Columnas

Pactos de impunidad, circo y traiciones

Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador caminan por Palacio Nacional.Cuartoscuro

El anhelo de justicia y combate a la corrupción quedará como un circo mediático y la esperanza de “transformación” será para otros sexenios.

¿Cuál será el motivo del compañero presidente y camarada Andrés para negociar un “pacto de impunidad” si su principal bandera es la lucha contra la corrupción y la impunidad?

¿Cómo se puede explicar que EPN, Luis Videgaray, Miguel Osorio Chong y José Antonio Meade, fueran tan maquiavélicos como para orquestar tremendas estafas con Odebrecht y la Estafa Maestra para presuntamente desviar recursos a las campañas del PRI, y que perdieran?

¿Y si los recursos se fueron a otro lado?

¿Por qué un trato tan especial —y muy consentidor— a los “testigos colaboradores” como Emilio Zebadúa y los cinco exempleados del más alto nivel de SEDESOL que se acogieron a esta figura, al igual que en Pemex lo hicieran Emilio Lozoya y su banda?

En el tema de la Estafa Maestra fue, por cierto, la Auditoria Superior de la Federación en tiempos de Peña Nieto la que detectó el desfalco y desde entonces se iniciaron las investigaciones.

Como secretario de Desarrollo Social, José Antonio Meade dio seguimiento a las solicitudes de información que hizo la ASF con el procedimiento abierto, además inició auditorías internas en las que se detectaron malos manejos que derivaron en la separación de su cargo e inicio del debido proceso contra 468 servidores públicos.

¿Qué ganaba Meade al investigar y poner en proceso la Estafa Maestra si supuestamente los recursos irían a su campaña?

Luis Videgaray

Hasta el momento los dos casos más emblemáticos de AMLO en contra de la corrupción son el de Emilio Lozoya y Odebrecht y Rosario Robles y la Estafa Maestra, ambos con un solo destinatario: Luis Videgaray, el personaje más poderoso de la administración peñista, exsecretario de Hacienda y de Relaciones Exteriores.

El gobierno de AMLO liberó de la cárcel de España a Emilio Lozoya con un solo fin, inculpar a Videgaray diciendo que por órdenes de él se desvío dinero a las campañas del PRI, sin embargo, el “gran caso” de Lozoya contra Videgaray se esfumó una vez que el periodista Carlos Loret de Mola difundiera unos videos de Pío López Obrador, hermano del presidente, recibiendo dinero de uno de los operadores del grupo Chiapas, David León Romero.

Las acusaciones en contra de Luis Videgaray resurgieron cuando Emilio Zebadúa —uno de los personajes más cercanos a la profesora Elba Esther Gordillo, quien fue puesta en prisión por la administración Peña y liberada por AMLO— decidió acogerse al programa de testigo colaborador y declarar, como venganza en contra de Luis Videgaray, a quien acusó de haber utilizado el programa social de la Cruzada Nacional Contra el Hambre para comprar votos y por realizar actos proselitistas y de campaña a favor del PRI.

Días después, Rosario Robles también decidió acogerse a la figura de testigo colaborador y trascendió a través de su equipo de abogados, que esta señalará a Videgaray como el principal autor de los desvíos identificados como la Estafa Maestra y que la revelación será parte del acuerdo que busca establecer con la FGR.

Sin embargo, luego de que el excanciller Videgaray respondiera a través de una carta a Rosario Robles, la propia exjefa de gobierno de la Ciudad de México aclaró que no habrá acusación contra el hombre fuerte de Peña por el caso de la Estafa Maestra, pues dijo que Videgaray no fue su superior jerárquico y jamás le giró instrucciones.

García-Luna y Cienfuegos

Los otros dos casos que se sumaron por rebote y cobraron importancia por la exagerada propaganda que la administración de AMLO les dio, son los del general Salvador Cienfuegos y el del exsecretario de Seguridad Pública de Calderón, Genaro García Luna.

En ambos casos la retórica discursiva de AMLO ha incurrido en graves contradicciones. Al general primero lo sentenció públicamente, como lo suele hacer con cualquiera de sus adversarios, señalando que no pagaría su defensa y que lo dejaba a su suerte. Después el canciller Marcelo Ebrard dijo que hay diferencias entre los casos de Salvador Cienfuegos y de Genaro García Luna: el general no es residente en Estados Unidos y los delitos que se le imputan son en México y que por eso solicitó la ayuda consular, lo que no ha sucedido García Luna, quien fuera secretario de Seguridad Pública en el sexenio de Felipe Calderón.

Aunque luego trascendió que la FGR ya inició el procedimiento de extradición de Genaro García Luna para juzgarlo en México.

Las dudas

En todos estos asuntos surgen muchas preguntas: ¿A quién acusará Rosario Robles si no es a Videgaray ni a Peña?

¿Quiénes fueron los beneficiarios de la Estafa Maestra?

El fiscal general de la República, que ha mostrado independencia y estricto apego a derecho ¿podrá mantener la presión que realice el compañero presidente y no jugará a la discrecionalidad política?

¿Será que parte de la gran corrupción del gobierno de Peña fue a parar a las arcas de Morena para la campaña del compañero presidente y por eso quieren callar a quien lo sabe?

¿Será que quieren dejar en libertad a Robles, Cienfuegos y a García Luna para que no cuenten cómo realmente se dieron las cosas, como sucedió con Lozoya?

Lo que queda clarísimo ante tanta complicidad, es que el anhelo de justicia y combate a la corrupción quedará como un circo mediático y la esperanza de “transformación” será para otros sexenios.