Columnas

La inconformidad en la dirigencia de Morena en Morelos sigue creciendo de cara el proceso electoral del 2021, particularmente por que el gobernador Cuauhtémoc Blanco insiste en una alianza con el PES que lleva Hugo Erick Flores. Y es que el gobernador Blanco confía en que cuenta con el respaldo del presidente López Obrador para lograrlo, posicionando al PES como el gran ganador de esta alianza. En el camino también se beneficiarían dos personajes clave que lo acompañan en su gobierno, Jorge Argüelles, coordinador de los diputados federales y Ulises Bravo, su medio hermano y operador político y financiero.

Este madruguete no le ha gustado nada a la militancia de Morena en el estado pues, a diferencia de 2018, esta alianza no genera ningún beneficio para el partido, además de que se trata de una contradicción a sus ideales y objetivos. Tampoco les conviene asociarse con un personaje como Ulises Bravo que es identificado por propios y extraños como quien fomenta la corrupción en varias dependencias del gobierno estatal, en particular en la Dirección de General de Procesos de Contratos que lleva su amigo y exfutbolista Efrén Hernández señalado por cobrar comisiones de hasta 25 por ciento por el otorgamiento de contratos a proveedores, lo mismo en el Instituto de Educación Básica, la Comisión Estatal del Agua, que en las secretarías de Salud y Seguridad Pública.

En las próximas semanas sabremos si la intención del gobernador Blanco y del PES se concreta, o se frustra esta alianza que no es otra cosa más que el inicio de un negocio muy jugoso para la dirigencia del PES. No en balde su dirigente Hugo Erick Flores ha presumido en sus reuniones locales en Morelos que el futuro del PES será próspero en las próximas elecciones del 2021.