La respuesta de Sheinbaum… Dante y Alfaro, futuristas, buscan fama insultando a AMLO

Enrique Alfaro AMLO Anabel Hernández
El presidente AMLO y el gobernador Alfaro, antes del conflictoFernando Carranza Garcia / Cuartoscuro

Desvarío futurista. Alfaro recurrió a bots de Twitter con el “Alfaro presidente”. Eso no sirve, pero él ya se vio con la banda tricolor en el pecho.

“Si alguna de ustedes o alguno de ustedes, hombre o mujer, quiere ser famoso, aunque sea un día, se para, porque esto está en vivo, se para y me insulta, ya se volvió famosísimo, pero, bueno, ¿qué se gana con eso?, nada, nada”.
Andrés Manuel López Obrador, presidente de México
'Futurismo':
Movimiento artístico italiano fundado en 1909 por Filippo Marinetti. Evolucionó y se convirtió en un movimiento político de ultraderecha antifeminista y fascista.
 El movimiento adquirió notoriedad cuando el Manifiesto futurista se publicó en el periódico francés Le Figaro, en 1909. Dos semanas antes se había sido difundido en la Gazzetta dell’Emilia, de Bolonia.
Información tomada de internet
"Queremos glorificar la guerra —única higiene del mundo—, el militarismo, el patriotismo, el gesto destructor de los anarquistas, las ideas por las cuales se muere y el desprecio por la mujer".
"Queremos destruir y quemar los museos, las bibliotecas, las academias variadas y combatir el moralismo, el feminismo y todas las demás cobardías oportunistas y utilitarias".
Manifiesto futurista

Peligros del futurismo

Los que sueñan en exceso con el futuro pueden caer en el fascismo y en el antifeminismo. ¿Se darán cuenta de ello el senador Dante Delgado, fundador de Movimiento Ciudadano, y el gobernador de Jalisco, aliado de ese partido, Enrique Alfaro?

A las fuerzas policiacas del gobernador Alfaro se les salió de control una protesta generada por la rabia de la sociedad jalisciense cuando conoció, por tuits del cineasta Guillermo del Toro, que el joven Giovanni López había sido asesinado por no portar cubrebocas, hecho terrible que ocurrió hace aproximadamente un mes.

√ ¿Hubo infiltrados en las protestas de Guadalajara? Sí, los hubo.

√ ¿Pudo la policía estatal haber evitado la violencia? Desde luego que pudo haberla evitado.

√ ¿Algún mando policiaco actuó con irresponsabilidad o simplemente con ineficiencia por no haber diseñado un operativo para impedir que las manifestaciones terminaran en vandalismo excesivo? Por supuesto que alguien falló en la estructura de la seguridad pública del gobierno de Alfaro.

¿Qué debió haber hecho Alfaro?

Lo único que en términos de eficiencia administrativa procedía era castigar a quienes en su gobierno habían fallado y trabajar con seriedad para ajustar los procedimientos policiacos.

¿Qué hizo Alfaro? Culpar a Morena, al presidente López Obrador y a los chilangos, es decir, a una sola chilanga —así lo entendió todo el mundo—, la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum.

¿Presentó Alfaro pruebas de sus dichos o acusaciones? Ninguna.

¿Por qué actuó de esa manera el gobernador de Jalisco? Por futurista. Se siente candidato presidencial para las elecciones de 2024.

¿Por qué he dicho que, como el futurista Filippo Marinetti, el futurista Alfaro se aproximó, al menos verbalmente, al fascismo? Por el lenguaje que usó, que fue comparado por algunas personas con el utilizado por Gustavo Díaz Ordaz cuando reprimió las protestas estudiantiles de 1968. Esto es exagerado, pero lo cierto es que Alfaro eligió mal sus palabras.

¿Por qué he afirmado que el gobernador Alfaro, como aquellos futuristas italianos, es antifeminista? Porque para fortalecer sus sueños de llegar a Palacio Nacional —o de volver a hacer de Los Pinos la casa presidencial en 2024—, el jalisciense decidió aprovechar la ocasión para lanzarse contra sus posibles rivales, que son dos, Marcelo Ebrard, secretario de Relaciones Exteriores, y Claudia Sheinbaum, jefa de gobierno capitalina… pero, por solidaridad de género, el gobernador de Jalisco no consideró que era el momento de atacar al hombre, Ebrard, con el que hizo una buena relación cuando el hoy canciller gobernaba la ciudad de México —“el gobierno de Tlajomulco, de Enrique Alfaro, es el mejor gobierno local”, decía Ebrard en aquellos años—, así que no le quedó otra que hacer lo que se le facilita: atacar solo a la mujer, Sheinbaum. Es un comportamiento típico de muchos varones, ponerse bravo con las damas, que suponen no se van a defender llegando a los golpes, lo único que sí asusta a los machos dignos de película de Jorge Negrete.

El odio al chilango

Alfaro hizo algo que no sé si sea peor, pero que por la unidad nacional debemos trabajar para eliminar de inmediato: explotar el odio que en muchas regiones de México se siente por el chilango, esto es, por el capitalino. Sé de lo que hablo. Crecí en Monterrey desconfiando hasta el extremo de aborrecer a los chilangos.

