Columnas

AMLO, meditar sobre lo que quiere hacer con la victoria. Abierto a todos los puntos de vista. Y con sabiduría y sentido práctico, que le sobran.

Unamuno

Lo importante no es vencer; tampoco convencer. Por cierto, Miguel de Unamuno no dijo aquello de “venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis”. Ni tampoco expresó: “este es el templo de la inteligencia y yo soy su sumo sacerdote”. Puros inventos.

Coubertin

Lo importante tampoco es competir. Supongo que la famosa frase del olimpismo —“lo importante no es ganar, sino competir”— sí es del barón Pierre de Coubertin. O eso espero.

Por cierto, este hombre tenía una visión de los Juegos Olímpicos parecida a la que tiene el presidente AMLO de la 4T: no son sistemas, sino estados de espíritu, posturas intelectuales ético-morales.

Morena toma todo

Lo relevante, pues, no es vencer ni convencer ni competir. Lo menciono por los pronósticos que ayer hizo Andrés Manuel López Obrador: en 2021 Morena ganará las elecciones y en 2022 él mismo resultará victorioso en la consulta para la revocación de su mandato.

No tengo la menor duda de que así ocurrirá. Es más, Morena no solo va a ganar: ¡va a arrasar! Seguirá dominando la Cámara de Diputados y, seguramente, se quedará con más de 10 de las 15 gubernaturas en disputa, entre ellas las más grandes, Nuevo León (con Clara Luz Flores) y Sonora (con Alfonso Durazo).

El 2024

Al presidente AMLO le falto un pronóstico: el candidato o la candidata de Morena vencerá en la elección presidencial de 2024. La verdadera competencia se da al interior del partido en el poder: Marcelo Ebrard contra Claudia Sheinbaum, con un Hugo López-Gatell soñando con una pandemia que se alargue dos o tres años más, para así poder seguir disfrutando la dicha inicua de informar todos los días, heroicamente desde luego, que le vamos ganando al coronavirus.

¿Qué significa que Morena gane todo?

Simple y sencillamente que el presidente López Obrador es un hombre querido y respetado por la mayoría de los mexicanos. Se lo merece, ha trabajado como nadie para convencer a la gente de las bondades de su proyecto político.

Andrés Manuel ha competido, ha vencido y ha convencido. Y lo ha hecho no solo sin el apoyo de los grandes medios de comunicación, sino contra las televisoras, las radiodifusoras y los periódicos. Si todos los medios dejaran de mencionarlo, millones de mexicanos y mexicanas seguirían viendo y escuchando sus mensajes en las redes sociales.

Aníbal, el cartaginés

AMLO y Morena saben competir, saben vencer y saben convencer. Pero nada de esto es lo verdaderamente importante.

Quién sabe si Maharbal pronunció la famosa frase dirigida a uno de los más grandes triunfadores de la historia, Aníbal: “Los dioses no han concedido al mismo hombre todos sus dones. Sabes vencer, Aníbal, pero no sabes usar la victoria”.

Aníbal había derrotado a los romanos, pero no quiso destruir Roma. Tal vez, contra la opinión de Maharbal, el dirigente cartaginés hizo lo único ético que podía hacerse con la victoria: después de cumplir la misión que como guerrero se le encomendó, se las arregló para dejar en pie a la ciudad que era el centro de una cultura mucho más brillante que la suya.

Andrés Manuel compite, vence, convence y, a diferencia de Aníbal, sí sabe usar la victoria.

El neoliberalismo es la nueva Roma

Si Aníbal no se lanzó a acabar con Roma, AMLO ha decidido demoler todas las estructuras neoliberales de México. Por lo visto, no va a parar hasta conseguirlo.

¿Comparar a la Roma clásica con el neoliberalismo actual? No es exagerado.

John Lennon justificó con una expresión como esta su residencia en Nueva York: “Si hubiera vivido en la época romana, habría vivido en Roma, ¿dónde más? Hoy Estados Unidos es el imperio romano, y Nueva York es Roma”.

México no es Roma, pero sí forma parte del sistema global. Destruir al neoliberalismo sería deseable si se lograra al mismo tiempo en todo el mundo. Echarlo abajo únicamente en nuestro país puede provocar no solo serios problemas, sino mucho sufrimiento.

La nación mexicana no puede darse el lujo de quedarse al margen del sistema capitalista que muchos diagnostican se está muriendo, pero que no se extinguirá en el actual sexenio mexicano… ni en el próximo.

El proyecto de la 4T

Que Andrés Manuel acabe con las instituciones corruptas, gran noticia. Pero, ¿golpear al sistema en sus raíces? No sé si sea lo más adecuado.

Le pediría al presidente López Obrador una redefinición de su proyecto. No me queda claro, por ejemplo, el papel del empresariado en la 4T. Entiendo la necesidad de acabar con el outsourcing ilegal, pero ¿prohibir totalmente esa práctica? Si se hiciera así, aumentaría el desempleo.

El derecho y la razón de la minoría

Voy a ser el primero en respetar lo que la mayoría legislativa decida en ese y en todos los temas, pero ¿negar por decreto la posibilidad de que la minoría pueda en ocasiones tener la razón, como me parece ocurre en el debate sobre la subcontratación?

Una duda más: ¿es bueno para México esperar otros, largos, complejos 15 días para felicitar a Joe Biden? ¿Qué espera Andrés Manuel conseguir?

No hacer de la victoria una derrota

En fin, el presidente López Obrador fue serio y objetivo en sus pronósticos: Morena ganará 2021 y él será ratificado por una aplastante mayoría de los mexicanos en 2022. No quiso anticipar la victoria de su partido en 2024, pero sucederá.

Ojalá tantas victorias no se conviertan en derrotas con la elección de malos candidatos, malas candidatas que se corrompan cuando lleguen a los gobiernos locales.

Andrés sabe que en Morena sobran los ambiciosos vulgares. ¿Podrá controlarlos?

Por lo demás, ojalá la mayoría legislativa tenga a partir de 2021 lo que no ha tenido hasta ahora: sabiduría para escuchar a la minoría, que a veces está en lo correcto.

Invito a Andrés Manuel, un verdadero general triunfante, a que —con sabiduría, que la tiene porque la ha cultivado; con sentido práctico, que ha sido su mayor virtud en situaciones de conflicto, y abierto a todos los puntos de vista, como lo ha hecho muchas veces— reflexione acerca de lo que quiere hacer con el triunfo.

Como en 2006

Pese a que no estoy de acuerdo con todo lo que hacen la 4T y el presidente de México, pero convencido de que ya hacía falta alguien honesto al frente del gobierno de la nación, sigo diciendo como en 2006: ¡Es un honor estar con Obrador! Solo pido pensar dos, tres, cuatro veces las cosas antes de convertir las ideas en proyectos de Estado.