September 22, 2019 04:07


Qué es en realidad la Inteligencia Artificial y cómo puede afectarnos

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La realidad de la IAInternet

Los robots no son IA complicada

Mucha gente cree en las fantasías que nos muestran en las películas donde un robot es el responsable de apretar el “botón” y terminar con la raza humana. Otros creen que los robots tienen la capacidad de desarrollar sentimientos con los que tienen los humanos. Muchos piensan que llegará el momento en que la inteligencia artificial será algo parecido a lo que vemos en Star Wars. Pues estamos a muchísimos años de que lo que tenemos ahora llegue a ser lo que vemos o imaginamos en las películas, muchísimos.

 

La realidad de la IA

Tropecé de nuevo con la misma piedra, en cuestión de amores nunca he de ganar, eso dice una canción de Julio Iglesias y es algo que pasa con la IA. Los algoritmos matemáticos introducidos en cuando se empieza a desarrollar algo con IA son los responsables que una máquina vaya aprendiendo y a diferencia de los humanos empiezan a “entender” cómo se tropezaron con la misma piedra, porque, cuántas veces y de qué maneras. Un algoritmo se puede tropezar un millón de veces con la misma piedra, pero sabrá por qué y cómo y si está establecido en el mismo algoritmo, siempre se tropezará o jamás tendrá que tropezarse de nuevo.

Lo que hace la inteligencia artificial, a diferencia de un operador manual, es tener una capacidad de análisis infinitamente superior a lo que tenemos nosotros y es ahí donde desarrolla algo que se podría describir como experiencia o inteligencia. La inteligencia artificial es capaz de analizar millones, billones de datos y empezar a sacar conclusiones de estos. Ir corrigiendo el algoritmo y descubrir cosas que a los humanos se nos hubieran pasado porque nos perderíamos en el gran océano de datos.

Un ejemplo muy sencillo de entender es el siguiente. Imagine que pone a una persona a contar cuánta gente entra a un centro comercial. Después de 8 horas de contar a personas, probablemente a la persona se le habrán escapado algunos cuantos y difícilmente podrá hacer un análisis de todos los que pasaron por las puertas. Un aparato conectado a una computadora podría contar a cuántas personas entraron, a qué tienda fueron, etnia, sexo, altura, y con el tiempo si la misma persona entró varias veces y extender esto a días y semanas. Con estos datos podrían establecer conclusiones de las entradas basados en días de la semana, condiciones climáticas y temperatura, de ahí podría predecir, basado en el historial de datos que personas vendrán ese día y a dónde llegarán pudiendo establecer una experiencia personalizada basada en la experiencia que se tienen con los datos adquiridos. De ahí se podrían generar cuestiones inteligentes como el control de temperatura, apertura o cierre de las tiendas, ahorro en cuestiones de energía del mismo control de temperatura o de escaleras eléctricas y otras cuestiones. Esto es más “inteligente” por dos cosas, una máquina no se “cansa” y puede analizar muchísimos más datos que una persona.

 

Los robots no son IA complicada

Oímos IA y de inmediato se nos vienen a la cabeza ideas como C-3PO o R2-D2 (Citripio y Arturito dirían muchos) o algo tan complejo como el T-2000 de Terminator. No, los robots de ahora se programan para cumplir labores simples y precisas que pueden suplir ciertas habilidades de las personas.

Un robot en una armadora realiza la misma tarea muchísimas veces sobre una pieza que tiene indicadores para que el robot “la vea” y pueda hacer el trabajo para lo cual fue programado.

Una operación robótica puede hacer que un doctor opere a distancia manipulando a un robot que hace la función del doctor. Una cirugía robótica garantiza que lo que se realiza es preciso, pero no sustituye al médico solo potencializa sus habilidades.

Los robots de ahora trabajan en labores sencillas y su toma de decisiones se basan en su capacidad de análisis basadas en la repetición de escenarios.

 

La verdadera amenaza

Según un estudio del Banco de México, el 68% de la población trabaja en actividades que pudieran ser reemplazadas. La condición para que una actividad sea reemplazada es que sean repetitivas y con facilidad de automatización. Los empleos que requieren personal con menor nivel educativos son los que tienen esa tendencia. En la parte de las labores que requieren mayor nivel educativo, solo el 40% tiene el riesgo que se automaticen sus labores, según el estudio de Banxico. Las actividades que tienen ese riesgo son las relacionadas con la agricultura, cría de animales, actividades forestales, pesca y caza, alojamiento temporal y preparación de alimentos.

El balance entre la actividad que realizan las personas y lo que puede realizar un robot, en este momento no inclina la balanza hacia los robots. La tecnología sigue siendo muy cara en ciertos sectores para obtener las ganancias que superarían lo que se hace por humanos. Pero en un futuro no muy lejano, la tecnología será más accesible y las personas que trabajan en esas labores se quedarían sin trabajo. Es labor de este gobierno y los que vienen dar garantías a las personas que se encuentran en esta situación. La educación es una de ellas. Y no solo tiene que ver con niveles universitarios, también tiene que ver en la parte técnica donde hay muchas labores que por no ser automatizables tienen que ser realizadas por personas. En otras palabras, no todos tienen que ser licenciados o ingenieros, nos hacen falta técnicos, muchos técnicos.

La gente con otro nivel de educación también tiene ponerse a pensar si su labor no está amenazada por lo que hace la IA actual. Hoy en día, hay modelos de IA que toman muy buenas decisiones financieras basados en el análisis de millones de datos. En la parte de RH, también hay algoritmos que pudieran encontrar candidatos acordes a lo establecido basados en estudios de personas y millones de currículos distribuidos en todo el mundo. En la parte policial, hay estudios de detector de mentiras que pueden analizar las respuestas de las personas basados en el movimiento ocular teniendo la experiencia de millones de datos analizados.

Estos modelos continúan perfeccionándose de una manera automática. Pero no se asuste, estos modelos no pueden “pensar” su inteligencia solo se basa en la experiencia. Si la tecnología evoluciona a lo que nos muestran las películas de ficción, seguramente lo verán los hijos de los hijos de nuestros hijos. Afortunadamente o desafortunadamente, ni a usted, ni a mi nos tocará ver algo así. Y si nos toca, será algo muy primitivo. Al menos eso es lo que parece en el escenario actual, o ¿usted qué piensa?

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