Columnas

Si se han unido todos contra Andrés Manuel, este tiene el mínimo derecho de responder a sus rivales.

Según el Instituto Nacional Electoral, el presidente López Obrador interfiere de una manera ilegal —inclusive anticonstitucional— al cuestionar en las conferencias de prensa mañaneras la alianza entre el PAN, el PRI y el PRD.

¿Por qué es malo que un político hable de política, sin ofender a nadie, por cierto, y diciendo exactamente lo que ha repetido durante años, aun décadas en relación a que los dos primeros partidos, los del PRIAN, han sido exactamente lo mismo porque han defendido los intereses comunes de sus verdaderos jefes?

Creo que el INE no entiende la libertad de expresión. Ni, tampoco, el derecho de réplica.

Andrés Manuel, en realidad, no se mete al debate por simples ganas de hacer conocida a una alianza que podrá ser exitosa o no —personalmente me gustaría que presentara candidatos muy fuertes en 2021 y que equilibrara el enorme poder de Morena—, sino que, más bien, el presidente de México ejerce el elemental de derecho de réplica ya que la suma de esos tres partidos nace, tal cual lo han expresado, no del deseo de tener más votos ni de un proyecto de gobierno común, sino nada más de la intención, abiertamente declarada por sus promotores, de derrotar a AMLO, a quien detesta uno de los patrones de priistas, panistas y perredistas, el empresario abiertamente profascista Claudio X. González.

Si la oposición, en acuerdo con lo peor del sector empresarial, ha decidido que las elecciones intermedias de 2021 serán un todos contra AMLO, lo menos que puede hacer el presidente de México es expresar su posición. El derecho de réplica podría llamarse también legítima defensa.

Derecho de réplica, en efecto. Porque de ninguna manera es exagerado lo de todos contra el presidente López Obrador: así lo han decidido no son solo el PRI, el PAN, el PRD y los empresarios, sino también una parte importante de los medios de comunicación, destacadamente un diario líder en internet, El Universal, que ha aprovechado lo que quizá sea un exceso —pero quizá no— de cierta colaboradora de la televisión pública.

En efecto, Estefanía Veloz probablemente cayó en el mal gusto al cuestionar al payaso Brozo, pero lo que ha seguido en el diario propiedad de Juan Francisco Ealy Ortiz ha sido un linchamiento ya inmoral en contra la colaboradora del Canal 11.

Criticarla una vez, dos veces estaba bien, pero ¿toda una campaña contra la mencionada mujer, a quien por cierto no pocos apoyadores del linchamiento han insultado con vulgaridades en redes sociales?

Los duros y ya excesivos golpes que ella ha recibido no van dirigidos precisamente contra la joven que, en el peor de los casos, cometió un error —pero no estoy seguro de que así haya sido—.

El brutal ataque encabezado por El Universal contra la analista de un programa de TV de muy bajo rating va dirigido contra AMLO.

Porque, para criticar a Estefanía, El Universal no solo ha recurrido a enemigos declarados de la 4T, sino a repetir —y repetir y repetir y repetir— expresiones muy vulgares del payaso Brozo en contra del presidente de México, quien merece respeto como gobernante de nuestro país y también como persona.

Me pregunto qué busca o de qué se defiende El Universal al valerse de cualquier cosa para repetir insultos contra López Obrador.