Columnas

El presente ensayo sobre el santo grial es un análisis que realicé hace tiempo durante una clase de Historia, que al parecer, es una aportación de muy alto nivel, corroborada ya por un experto; es una aportación no sólo para la Historia universal, también, para la Religión, la Filosofía, el Arte y la Teología. Me interesaba publicarlo en una página de la comunidad judía, pero por su trascendencia, preferí que se publicara en SDP Noticias, con las expectativas que por su reconocimiento mundial lo lea hasta Su Santidad el Papa Francisco y los grandes rabinos de Israel.

Durante el gobierno del Imperio Romano, y en su afán por desaparecer al Pueblo Judío, existieron varias confusiones en la tierra de Israel que condicionaron que la Historia fuera difícil de documentar, incluyendo todo lo referente al santo grial, a pesar de los esfuerzos de cronistas como Flavio Josefo.

El santo grial, según las escrituras que se realizaron de la época, es la copa que usó Jesús en la última cena para tomar el vino ritual de esa noche y conmemorar así la salida del Pueblo Judío de Egipto liderada por Moisés, la cual es muy probable que se tratara de la copa que José, el hijo de Jacob, siendo virrey de Egipto, escondiera en las pertenencias de Benjamín, su hermano, para inculparlo y llevar a cabo la Justicia que estaba planeada por el mismo José desde que estuvo en el pozo donde lo arrojaron sus 10 hermanos; por eso sería tan trascendental para Jesús utilizar esa copa en particular durante la última cena, recreada tan fantásticamente por Leonardo Da Vinci.

Una evidencia contundente de la preservación y resguardo de la copa de José aparece en la Biblia en el antiguo testamento (Éxodo: 16:33), en donde Moisés le solicita a Aaron su hermano que tome esa vasija, le coloque una porción del maná que caía del cielo, y la resguardara en el arca de oro donde posteriormente se resguardarían también los textos bíblicos y las tablas de los 10 mandamientos.

Resulta muy interesante de analizar lo que la Historia no respondió nunca al respecto del santo grial: en primer lugar, cómo consiguió Jesús esa copa, que repito, podría tratarse de la misma copa que José forjó para inculpar a su hermano Benjamín y hacerle justicia a sus otros 10 hermanos, y que el mismo Moisés resguardó para que no se utilizara como parte del oro con el que se forjó más adelante la estatua del famoso becerro; y en segundo lugar, nunca se supo dónde ni quién volvió a esconder esa copa, que ya sería el santo grial, utilizada por Jesús en la última cena durante el Imperio Romano que ya empezaba su decadencia, generando incluso guerras y cruzadas por su búsqueda siglos después, y la cual no se ha demostrado hasta ahora que sea la que se encuentra en la catedral de Valencia, en España.

Finalmente, también es interesante analizar que el emperador romano Nerón, que sucedió a Claudio, y éste a su vez, a Calígula, que gobernó después de la época de Jesús, y quién era el que tenía en mente destruir la capital de Israel: Jerusalem, finalmente fuera el responsable de que se incendiara Roma, muy parecido a Troya, completando así su decadencia.