La sapiente, pero ya preocupante, lentitud de la SCJN… Olga, siempre respetuosa de la ley; Bonilla, en este caso, también

Bonilla y Sánchez Cordero
El diálogo ilegalmente difundido ente la ministra y el gobernador

El ministro Zaldívar, presidente de la Corte, ya debe dejar de hacer tiempo en la cancha. O tira a gol y anota, o pierde el juego. ¡Y por goliza!

La razón obra con lentitud, y con tantas miras, sobre tantos principios, que a cada momento se adormece o extravía. La pasión obra en un instante
Pascal

La Corte analiza, los columnistas se apasionan

No creo que haya habido nada indebido en el diálogo privado entre la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, y el gobernador de Baja California, Jaime Bonilla. Resulta conveniente subrayar la naturaleza privada de esa plática, por lo demás informal. La conocemos porque alguien, ilícitamente, la grabó con un teléfono celular sin el consentimiento ni de la integrante del gabinete presidencial ni del polémico empresario dedicado ahora a la política.

Lo que comentaron la secretaria Sánchez Cordero y el gobernador Bonilla generó una oleada de críticas de parte de columnistas que no parecen dispuestos a esperar a que se cumplan los tiempos de la Corte, que es la que tomará la decisión acerca de si Baja California tiene un gobernador de dos o de cinco años. Los ministros reflexionan con calma para no equivocarse. Nada garantiza que finalmente harán lo correcto —la razón, dijo Pascal, debe ser lenta, aunque a veces por tal motivo, se adormezca o extravíe—, pero lo cierto es que no hay otra opción que esperar a que los juzgadores terminen su trabajo. Mientras ello ocurre, seguiremos en el escándalo alimentado por la pasión de los impacientes comentócratas de los medios de comunicación.

La historia

A Bonilla se le eligió por un periodo de dos años. El anterior congreso de Baja California, integrado mayoritariamente por panistas, amplió el periodo tres años más. ¿Eso fue legal? Lo determinará la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que no ha tomado una decisión y creo que ni siquiera ha discutido el tema. ¿Se entregó, como ha especulado tanta gente, dinero a los diputados del PAN para que apoyaran la modificación que Bonilla deseaba? No tengo la menor idea. Sobre este último punto, pienso que por el solo hecho de mencionarlo sin pruebas se cae en la calumnia. En fin.

Mi posición personal: de las giras de AMLO a Baja California a la majadería de Lozano con Bonilla

He visto a Bonilla tres veces en mi vida. Dos de ellas en Baja California en giras del hoy presidente López Obrador realizadas entre 2006 y 2011. Mi más reciente encuentro con Jaime Bonilla, casual y breve, se dio hace dos semanas en las instalaciones de El Heraldo Radio. Yo esperaba afuera de la cabina en la que Adela Micha lo entrevistaba. Acudí a ese lugar para participar en un debate con Javier Lozano y Juan Ignacio Zavala. Cuando Bonilla terminó, el director de la radiodifusora, Franco Carreño, me lo presentó. El bajacaliforniano dijo que la presentación no era necesaria, que nos habíamos conocido en eventos de Andrés Manuel. Fue un amable intercambio de cinco o seis palabras.

Cuando entré a la cabina donde estaba Adela, me enteré que Lozano se había negado a saludar al entonces gobernador electo. Los colaboradores de la periodista tenían un video de la forma majadera en la que Javier rechazó darle la mano a Bonilla. Se difundió en redes mientras hablábamos en el programa de radio de si a ese hombre se le había elegido por dos o por cinco años. Coincidimos en que se le eligió solo para gobernar 24 meses y que la Corte tenía que aclararlo. Llegamos a tal conclusión entre fuertes burlas a Bonilla y dándole a la grosería que había hecho Lozano un estatus casi de acto heroico. En muchos años el ex colaborador de Felipe Calderón no había recibido tanta atención en redes sociales. Lo felicité, desde luego.

La situación actual

La Corte, buscando no equivocarse, invariablemente hace suya la frase de que en palacio las cosas marchan despacio, así que no ha siquiera analizado el caso Bonilla.

