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El factor Salinas de Gortari: ¿quién engañó a Alejandro Junco?

Alejandro Junco Internet

Aristegui le cuestionó a Luis Donaldo si tenía algún mensaje para Carlos Salinas; Colosio respondió: “De mi parte no hay mensajes…”

Alejandro Junco y el periódico El Norte se convirtieron en el instrumento del PRI medinista para justificar su derrota por el acoso en contra del candidato de Movimiento Ciudadano a la alcaldía de Monterrey, Luis Donaldo Colosio Riojas. Y qué mejor justificación que meter en el enjuague al ex presidente Carlos Salinas de Gortari.

El periódico de Junco publicó en una de sus columnas: “AFIRMAN que una llamada del ex Presidente Carlos Salinas de Gortari puso freno ayer a las ansias bélicas de Francisco ‘Chispitas’ Cienfuegos y de Adrián de la Garza contra Luis Donaldo Colosio Riojas…”.

No hay evidencia de esa llamada: dice que dicen que dijo.

Hoy la columna “M. A. Kiavelo” publica: “De entrada, ahí está el estate quieto que el ex Presidente Carlos Salinas les recetó a ‘Chispitas’ y a su socio Adrián, lo que significa que en las altas esferas del PRI la maniobra no fue vista con agrado…”.

¿Las altas esferas del PRI? Bocabajeado, ¿alguien puede definir qué son las altas esferas del PRI y quiénes las integran?

La especie de que Salinas de Gortari interviene en las elecciones de Nuevo León y “salva” la candidatura de Luis Donaldo es una boutade. No lo sé, imagino que Rodrigo Medina, Paco Cienfuegos y Adrián de la Garza convencieron a Enrique Regules (“el compadre regio consentido”) para que a su vez convenciera a Alejandro Junco de ese disparate. No lo sé.

A Rodrigo Medina (quien debe de seguir tomando vuelos Saltillo-CDMX, y al revés, si no quiere salir en fotos de sus vuelos desde Monterrey), Adrián de la Garza y Paco Cienfuegos les favorece que se imponga la percepción del Factor Salinas de Gortari. Así se excusan de su conspiración e intimidación contra Colosio Riojas. Reculan porque Salinas se los exigió, vaya bobada. Y Alejandro Junco se la traga completa.

Escribí antes que destruir a Luis Donaldo Colosio Riojas fue una estrategia fallida: El PRI medinista, desde su alevosía, es el gestor de su propia destrucción. Los medinistas le extendieron la carta de residencia regia a Luis Donaldo, se lavaron la cara pero siguen con las manos sucias.

Han reclutado a su conjura en contra de Colosio Riojas a Patricia López de la Garza, integrante de la Coordinadora Ciudadana Nacional de MC y miembro del Consejo Ciudadano Nacional de este instituto político. López de la Garza asume los mismos argumentos lanzados por Paco Cienfuegos en contra de Luis Donaldo:

“Mi compañero no cumplía con el requisito para ser candidato ese día, porque no tenía su carta de residencia, y se le otorgó una candidatura inválida (...) Mi compañero Luis Donaldo Colosio está mintiendo con el tema, haciéndose la víctima: ‘me están acosando, me están intimidando’. Luis Donaldo se cambió de domicilio, es cierto que esa es su casa, todos lo sabemos, pero se cambió de domicilio en 2018, cuando estábamos en campaña, se fue a Santa Catarina, y estuvo allá dos años y regresó apenas en diciembre de este año pasado, lo que le cumple el requisito de dos meses, no de un año”.

Patricia López de la Garza impugnó ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) la candidatura de Luis Donaldo Colosio Riojas. El escrito de promoción de un juicio de protección de impugnación lo entregó en la Sala Regional Monterrey del TEPJF. ¿A cuánto asciende el pago por servicios prestados de esta emecista al PRI medinista? Misterio.

Dentro de poco Rodrigo, Adrián y Paco extenderán su guerra sucia a asuntos de acoso sexual de integrantes destacados de Movimiento Ciudadano. No cambian, la guerra negra es lo suyo. En fin, como Patricia López de la Garza, el dueño del Grupo Reforma también se convirtió en instrumento del PRI medinista.

La periodista Carmen Aristegui le cuestionó a Luis Donaldo si tenía algún mensaje para Carlos Salinas de Gortari. El candidato a la alcaldía de Monterrey respondió: “De mi parte no hay mensajes…”. Así las cosas. ¿Y Alejandro Junco? Bueno, se da por hecho que ninguna atrición genera redención.