Si había un crimen espantoso en la Sultana del Norte, tenía que ser obra de un violador o robachicos llegado de la capital del país. Por los periódicos sabíamos que los capitalinos vivían como reyes mantenidos por los impuestos pagados por nosotros, los que sí trabajábamos y éramos productivos.

Eso, en Monterrey. Pero es más fuerte el sentimiento antichilango en Sonora, Sinaloa, Jalisco, Tamaulipas. El gobernador Alfaro lo sabe y lo ha usado para ganar seguidores. La verdad de las cosas, es muy grave, atenta contra la nación lo que hizo el mandatario jalisciense. Algo que en momentos de terribles crisis sanitaria y económica tiene que ser calificado de criminal.

Los bots

En su desvarío futurista el gobernador de Jalisco evidentemente recurrió a bots de Twitter para posicionarse en el conflicto como “Alfaro presidente”. Eso no sirve de nada, pero don Enrique no resistió la clásica tentación del “ya me vi con la banda tricolor en el pecho”. Qué feo espectáculo hemos presenciado. Ojalá Enrique Alfaro reflexione y entienda que no le beneficia, sino todo lo contrario, lo exhibe y por lo tanto lo debilita.

Hacerse famoso insultando a AMLO

Como el popular es Andrés Manuel López Obrador, a Alfaro le pareció buena idea, en principio, buscar prestigio nacional insultando al presidente de México. ¿Que no lo insultó? Por favor, no hay mayor insulto para el gobernante de un país que acusarlo de estar detrás de un supuesto movimiento de desestabilización de una región determinada.

Cuando el gobernador Alfaro comprendió que si bien había logrado sus 15 minutos de fama, se trataba en realidad de algo que no le beneficiaba, sino que le perjudicaba por estarse enfrentando a un personaje con mayor credibilidad, se echó para atrás, lo que se vio todavía peor, porque dejó caer toda su insidia contra los cercanos a AMLO —es decir, contra Claudia Sheinbaum.

Los vándalos en la Ciudad de México

Si en Guadalajara había indignación por el asesinato de un joven, en la capital del país todo marchaba más o menos en paz, como siempre, sin más conflictos que los “normales” en una de las grandes megalópolis del planeta.

¿Por qué, de pronto, los anarquistas aparecieron en la Ciudad de México para protestar violentamente contra dos objetivos, la embajada de Estados Unidos y la casa de representación de Jalisco? Evidentemente porque a alguien, con intereses políticos no sé si futuristas, le pareció rentable aprovechar que Alfaro había culpado a los chilangos para provocar a la jefa de gobierno, quien dio la orden de contener a los violentos, pero sin reprimir a nadie.

La respuesta de Sheinbaum

La policía capitalina actuó con bastante más eficacia que la de Jalisco y logró minimizar el daño provocado por los vándalos; lo que no se pudo evitar fue que los porros golpearan periodistas.

Tristemente, la instrucción de Sheinbaum no se cumplió plenamente: algunos policías lastimaron a una menor de edad.

Ayer en la noche, a las 21:28 horas —según registro de Twitter—, Sheinbaum dio un mensaje condenando el abuso policiaco; se comprometió a castigar a los policías, inclusive a los altos jefes, que permitieron que se golpeara a la jovencita. Es lo que debe hacer siempre una gobernante democrática: sin culpar a nadie, actuar para castigar a quien se excede en sus funciones.

Como Alfaro anda en competencia política, casi hora y media después, a las 22:46 de acuerdo a Twitter, hizo lo mismo para buscar emparejar el marcador: se comprometió a sancionar a quienes habían abusado, pero lamentablemente cayó en la tentación de seguir victimizándose: “han sido 48 horas de resistir todo tipo de ataques”, blablablá.

¿Y Dante Delgado?

También quiso sus 15 minutos de fama. Envió una espantosa carta al presidente AMLO en la que lo acusa de autoritario y represor y de muchas otras barbaridades, desde luego sin presentar pruebas de ningún tipo.

Quiero mucho a Dante, lo respeto y lo admiro. Nos hicimos amigos en la primera campaña presidencial de Andrés Manuel. Estuvimos juntos en el plantón de Reforma y el Zócalo, donde a diario nos reuníamos con López Obrador y otras personas para intentar organizar una protesta eficaz que impidiera se consumara el fraude electoral.

A Dante Delgado le consta que Andrés Manuel aceptaba, o al menos analizaba, todas las propuestas, excepto las que implicaban el mínimo riesgo de lastimar a una sola persona, partidaria de nuestro movimiento o simpatizante del PRI o del PAN. Del pacifismo de AMLO tenemos numerosas pruebas Dante y yo. ¿Es correcto que el más importante aliado de Alfaro, solo por futurista, ofenda a Andrés Manuel acusándolo de violento? Le suplico a Dante que reflexione.

Entiendo que Dante esté enojado con López Obrador. Después de años de caminar juntos, no lograron ponerse de acuerdo y se separaron en no buenos términos. Ello, desde luego, molestó al fundador de Movimiento Ciudadano. Pero, ¿tal desencuentro justifica mentir? Dante Delgado es un extraordinario ser humano, tendrá que disculparse por lo que ha hecho. Hombre de bien, estoy seguro de que sin complejos lo hará.

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