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‘Países piojo’; Europa, su cajero automático. México es otra cosa en América del Norte

AMLO y TrumpPresidencia

Hay razones para estar optimistas. A veces no las vemos porque no queremos abrir los ojos.

Si no existiera, para el mejor análisis del actual momento histórico,  la politología debería crear la categoría de países piojo, es decir, los que viven de la sangre ajena. En el caso del que hoy me ocupo, tal como lo leí en la revista Der Spiegel, se trata de aquellos que se nutren de la apetitosa sangre financiera generada en las naciones europeas más avanzadas.

No puedo con certeza saber si entendí correctamente un artículo de Peter Müller, jefe de la oficina de Spiegel en Bruselas. Traduttore, traditore —traductor, traidor—, dicen en Italia acerca de las personas dedicadas a tal oficio. ¿El traductor de Google traiciona más o menos que un intérprete de carne y hueso? Mientras lo averiguo, concluiré que en su escrito el señor Müller describió a tres países piojo: República Checa, Hungría y Polonia. Se trata de sociedades con gobiernos no solo parásitos, sino corruptos, antidemocráticos y violadores de los derechos humanos.

Der Spiegel es una importante revista alemana. Necesariamente influye en la toma de decisiones políticas de largo plazo en el país que mueve a Europa. Ahí Peter Müller ha publicado un interesante y enérgico artículo —“La Unión Europea finalmente debe defenderse”— contra las mencionadas naciones parásitas, autoritarias y corruptas. Veamos.

Europa como cajero automático

En opinión del articulista:

√ Ya no debe tolerarse que “el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, y sus amigos antidemocráticos lideren la UE”.

√ “Ya es hora de mostrarles que Europa es más que un cajero automático que pueden utilizar a voluntad”.

√ Por presiones de Orbán, dice el periodista alemán, una importante universidad internacional fundada por George Soros dejó Budapest para trasladar sus actividades a Viena, Austria.

Además, en Hungría se combate con medidas verdaderamente duras a medios y periodistas independientes.

√ También, Viktor Orbán utilizó la crisis del coronavirus para controlar a sus anchas el parlamento, se supone que en forma temporal.

√ “En la República Checa, el primer ministro Andrej Babiš, magnate de los medios y fundador del grupo agrícola más grande del país” ha utilizado fondos de la UE para su propio beneficio. Se le ha acusado por un fraude de 2 millones de euros de dinero europeo.

Andrzej Duda, homofóbico decidido a prohibir la adopción homoparental, ganó las elecciones en Polonia con un discurso abiertamente contrario a los derechos humanos basado en decir que la homosexualidad no es una condición humana, sino una ideología todavía peor que el comunismo.

Para el periodista de Spiegel cuyo texto estoy comentando, a tales países piojo la Unión Europea debería de alguna manera sancionarlos en el nuevo presupuesto plurianual. No le parece justo que, por ejemplo, Polonia sea o esté planteado que vaya a ser uno de los mayores beneficiarios de las ayudas por el coronavirus.

Cito al articulista de Spiegel:

√ “Las violaciones del estado de derecho deberían conducir finalmente al hecho de que el dinero de Bruselas se puede recortar, esa fue la gran promesa relacionada con el llamado mecanismo del estado de derecho”.

√ “Pero parece que potentados como Orbán tendrán poco que temer en el futuro. La reciente propuesta para el instrumento, elaborada por el presidente Charles Michel, es tan engorrosa y débil que Orbán y sus compinches iliberales en el Consejo pueden organizar un bloqueo contra cualquier intento de negarles dinero sin mayores problemas”.

√ “La UE finalmente debe defenderse de valores como la democracia y el estado de derecho expuestos al ridículo”.

√ “Es hora de una reacción seria, no de sugerencias de coartada. El principio de unanimidad, que se aplica a muchas decisiones importantes en la UE, le permite a Orbán chantajear a sus colegas”.

√ “Esto ya no es una negociación difícil, sino un juego cínico”.

√ “Las esperanzas también descansan en el Parlamento Europeo, que debe aprobar el presupuesto plurianual. Los eurodiputados a menudo han reprendido las quejas en Hungría, Polonia y la República Checa, aunque sin consecuencias. Ahora pueden demostrar que se toman su trabajo en serio y rechazan un presupuesto con un imperio de la ley sin dientes”.

√ “La supervivencia de la Unión Europea no solo depende de la rápida aprobación de la ayuda por el coronavirus. Dañaría al núcleo de la comunidad si la UE abandonara sus principios de estado de derecho en la actual crisis”.

√ “¿Cómo quiere Angela Merkel tomar una posición contra el presidente que se queja de las noticias falsas en Washington si la UE continúa atragantando a miembros que dañan a los medios de comuniucación independientes?

√ “No es casualidad que Hungría y Polonia se encuentren entre los países de la UE que se niegan a designar un fiscal europeo para investigar el nepotismo en el manejo del dinero de la UE”.

