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AMLO debe obligar la 4T a no violar las reglas de Twitter. Lo han hecho funcionarios borrachos de poder, que bloquean e insultan a usuarios críticos.

Primera Enmienda

María Ramírez, @mariaramirezNY en Twitter, difundió el año pasado un interesante artículo en Eldiario.es, sobre la famosa Primera Enmienda. Cito lo que me llamó la atención:

√ "Una de las clases que más intimidan de la Universidad de Harvard es la dedicada a la Primera Enmienda en la Facultad de Derecho. Todo el curso versa sobre la enmienda de la Constitución de Estados Unidos que protege la libertad de expresión, de prensa y de conciencia".

√ "Es cierto que el caso de Estados Unidos es extraordinario en la protección casi sin límites de la libertad de expresión y de prensa comparado con las democracias europeas. Ni España ni Francia ni Reino Unido ni por supuesto Alemania veneran con tanta devoción legal y cívica la libertad de expresión. El valor de la prensa nunca ha tenido en Europa el aura que tiene allí. Tampoco en Reino Unido, donde un juez puede parar una información antes de que se publique".

Twitter, Facebook y la Primera Enmienda

En el diario New York Times, Adam Liptak, periodista después de haber sido abogado graduado de la facultad de derecho de Yale, ha elaborado un reportaje para responder a la pregunta fundamental en estos momentos: ¿Puede Twitter prohibir legalmente a Trump? La respuesta que varios especialista le han dado al señor Liptak es contundente: "La Primera Enmienda dice que sí".

Es decir, en términos legales no ha habido censura contra el todavía presidente de Estados Unidos.

Quizá Twitter y Facebook no fueron prudentes al bloquear las cuentas de Trump —eso dicen algunas personas, pero en mi opinión ambas empresas hicieron lo correcto, ya que el nefasto personaje utilizó sus servicios para llamar a la violencia en el reciente asalto al Capitolio y, durante años, se valió de los mismos para perfeccionar un terrible discurso de odio—, pero el hecho es que ha sido perfectamente legal la actuación de los directivos y propietarios de ambas redes sociales.

Es decir, carecen de fundamento las quejas de seguidores de Trump que han visto en el bloqueo de sus cuentas un ataque a la Primera Enmienda. Algunos de ellos, como el hijo del presidente de EEUU, han llegado a decir que "la libertad de expresión ya no existe en Estados Unidos".

No es eso exactamente lo que ha afirmado el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, pero sus palabras se acercan bastante a las de quienes en Estados Unidos califican como censura el bloqueo de las cuentas de Trump en Twitter y Facebook.

La verdad de las cosas es que solo el gobierno y en general el poder político censuran. Eso es clarísimo para los expertos en derecho de Estados Unidos, el país que más defiende la libertad de expresión: "la Primera Enmienda prohíbe la censura del gobierno y no se aplica a las decisiones tomadas por empresas privadas”, como ha dicho el periodista del New York Times

RonNell Andersen Jones , profesor de derecho en la Universidad de Utah dijo en el citado reportaje que inclusive entre quienes tienen conocimientos especializados, ha cundido la idea de que la restricción del discurso de cualquier persona es un problema de la Primera Enmienda, pero "pero la Primera Enmienda limita solo a los actores gubernamentales". Evidentemente una empresa de redes sociales no es el gobierno. De hecho, afirma el experto, una compañía así "disfruta de sus propios derechos surgidos de la Primera Enmienda para que el gobierno no le exija alinearse con un discurso cuando prefiera no hacerlo”.

En Estados Unidos, entonces, Twitter y Facebook no tienen obligaciones legales relacionadas con la Primera Enmienda. Es un hecho a destacar porque, como dijo María Ramírez en Eldiario.es, de España, ninguna democracia defiende más la libertad de expresión.

Otra cosa es el excesivo poder de Facebook y Twitter, que prácticamente han monopolizado el debate político en todo el mundo y pueden silenciar a quien se les pegue la gana, poderosos presidentes de gobiernos nacionales incluidos. Para regular esta situación los países deberán cambiar sus leyes. Obviamente, en el caso de las mencionadas redes sociales, solo podrá controlarlas una reforma al marco legal de Estados Unidos. Lo que hagan otros gobiernos, que no lo han hecho, no les afectará gran cosa. Es la realidad. 

El que censura es el gobierno si utiliza indebidamente a Facebook y Twitter

Dice la información que estoy analizando del New York Times que casualmente, en el contexto del debate por el bloqueo a las cuentas de Trump de Facebook y Twitter, muy pronto la suprema corte de Estados Unidos decidirá sobre un caso relacionado con el uso que el todavía presidente de ese país ha hecho de sus redes sociales:

√ "Los tribunales inferiores han dictaminado que Trump violó la Primera Enmienda al bloquear a los usuarios de su cuenta”. La de Twitter, sí.