En esa situación, lo único legal es lo que decidió el congreso local que cambió el periodo de dos a cinco años. Guste o no —personalmente me disgusta—, en tanto la SCJN no diga otra cosa, Bonilla tomó recientemente posesión como gobernador no por 24, sino por 60 meses

Olga y su charla con Bonilla

En el contexto de la toma de posesión del nuevo gobernador de Baja California, la secretaria de Gobernación le dijo lo siguiente a Jaime Bonilla, como puntada desde luego, como broma, evidentemente solo con ganas de llevar la plática a un terreno amable (cito la columna de Francisco Garfias hoy en Excélsior):

“Ahorita acabo de hacer una declaración importante. ¿Es legal los cinco años?” (Le preguntaron a Olga Sánchez Ordero). “Es legal porque la norma está vigente. Va a pervivir” 

Lo que Bonilla comentó después de haber escuchado a Sánchez Cordero no puede de ninguna manera ser criticado, ya que él admite la posibilidad de que su periodo finalmente sea por dos años:

“Es todo lo que necesitamos. Aunque no nos den los cinco años, con eso tengo…”, dijo Bonilla

Es decir, Jaime Bonilla agradece lo dicho por la secretaria al señalar que le basta con sus palabras para sentirse satisfecho, “aunque no nos den los cinco años”.

Queda claro que el gobernador Bonilla está perfectamente consciente de que, si bien tomó posesión por cinco años —así lo estableció el anterior congreso de Baja California, dominado por panistas—, en cualquier momento, si lo determinara la Suprema Corte, tendría que aceptar que solo gobernará 24 meses.

En esa plática el gobernador Bonilla se vio respetuoso de las instituciones y de la legalidad: se hará lo que la Corte diga, pero él ya está contento con lo expresado por la secretaria de Gobernación.

Eso fue todo. No había necesidad del escándalo.

¿Por qué el linchamiento a Olga?

Creo que la prensa golpeó de más el día de ayer —hoy le sigue— a una mujer de leyes, respetuosa del derecho, honesta y con una trayectoria impecable como Olga Sánchez Cordero. Ella se vio obligada a aclarar —pero no tenía por qué haberlo hecho— que no dijo nada que pueda considerarse contrario a la legalidad:

La pelota en la cancha de la Corte suprema; el ministro Zaldívar no puede hacerle más al Tío Lolo

Se comprende que los ministros se tomen su tiempo, pero en este asunto deberían ya darse algo de prisa. Conocen de sobre el problema, son expertos y no debería llevarles más de una semana de análisis y debate llegar a una conclusión buena para el país.

Es mucho lo que está en juego. Con respeto para Bonilla, no debe gobernar más de dos años. Creo que la ministra Sánchez Cordero tendría que ser más firme en su posición al respecto. Si la SCJN decidiera que el periodo es de cinco años, quien terminaría pagando los costos sería el presidente López Obrador. México no merece caer en los usos legales o legaloides de democracias tan lamentables como las de otros países latinoamericanos.

Arturo Zaldívar, ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, tan echado para adelante en otros asuntos —hasta artículos de opinión publica, muy buenos, por cierto— ya debe entrarle al toro por los cuernos. Supongo que, hombre culto y sensible, no le gusta la mal llamada fiesta brava, así que se lo diré de una manera mucho más aceptable y culta: ya no debe permitir que la Corte juegue al Tío Lolo durante mucho tiempo más. ¿Tío Lolo? El que se hace pazguato solo. Conste, hacerse solo para ganar tiempo, no es lo mismo que serlo. Todos en la SCJN son muy listos, así que ya no deben fingir que la Virgen les habla. Urge que atiendan el griterío de la opinión pública ya muy desesperada por el exceso de prudente lentitud.

Zaldívar sabe que ya no da para más la táctica andar nomás llevando y trayendo la pelotita de allá para acá. O tira la Corte a gol y anota, o pierde el juego. ¡Y por goliza! Es la razón de este tuit de ayer del ministro presidente.

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