Columnas

La mano de Dios de Diego Armando Maradona.

No cabe duda de que cada uno elige cómo quiere vivir. Pocas veces en la historia podemos ser testigos de un talento tan grande como el de Diego Armando Maradona, quien fue reconocido como un astro futbolístico a nivel mundial y tuvo la oportunidad de ser el más grande de la historia y, aunque sus demonios intervinieron en su contra, fue mucho más que eso.

Maradona enamoraba con su juego y con su dominio de la cancha, llevó la bandera de Argentina a la gloria en el mundial de México 86, cómo olvidar aquel gol que anotó con la mano, la “mano de Dios” dijo, y todos estuvieron de acuerdo, envueltos en la magia del ídolo.

La personalidad de Maradona, su endiosamiento, su frivolidad lo hizo perder el sentido de lo importante, él se considerarse superior a todos, incluso al Rey Pele, por ello es inevitable hacer una analogía con otro personaje de la vida pública que también tiene un sentido de superioridad fundamentalista, donde nadie puede ganar más que él, donde nadie puede tener más preparación académica que él, donde nadie lo puede contradecir, hablamos del señor presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador.

Los grandes líderes morales, religiosos o de la farandula acostumbran a que sus seguidores los adoren sin cuestionarlos, tenemos en México un claro ejemplo, el de Andrés Manuel López Obrador, que con el contundente triunfo que obtuvo en 2018 dejó claro la gran influencia que ejerce en un importante sector de la población.

Andrés Manuel

AMLO está acostumbrado al aplauso, sabe que el voto de millones de mexicanos lo respalda, pero al igual que Maradona, cada quien elige como vivir, y como el “Pelusa” -que fue el mejor en la cancha y el peor en su vida- el compañero presidente, en estos dos años de gobierno, con la gran oportunidad de cambiar la historia con su tan anunciada 4T, ha ido dando tumbos entre malas y peores decisiones.

Maradona fue adorado por sus seguidores al grado de que en 1988 fue fundada la Iglesia Maradodiana, que cuenta con cientos de miles de seguidores y cuyo “dios” es Maradona. En el sitio web de la iglesia se lee que su función es la de “mantener vigente la pasión y la magia con la que nuestro Dios jugó al futbol”.

Porque así es el fanatismo, exalta las virtudes del líder e ignora sus errores, por evidentes que sean. En México, vivimos los estragos de una administración que ha cometido importantes yerros en materia económica, social, manejo de la pandemia, que ha fallado en materia de seguridad y combate a la corrupción, que ha producido, de acuerdo con los últimos datos del Ceneval, un mayor número de pobres, sin embargo, desde su púlpito mañanero, Andrés dice que vamos bien, y aún a estas alturas hay quien le cree y le aplaude.

Millonarios socialistas

Maradona, que en su momento fue el futbolista mejor pagado del mundo, también coqueteó con el socialismo, pasó largas temporadas en Cuba, fue amigo del comandante Fidel Castro y ofreció su apoyo incondicional al presidente venezolano Nicolás Maduro, aunque siendo coherentes, susmillones de dólares provenían del “imperialismo”. AMLO, se dice un luchador social su modus vivendi no le permitió ganar grandes cantidades de dinero, pero ahora que ya está en el poder, provee a sus amigos multimillonarios contratos gubernamentales, sino pregúntenle a personajes como Ricardo Salinas, Carlos Cabal, Carlos Slim, Carlos Peralta.

Primero los pobres, dice Andrés Manuel, y lo cumple, son los que sufren directamente las consecuencias de las inundaciones, de la inseguridad y es el sector que más ha abonado a los mas de 100 mil muertos por la pandemia. Mientras, los funcionarios que llegaron a ocupar cargos del más alto nivel al amparo de un de gobierno que simula ser izquierda y que de humanista no tiene nada se enriquecen, al fin y al cabo, cada vez que alguien habla sobre los actos de corrupción de su gente, el camarada presidente está ahí para defenderlos.

Maradona tocó fondo a principios de 2000 cuando una crisis cardiaca lo puso al borde de la muerte, su adicción a la cocaína redujo al mínimo su capacidad de resolución y lo llevó a la ruina económica. En 2004 nuevamente una recaída lo dejó postrado. Se recuperó con el apoyo de miles de fanáticos que a pesar de todo le profesaban idolatría.

Amado, venerado y hasta endiosado en su momento también llegó a ser juzgado y criticado, así fue el hombre detrás del ídolo que falleció este miércoles, después de haber sufrido una descompensación posterior a una lesión cerebrovascular.

Al final sus seguidores recordarán lo mejor de él, su futbol, sus triunfos y tiempos de gloria. ¿Será que el presidente, el ídolo de muchos en México sea capaz de hacer algo por el bien del país antes de que termine su mandato, para que la historia lo reivindique, y quienes lo eligieron no se sientan tan decepcionados?