√ “Dado que Trump es un funcionario del gobierno que utilizó la cuenta para realizar asuntos oficiales, un panel unánime de tres jueces de la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito de los Estados Unidos, en Nueva York, dictaminó en 2019 que la cuenta era un foro público del que no podía excluir a las personas en función de sus puntos de vista”.

√ El juez Barrington D. Parker dijo: "Llegamos a la conclusión de que una vez que el presidente ha elegido una plataforma y ha abierto su espacio interactivo a millones de usuarios y participantes, no puede excluir selectivamente a aquellos con cuyas opiniones no está de acuerdo".

√ “Si la cuenta hubiera sido privada, Trump podía haber bloqueado a quien quisiera”. 

√ “Pero como usó la cuenta en su papel oficial como funcionario del gobierno, estaba sujeto a la Primera Enmienda, que prohíbe la discriminación basada en puntos de vista”.

Hay que subrayar que en ese caso el demandado por haber violado la Primera Enmienda es el presidente de Estados Unidos, no la empresa Twitter.

¿Se modificará la Primera Enmienda?

Tal vez el escándalo por la suspensión de las cuentas de Donald Trump en Twitter y Facebook llevará a un debate entre juristas estadounidenses para modificar la Primera Enmienda, en el sentido de hacer responsables a empresas tan poderosas de no proceder contra nadie con acciones que podrían interpretarse como censura. Pero quizá podría ser que eso no ocurriese porque los jueces y legisladores estén satisfechos con su Primera Enmienda tal como está redactada. 

Se lee en el New York Times lo que dijo un juez retirado, Anthony M. Kennedy: que internet está listo para transformar la jurisprudencia de la Primera Enmienda. Pero fue cuidadoso al señalar que ‘las fuerzas y direcciones de internet son tan nuevas, tan proteicas y de tan gran alcance que los tribunales deben ser conscientes de que lo que dicen hoy podría quedar obsoleto mañana”. Interpreto estas palabras como una sabia y prudente recomendación a mejor dejar las cosas como están, ya que cualquier reforma a la legislación sobre libre expresión relacionada con el cambiante mundo de la tecnología, en vez de mejorar, podría complicar las cosas.

Andrés Manuel, Twitter y Facebook

Entiendo la preocupación del presidente de México por el bloqueo de las cuentas de Facebook y Twitter de Donald Trump. Una mala decisión de estas empresas, motivada por enemigos políticos de Andrés Manuel López Obrador, podría dejar a nuestro gobernante sin sus canales de expresión más importantes.

Andrés Manuel, en sus años de líder de oposición, sufrió cercos informativos de parte de medios de comunicación tradicionales. Los rompió cuando Twitter y Facebook superaron en alcance a la radio, la TV y a los periódicos. AMLO en gran medida debe su éxito electoral de 2018 a las benditas redes sociales.

Pero en cuestiones humanas, lo bendito fácilmente se convierte en maldito. Hasta el diablo empezó su carrera en el equipo de los ángeles del cielo. 

Como la política de comunicación de la 4T está basada en la mañanera, y esta a su vez en la potencia de las redes sociales —confiado en ello, el gobierno de AMLO no solo ha rechazado ser amigo de los medios tradicionales, sino que los reta con frecuencia y, por lo tanto, los ubica entre sus rivales—, entonces si por cualquier circunstancia el presidente de México fuera bloqueado en Twitter y Facebook, perdería su principal instrumento para enviar mensajes a la mayoría de la gente.

¿Qué debe hacer Andrés Manuel para evitar que Twitter y Facebook realicen una acción que a muchos nos indignaría? Nada más, aceptar la realidad, es decir, que depende bastante de dos empresas neoliberales que no hay manera de que el gobierno mexicano regule, más allá de obligarles a pagar ciertos impuestos para hacer negocio en nuestro país.

Después de aceptar la fuerza todavía imbatible del neoliberalismo global, asegurarse de que nadie en la 4T viole las reglas de tales compañías, cosa que el presidente AMLO jamás ha hecho, pero sí algunos, demasiados, de sus colaboradores que, borrachos de poder, bloquean y hasta insultan a los usuarios de Twitter y Facebook que les cuestionan.

Jesús Ramírez, vocero del presidente López Obrador, tendrá que trabajar de sobra al interior del gabinete presidencial para que sus compañeros de equipo entiendan que están lejos de tener todo el poder. De hecho, en redes sociales, poca cosa representan. Ojalá lo comprendan.