√ “Hay que decirlo claramente: cuando Orbán y Babiš negocian en Bruselas, representan no solo los intereses de sus países, sino también los de sus familias, amigos y compañías. Se trata de enriquecimiento personal”.

México en Norteamérica

Sobra gente en México —historiadores, periodistas, empresarios, activistas, políticos— que con todo gusto compararían al presidente mexicano, AMLO, con el húngaro Orbán. De hecho, a diario realizan peores comparaciones. Y los críticos en nuestro país van mucho más allá de lo permitido por las leyes que regulan el debate en las naciones democráticas: se insulta a Andrés Manuel López Obrador a diario en prácticamente todos los medios.

Como nunca, en la radio y las redes sociales dominan las mentiras, las calumnias y las ofensas contra el titular del poder ejecutivo y su familia. 

Se ha llegado al extremo de organizar campañas masivas contra el hijo menor de edad de Andrés Manuel y Beatriz Gutiérrez Müller. Nada de esto sería posible en Hungría, donde —ocurrió el pasado mes de mayo— se detuvo a personas por críticas en redes sociales bastante suavecitas al gobierno. En cualquier nación avanzada y respetuosa de los derechos humanos, se castigaría con fuertemente no una campaña brutal de cientos de miles de tuits contra un menor de edad, sino una sola expresión discriminatoria. En ese sentido, hace poco se difundió que, en Alemania —nación ejemplar en más de un sentido—, el ministro del Interior, Horst Seehofer, emprenderá acciones legales contra la periodista de izquierda Hengameh Yaghoobifarah por una columna satírica sobre la policía.

En México no se castiga a nadie por ejercer la libertad de expresión y ni siquiera por evidentes abusos cometidos cada día, casi cada minuto en medios electrónicos y de internet. Lo más que hace Andrés Manuel es responder en sus conferencias de prensa mañanera a los periodistas que llegan a molestarle. Es su forma de recurrir al derecho de réplica, que normalmente solo le sirve al presidente de México para que se le insulte y se le calumnie todavía más.

No vivimos en el reino de la libertad, pero sí tratando de avanzar hacia una mejor sociedad. Exageran bastante los críticos, que se expresan en México, Estados Unidos y Europa, que suelen escribir dando a entender que ante de AMLO nuestro país era como Suiza y que ahora es como Venezuela.

La verdad de las cosas es que en la renegociación del tratado de libre comercio con Estados Unidos y Canadá, el nuevo gobierno insistió en cláusulas  relacionadas con el respeto a los derechos humanos, el medio ambiente y la soberanía energética. No sé si el actual modelo para regular las industrias eléctrica y petrolera sea el mejor —soy bastante más neoliberal que los críticos más radicales del presidente López Obrador—, pero de lo que sí estoy seguro es de que hay intereses de compañías del sector energía detrás de muchas de las campañas mediáticas y de redes contra la administración izquierdista de la 4T.

En ese contexto, AMLO acudió a Washington a sentar las bases de una nueva relación. México no pide nada ni a Estados Unidos ni a Canadá. Es decir, no vemos a las potencias como un cajero automático. Millones de personas de origen mexicano que trabajan en la economía estadounidense, con sus remesas, libremente enviadas a sus familias en nuestra nación, representan un enorme factor de estabilidad económica y aun de estabilidad. Es dinero privado que por miles de millones de dólares se derrama en territorio mexicano, sobre todo en los sectores de la población más desprotegidos. Andrés Manuel acudió a Washington a lograr, y se salió con la suya, que el presidente Trump expresara al fin palabras de elemental respeto a nuestros paisanos. ¿Que ayudó la coyuntura electoral en Estados Unidos? Seguramente sí, pero la vida es como el futbol: el delantero mete gol cuando le llega la pelota con cierta ventaja.

No necesitamos absolutamente ningún apoyo de Norteamérica porque tendremos lo principal: comercio e inversiones que por realidades políticas que nos resultan ajenas, dejarán China y que sabremos aprovechar.

Qué bien no que tantos cuestionen y hasta insulten a AMLO porque piensan que vivimos la peor dictadura. Una maravilla que lo hagan en México sin que nadie les moleste y aun con evidentes financiamientos de parte de grupos de poder económico molestos con el gobierno de izquierda. A nadie se castiga por ello. Muchos hasta hacen un buen negocio con la calumnia y las ofensas. No queremos que las cosas cambien. Andrés Manuel paga el costo y su única reacción se inspira en el espíritu de los Juegos Olímpicos: competir. Si sus críticos lo acosan en los medios, les responde en las mañaneras. La gente que a todos lee o escucha, decidirá un ganador. Habrá tres oportunidades para hacerlo: en las elecciones intermedias de 2021, en las que no participará directamente AMLO, pero sí será el político más atacado y el que más se va a defender; en el proceso de revocación de mandato de 2022, y en las presidenciales de 2024. Ganará la opción política que la gente considere más creíble.