Columnas

Los ciudadanos estamos solos, la 4T tiene, como en la inquisición, a sus verdugos convenientemente disfrazados de oposición.

Las elecciones del próximo año tienen dos características que la hacen diferentes a cualquier otro proceso electoral anterior:

1) Serán las más grandes de la historia del país y;

2) Se determinarán por las alianzas que se conformen, ya sea con Morena y sus partidos satélites como el PVEM y el PT y las que se alcancen a formar entre el PRI, PAN, PRD, partidos locales y organizaciones políticas de oposición que se sumarán, como SÍ, por México.

Es importante mencionar que el partido Movimiento Ciudadano, por voluntad propia, no irá en alianza, tal cual le conviene a Andrés, así como los partidos de reciente registro, que se encuentran impedidos por ley.

Las alianzas opositoras empiezan a avanzar en estados como Sonora, San Luis Potosí, Baja California y Baja California Sur y así sucederá también en la mayor parte de los 300 distritos electorales federales, en alcaldías y congresos locales, lo que pondrá en jaque  la mayoría que hoy ostenta Morena.  

El control de la Cámara

El autoritarismo, la falta de congruencia y el salinismo de AMLO, lo llevan a buscar a algunos sumisos, como Alberto Anaya y Dante Delgado, para que estén a su servicio y con su apoyo, busca romper cualquier signo que pueda poner en riesgo el control absoluto que tiene y que requiere en la Cámara de Diputados.

A pesar de todo, las alianzas ya empiezan a tomar forma e incluso, los dirigentes nacionales del PRI, PAN y PRD anunciaron que sus partidos respaldaron la agenda que recientemente plantearon los representantes de la iniciativa Sí por México, con rumbo a las elecciones de 2021

Este conato de unidad de los partidos de oposición tiene muy molesto a AMLO y cada que puede —como el gran elector que es y de acuerdo con su carácter autoritario, de que nadie puede diferir de lo que él piensa, hace y dice— se lanza con todo en contra de las alianzas, para ello utiliza toda la fuerza del Estado para “aflojar” a aquellos que se han convertido en los “verdugos” de la oposición.

AMLO en su púlpito mañanero ha descalificado las alianzas, a movimientos sociales como si el no estuviera aliándose a los peores corruptos del Verde, al partido de Elba Esther y a los ultra conservadores cristianos,

Sus amenazas —todas creíbles— dieron resultado y la primera alianza que reventaron fue la de Nuevo León

Riqui, Riquín Canallín 

Desde hace mucho tiempo, AMLO tiene agarrado de donde duele al chico maravilla, Ricardo Anaya, y a uno de sus esbirros, el senador y exdirigente del PAN, Damián Zepeda, el mismo que destruyó al mentor de Anaya, Gustavo Madero, con los mismos argumentos de AMLO se encargó de romper la alianza de su partido con PRI y PRD en Nuevo León. Otro mercenario encargado de destruir cualquier tipo de alianza es Dante Delgado.

Sin embargo, y siguiendo los argumentos que ha ofrecido el camarada presidente para cuestionar las alianzas opositoras, se puede advertir que hay muchas más coincidencias políticas y programáticas entre el PRI, PAN y PRD que entre la alianza de Morena, PT y PVEM.

Salinas de Gortari 

AMLO tiene un enemigo acérrimo con el cual dice que difiere en todo y es Carlos Salinas de Gortari. Sin embargo, como ya lo hemos mencionado en este espacio, gran parte de su gabinete proviene del equipo del expresidente, por cierto, de origen nuevoleonés y, si de alianzas electorales hablamos, encontraremos varias similitudes.

Cuando los partidos satélites del PRI, el PPS y PFCRN y el PARM fueron arrebatados por Cuauhtémoc Cárdenas en la elección de 1988 ,el expresidente Salinas se dio a la tarea de crear otros dos partidos que le respondieran a él, así nacieron el Partido del Trabajo, que dirige desde entonces su amigo de la infancia, Alberto Anaya, y el PVEM, que sigue manteniendo la directriz de los aliados del innombrable, más todos los salinistas que militan en Morena, como Monreal, Delgado y una enorme lista más.

Los ciudadanos estamos solos, la 4T tiene, como en la inquisición, a sus verdugos convenientemente disfrazados de oposición.