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AMLO debe reflexionar sobre lo bueno y lo malo de la 4T recurriendo a lo más difícil de encontrar en un hombre de poder: el espíritu autocrítico.

Paul Krugman ha publicado en el New York Times un interesante artículo —"Cuatro reglas que deberían guiar la bidenomía"— que debe ser leído con todo cuidado por el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

Personaje de la izquierda global

Solo para tratar de minimizar las descalificaciones que recibiré de parte de los seguidores más apasionados de Andrés Manuel —esos que califican de conservador, neoliberal, fresa y fifí todo lo que no coincida exactamente con el pensamiento del actual presidente de México—, mencionaré que en 2015 la revista británica Prospect incluyó a Krugman en el quinto lugar de la lista de las figuras públicas que más inspiraban a la izquierda a nivel mundial. Es decir, se trata de un brillante y galardonado economista para nada identificado con el neoliberalismo y esa clase de monstruos, reales a inventados, que tanto cohesionan a los simpatizantes del partido Morena. Esta es la lista de tales personalidades izquierdistas:

1. Thomas Piketty, economista francés, autor de un libro que en su momento estremeció todos los ambientes intelectuales, El capital en el siglo XXI, pero del que ya casi no se habla. Al menos hace muchos meses que nadie lo menciona en los muchos artículos y ensayos que leo sobre economía.

2. Yanis Varufakis, economista griego, quien se convirtió en todo un rockstar cuando se enfrentó a las políticas de austeridad de la alemana Angela Merkel. Me parece que ha dejado de ser influyente —es decir, Merkel pudo mas que él—, pero a pesar de ello la prensa española de derecha lo sigue considerando todo un “gurú marxista y sex symbol”.

3. Naomi Klein, activista y escritora canadiense, famosa por su libro No Logo. El poder de las marcas.

4. Russell Brand, actor, comediante y activista británico, célebre por ser el ex de Katy Perry. El diario El País lo describió como un “antipolítico impertinente”. Pienso que, en una versión más joven, sería algo así como el Tata Arvizu mexicano; el gran Benito Bodoque de Don Gato y su pandilla.

5. Paul Krugman, Premio Nobel de Economía 2008 por sus trabajos en comercio internacional. Publicó el año pasado Contra los zombis: Economía, política y la lucha por un futuro mejor.

6. Arundhati Roy, activista india, autora de El dios de las pequeñas cosas.

7. Jürgen Habermas, simple y sencillamente uno de los filósofos alemanes más importantes.

8. Daniel Kahneman, economista y psicólogo israelí, ganador del Premio Nobel de Economía 2002, autor del libro Pensar rápido, pensar despacio.

9. John Gray, filosofo de la ciencia inglés, autor de Falso amanecer. Los engaños del capitalismo global.

10. Atul Gawande, escritor y médico estadounidense estudioso de la salud pública, autor de Complicaciones: Confesiones de un cirujano sobre una ciencia imperfecta.

La bidenomía

Así empieza el artículo de Krugman en el New York Times: “Aquí vamos de nuevo. Por segunda vez en 12 años, un presidente demócrata recién elegido está heredando una economía en profunda angustia”. 

Para que funcione el plan económico de Joe Biden, presidente electo de Estados Unidos, Krugman ofrece cuatro reglas, basadas en la experiencia, que debería alentar a su equipo a ser audaz.

Mencionaré enseguida tales reglas y opinaré acerca de si las cumple, o no, el presidente de México, país que como todas las naciones en la actualidad tiene a su sistema económico en una “profunda angustia” por la pandemia de covid-19.

Regla # 1: No dudes del poder del gobierno para ayudar

Es la principal certeza de Andrés Manuel, que ojalá Biden haga suya.

Al presidente estadounidense no le resultará sencillo aceptar una tesis tan simple y evidentemente verdadera porque, según Krugman, la anterior vez que “los demócratas tomaron la Casa Blanca, todavía estaban en una especie de estremecimiento reflexivo, aceptando a medias el dogma conservador de que el gobierno siempre hace más daño que bien”.

