró a jalar el 1 de diciembre del año pasado -justo un año después de YSQ- y santo remedio, porque a mis “estorbantes” -como a veces les digo de cariño, se les extinguieron los pretextos.

Desde hace un año tienen a un “Cómplice” con suficiente rango de autoridad para urdir con él soluciones talentosas, no pretextos babosos.

MUCHO SUDOR Y POCO PUDOR

Recuerdo que en el brindis de Navidad del jale, a la hora de los espiches (speeches pa los letrados) les dije que de nada le sirve a uno el talento si no se adereza de mucho sudor -citando a Einstein- y poco pudor para partirse la madre ENCONTRANDO soluciones, no nomás BUSCÁNDOLAS. .

Es que de tanto escarbar buscando, se pierde todo en el estercolero de los pretextos: es que no tuve tiempo, es que andaba mal de salud, es que no gano lo suficiente, es que yo jalo con la cabeza no con las manos, es que estuve chingándole 25 horas al día, es que no duermo por estar dándole a la chamba...

Es que la chingada, cabrones, los negocios a lo mejor nacen del talento, pero desde chiquitos, esos mismos negocios maman lechita y esa cuesta lana, que de algún lado debe salir para comprarla.

¿De dónde sale la lana para darte la lechita que te tomas tres veces al día?

Ah, del esfuerzo que se ocupa al exprimirle las benditas tetas a la vaca y del poquito pudor para tocárselas.

Esa es mi filosofía de empresa y con el primero que la aplico es conmigo mismo, y después, con quienes me rodean desde cuando tenía 17 años en que ando chingándole.

¿Quieren que les diga de dónde salió el “Cómplice” que en estos días cumple un año de chambear en mi negocio? De la Marina Armada.

No tiene títulos universitarios de nombres mamalones, como el “doctorado” español que exhibe al menor pretexto -hasta cuando va al hospital de su alma mater a que le corten un pedazo de tripa- un ex alumno que no aprendió ni madres de esto cuando le di clases en el Tec.

No señor, mi “Cómplice” -porque también lo es de mi chamba- es un ex marino que se retiró a los 60 años y que trae más galleta que muchos a los que dobla... la edad.

Trayéndolo a mi firma rompí el paradigma de que la mejor edad de contratación es abajo de los 40.

Ha aguantado a pie firme dos intentos de pirateo por parte de mis propios clientes. Con eso demuestra su lealtad, no en las babosadas con las que YSQ “mide” el tamaño de las capacidades de su gente.

Entonces? ¡Firmes!

CAJÓN DE SASTRE

“Arre”, complementa la irreverente de mi Gaby.

(* Isaac Newton estaba convencido de que los momentos de mayor creatividad llegan en los segundos previos a que una persona se duerma. Por eso, al acostarse lo hacía sosteniendo una campanilla en su mano y cuando el sueño llegaba, lo despertaba el sonido al caer suelo.

¿Entonces, daba rienda suelta a su capacidad creadora, de la cual nació entre muchas otras genialidades, la teoría de la gravedad).

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PLÁCIDO GARZA. Nominado a los Premios 2019 “Maria Moors Cabot” de la Universidad de Columbia de NY; “Sociedad Interamericana de Prensa” y “Nacional de Periodismo”. Forma parte de los Consejos de Administración de varias corporaciones. Exporta información a empresas y gobiernos de varios países. Escribe todos los días su columna IRREVERENTE para prensa y TV. Maestro de distinguidos comunicadores en el ITESM, la U-ERRE y universidades extranjeras. Como montañista ha conquistado las cumbres más altas de América.