August 24, 2019 07:41


En Contexto. El desafío del financiamiento de la 4T para el desarrollo

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Y para colmo, el acuerdo comercial con Estados Unidos y Canadá, el T-MEC que sustituiría al TLCAN y para el que también se hicieron cambios a modo de Washington en la Ley Federal de Trabajo, no tiene visos de una pronta ratificación.Internet

Más allá de los buenos deseos con los que cada mañana inician las actividades en México, existen diferentes temas que van más allá de las prédicas en favor del cambio e, incluso también, de los denuestos en contra de quienes no encuentran sustento en los métodos para lograr un desarrollo sustentable y duradero.

Quizá el asunto que más debería despertar interés es el del financiamiento, uno de los factores esenciales para poder tender los puentes en favor de la igualdad de oportunidades, el combate a la pobreza, el mejoramiento efectivo de la educación, el acceso a la salud y, a la par de todos ellos, la aplicación de la ley para garantizar un entorno de justicia capaz de resolver los problemas de injusticia e inseguridad nacional.

Los datos económicos advierten situaciones complejas en materia de inversión y productividad como base de crecimiento.

Hay incertidumbre en el plan de apoyo a la producción de energía para el país, especialmente en cuanto a Pemex y la CFE. No se diga de la infraestructura en materia de carreteras, puertas o de aeropuertos, luego de la cancelación e indemnización en progreso del de la Ciudad de México.

Las instituciones públicas de salud atraviesan una situación compleja que debe resolverse en el presente en beneficio del futuro.

Y para colmo, el acuerdo comercial con Estados Unidos y Canadá, el T-MEC que sustituiría al TLCAN y para el que también se hicieron cambios a modo de Washington en la Ley Federal de Trabajo, no tiene visos de una pronta ratificación.

Así, se reúnen elementos que exigirán de recursos no solamente para dar viabilidad a la economía mexicana, sino para impulsar el cambio prometido.

No hay evidencias de que la capacidad interna del país sea suficiente para respaldar el desarrollo, por lo que se tendrá que recurrir a diversas fuentes de financiamiento.

Un estudio reciente sobre el desarrollo sostenible elaborado por las Naciones Unidas y respaldado por grandes organismos internacionales (https://developmentfinance.un.org/fsdr2019) advierte que el costo del dinero tiende a aumentar globalmente debido al resurgimiento del proteccionismo comercial o al auge de prácticas populistas que favorecen la intervención del Estado y modifican planes de inversión privada.

Con ello, el crecimiento mundial probablemente alcanzó su nivel máximo; algunos mercados emergentes como el nuestro experimentan reversiones de los flujos de capital y los riesgos de la deuda global aumentan, además de que la encarecen.

Si bien para el caso mexicano, los problemas no constituyen aún un problema, tampoco se observa un proyecto de financiamiento del cambio prometido, que al tiempo que resuelva las históricas deficiencias sociales no las empeore.

Es deseable que en el Plan Nacional de Desarrollo (PND) del actual gobierno se contemplen políticas públicas encaminadas en ese sentido y que, a diferencia del pasado, ahora sí sean viables.

Una historia diferente para el país y los ciudadanos será si el PND incluye un marco de financiamiento público y privado que sea transparente y sustentable que, a su vez, deberá contar con una estrategia clara y medible periódicamente de la existencia de ingresos a mediano plazo para respaldar las reformas del ciclo político que relacione ingresos adicionales y servicios públicos eficaces y equitativos.

Eso requiere de una reforma fiscal efectiva y consensuada, con acuerdos tributarios internacionales y no con acciones persecutorias que favorecen la informalidad.

Será deseable disponer en ese Plan de un análisis confiable de los riesgos de la deuda total del país, pública y privada, para que la ciudadanía conozca las vulnerabilidades.

Además, se deberán reforzar los programas de contingencia financiera ante eventuales crisis económicas futuras o, como advierte Naciones Unidas, de contagio de las economías avanzadas.

Junto a las promesas de austeridad republicana y de honestidad valiente, la gobernanza se sustenta en la planeación consensuada del desarrollo y el conocimiento de las estrategias públicas, que necesariamente se sustentan en el respeto de la legalidad como garantía de justicia.

Ahí está el detalle para resolver cualquier cochinero, combatir la corrupción y asegurar la paz y la seguridad tan deseadas.

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