La experiencia, a partir de 2009, ha demostrado en aquel país “que el gasto público puede ser enormemente beneficioso”. Ojalá Biden y sus colaboradores lo entiendan.

El problema en México es que AMLO está absolutamente convencido de ayudar, con gasto público, pero nada más a la gente pobre. Es correcto, sin duda. Pero millones de personas trabajadoras, aun propietarias de sus propios negocios que no caen en la categoría de la pobreza, también demandan ayuda y no la han recibido ni se ve probable que la reciban.

Los programas sociales del presidente López Obrador son extraordinariamente justos y deben consolidarse, pero ¿quién va a apoyar a los restauranteros, dueños de peluquerías, pequeños comerciantes de abarrotes, empresas medianas con cientos de empleados que no resistirán la parálisis provocada por las necesarias medidas de aislamiento para impedir el avance del virus?

Andrés Manuel tendrá que reflexionar en lo anterior. Con toda seriedad, desde luego. Porque si 2020 fue un mal año, con la agudización de la pandemia en todo el mundo 2021 promete ser mucho peor, sobre todo en una nación como México que va con tanto retraso en su campaña de vacunación. No critico el esfuerzo del gobierno de la 4T para adquirir y distribuir las vacunas, pero son muy pocas las que se han aplicado y aun las mejores promesas de los funcionarios encargados de las mismas diagnostican que no se logrará inmunizar en todo 2021 ni a la mitad de la población. 

Regla # 2: No te obsesiones con las deudas

Lamento mucho tener que decir que la deuda pública es la principal obsesión de Andrés Manuel, quizá después de la del beisbol. Pero la fijación por este deporte no daña a nadie, excepto en que perjudica el avance de disciplinas deportivas superiores, como el ciclismo y el atletismo. La idea fija de que la deuda es lo peor que puede pasarle a una economía sí puede generar serios problemas.

Cito al economista cuyo artículo estoy comentando: 

Las constantes advertencias sobre los peligros de los préstamos gubernamentales obstaculizaron la agenda de Obama casi desde el principio. Biden no debería permitir que eso vuelva a suceder.
El hecho es que las nefastas predicciones de las reprimendas del déficit nunca se hicieron realidad, y ahora hay un acuerdo generalizado entre los economistas de que la deuda es un problema mucho menor de lo que afirma la sabiduría convencional.
Paul Krugman

Regla # 3: No te preocupes por la inflación

No creo que a Andrés Manuel eso sea algo que le preocupe demasiado. Pero no sé si está convencido, como Krugman, de que “podemos hacer funcionar una economía ‘caliente’, con bajo desempleo y grandes déficits presupuestarios, sin una inflación galopante”.

Krugman sugiere al presidente Biden calentar la economía de Estados Unidos. En cuanto haya condiciones el presidente AMLO debería hacer lo mismo con la de México. Urge que todos los actores del sistema, especialmente los inversionistas, entren en ritmo acelerado.

Regla # 4: No cuentes con la oposición para ayudar a gobernar

Andrés Manuel ha tratado de impulsar su proyecto de gobierno sin esperar ningún tipo de comprensión de parte de la oposición mexicana. No ha sido ingenuo y, por esa razón, no ha parado en su proyecto de cambiar lo que a su juicio no funcionaba. Otra cosa es si la 4T ha hecho lo correcto en todos los casos. Es algo que corresponde determinar el propio presidente López Obrador recurriendo a lo más difícil de encontrar en un hombre de poder: el espíritu autocrítico.

Si ha fallado la 4T, AMLO y su equipo con honestidad deberán aceptarlo y dar marcha atrás en lo que deba ser reconsiderado. Ello al margen de si representaría una reconciliación con la oposición o inclusive un triunfo de las ideas de quienes no participan en el actual gobierno. México debe estar por encima de tales vanidades.