Columnas

"Home office" como fenómeno social y tecnológico

El fenómeno del trabajo en casa.Fernando Carranza / Cuartoscuro

“Yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella no me salvo yo” - José Ortega y Gasset

Cuando hablamos del Home Office o Trabajo en Casa, no estamos hablando sólo de una forma distinta de contratación, sino que nos referimos a un fenómeno que construye un nuevo paradigma social y laboral. La forma de abordar su entendimiento pasa por el derecho, la vida social, la economía y la tecnología, los dos últimos son la causa y los dos primeros son los efectos.

La línea del tiempo en los cambios laborales de la historia del trabajo ha estado marcada por la tecnología y la economía, sus revoluciones y sus cambios son los que han determinado la forma de producción y del trabajo, cada estamento productivo ha tenido sus características propias, cuando se implementaron las máquinas de vapor en la producción hubo reacción social y adecuaciones, al final siempre va más rápido la tecnología que las leyes y los cambios sociales.

La transformación del trabajo a distancia con tecnología comenzó con el internet y su primer choque fue su adecuación a la forma tradicional de trabajo: jornada, tiempo extra, subordinación, lugar de trabajo, por eso vemos que en los países con mayor organización y representación productiva se ha avanzado en legislación sobre estos temas, en Francia lo regularon desde 2013, en España también lo tienen legislado, es un tema laboral importante de la OIT y la Comunidad Europea.

Cuando en la línea del tiempo de este cambio tecnológico irrumpe la pandemia de Covid-19 se cataliza el fenómeno, con una paralización productiva de 2,000 millones de personas en el mundo la mejor opción para laborar con distanciamiento social fue el trabajo en casa, pero la circunstancia de cada país reflejó su realidad social y lo está empujando a un cambio, no solamente se está adecuando, sino que estamos en un momento clave de comprender cómo puede incorporarse a las estructuras sociales y laborales, generar cambios y permanecer, las clases a distancia son el mejor ejemplo de su fuerza de transformación.

Con la pandemia el encontronazo fue la limitación tecnológica y las características sociales de cada país, la mayoría de los trabajadores viven en dormitorios compartidos, casas de interés social sin espacio para trabajar, en EU un tercio de la población tiene una conexión deficiente, en México 1 de cada 2 hogares no tienen internet y de los que tienen la mitad su conexión no es eficiente; no se ha podido establecer con claridad el tiempo de trabajo, cuando se excede la jornada laboral, el tiempo extra, por eso se habla de trabajadores quemados (burn out) y del derecho a la desconexión (por jornadas que se extienden a todo el día y ámbito de la vida mediante mails y mensajes de texto todo el día).

La línea del tiempo continuará hacia la mejora tecnológica, el sistema productivo necesitará perfeccionar la conectividad y los software de trabajo, veremos mucho desarrollo al respecto; las empresas tendrán que hacer una valoración de la inversión que implican estos cambios, por ejemplo, dejar sus oficinas corporativas, otorgar herramientas adecuadas a sus trabajadores, una tarea nada fácil en momentos de crisis. Habrá incentivo en la tercerización del trabajo de servicios (contabilidad, derecho, etc.), la lógica que prevalecerá es que si voy a sacar de un espacio una actividad y alguien me la ofrece mejor, puedo cambiar de modelo. Por el lado de los derechos, habrá propuestas enfocadas en cuatro temas medulares: la jornada (tiempo extra), el derecho a la desconexión (que implica la forma de comunicación y el respeto a la jornada), los costos de producción (la propiedad de los materiales de conectividad) y el derecho a optar por la forma de trabajo (que se permita al trabajador decidir por presencial, trabajo en casa o mixta). En cuanto al cumplimiento de los derechos vemos que en empresas de países desarrollados se están auto regulando, se adelantan a una legislación y se están incorporando derechos en la figura, hay quien ha adoptado software para avisar al trabajador que su jornada ha terminado, en países o empresas a donde no pasa esto, la opción será impulsar normas, el trabajo legislativo, pero su cumplimiento estará determinado por el enorme desempleo en el mundo, lo que sin duda será un elemento que moldeará mucho esta etapa del trabajo y la fuerza de cambio, que sería social y política.

El futuro llegó, la tecnología seguirá su marcha, seremos los hombres y nuestra circunstancia los que moldearemos nuestros entendimientos en las nuevas forma del trabajo, el tamaño del cambio de paradigma.

** Maestro en Derecho por la UNAM, socio de Landero Asociados Bufete Jurídico.