Cristianismo y Economía Moral de AMLO

AMLO libro Hacia una Economía Moral
El presidente López Obrador muestra una copia de su nuevo libro, titulado 'Hacia una economía moral'Cortesía

En conjunto la economía moral tiene su base en relaciones sociales de reciprocidad, propias de las sociedades agrícolas tradicionales, orientadas a satisfacer las necesidades básicas de toda la comunidad.

 

La llamada cuestión social es solamente económica, siendo por el contrario ciertísimo, que es principalmente moral y religiosa y por esto ha de resolverse en conformidad con las leyes de la moral y de la religión.(Papa León XIII, 1901)

En los festejos de su primer aniversario al frente del gobierno de México, Andrés Manuel López Obrador, dio un informe del resultado de 85 de 100 compromisos cumplidos (le faltó estar notariados) en los que asegura que vamos requetebién.

Sin embargo, para entender la economía moral de AMLO, hay que saber el origen de ésta y de donde sale la inspiración del presidente. El concepto de economía moral tiene sus orígenes en la discusión entre la iglesia católica y el cristianismo con las teorías capitalistas y comunistas que surgieron por el progreso y el cambio del feudalismo al capitalismo, al pasar de sociedades agrícolas tradicionales a un sistema de producción industrial donde surgió una nueva clase, la tan odiada por AMLO, la burguesía, la misma que desplazó a los reyes y su privilegio y su poder dados por la iglesia en nombre de Dios.

De acuerdo con el Diccionario de Acción Humanitaria y Cooperación al Desarrollo, la “economía moral se “sustentaba en una cierta ética de la subsistencia, en busca del bienestar colectivo y no en el lucro personal (…) el objetivo prioritario que articulaba tales sociedades tradicionales no era la acumulación material, sino la reproducción y el mantenimiento del sistema social”. (Milenio, 7 de noviembre de 2019).

 

Su Libro

La definición parece reproducirse ampliamente en el libro de AMLO, quien escribió: “Debemos insistir en que hacer el bien es el principal de nuestros deberes morales. El bien es una cuestión de amor y de respeto a lo que es bueno para todos. Además, la felicidad no se logra acumulando riquezas, títulos ni fama, sino mediante la armonía”. (Página 175)

El sociólogo, Max Weber al analizar los fenómenos económicos y sociales de Alemania, consideró a la religión protestante como predominante, frente a la católica. Sobre el protestantismo, aseguró que incidió con un efecto moralizador entre los creyentes, que se afanaron en alcanzar una absoluta integridad moral que les permitiese suponer que figuraban en el grupo de los elegidos para la salvación, basado principalmente en que la iglesia católica favorecía a los señores feudales y destinaba a los mundanos a servirles.

La base del protestantismo fue en otras palabras, cuestionar los abusos que la iglesia católica hacía en nombre de Dios, como el cobro de las indulgencias y el reparto de la riqueza solo entre los señores feudales, en palabras de AMLO, la corrupción.

Sobre esto AMLO escribió en su libro: “Nuestro propósito no solo es erradicar la corrupción política y moral que nos estaba hundiendo como sociedad y como nación, sino también establecer las bases para una convivencia futura sustentada en el amor y en , como nos lo recomendaban con gran sabiduría nuestros antepasados”. (Página 182).

 

Las 10 primicias

La compañera y camarada Ivabel Arroyo deshojó la margarita del libro de la economía Moral de AMLO y obtuvo 10 premisas de la economía moral, que hacen destacan el vínculo de AMLO con las corrientes evangélicas.

Clave 1: Lo público lo entiende como propiedad gubernamental con dirección estatal y eso lo entiende como algo más deseable que lo privado. Lo privado se entiende como empresas abusivas, no como esfuerzos individuales. Es arrebatar a la “burguesía el control para regresarlo al rey o al señor feudal o al elegido de Dios que se encuentre al frente del Estado.

Clave 2: El Estado, a través de esa propiedad gubernamental, puede hacer distribución. Históricamente ha usado la propiedad gubernamental para favorecer a abusivos intereses privados y mafiosos. Quien detenta el poder del Estado es quien podrá definir el cómo generar riqueza y cómo distribuirla. Aquí no caben los modelos económicos, solo sirve la voluntad de quien es el elegido.

Clave 3. Lo importante no es el crecimiento, sino el bienestar material y el bienestar del alma.

Clave 4. Las herramientas para que un gobierno funcione son la honestidad, el combate a la corrupción y la recuperación de valores en la sociedad. Los valores “morales” son los que surgen de la creencia de quien ostenta el poder.

Clave 5. La democracia que funciona es aquella en la que (y esta es frase literal) se borra la división entre pueblo y gobierno. El fin único es servir el mandato divino.

Clave 6. Las variables macroeconómicas y el papel del Banco de México deben seguirse cuidando como lo proponen los Chicago boys (los primeros neoliberales): cuidando la deuda pública y la inflación.

Clave 7. El papel del Estado es ser un garante de derechos, no un gestor de oportunidades. Para López Obrador estudiar es un derecho (que se exige) y no una oportunidad (que se aprovecha).

Clave 8. La viabilidad del campo significa la viabilidad del autoconsumo con precios de garantía y cultivos guiados por el Estado. Igual como se hacía con los señores feudales, cultivos de autoconsumo y mantenimiento de los reyes y las clases privilegiadas por la iglesia.

Clave 9. Para López Obrador el Estado de bienestar es deseable y debe ser robusto, pero no como un sistema de protección general, sino como una bolsa de transferencia de recursos para apoyar a los más pobres.

Clave 10. La tarea del Presidente es una batalla ética para (lo cito) “lograr el amor y hacer el bien”.

En conjunto la economía moral tiene su base en relaciones sociales de reciprocidad, propias de las sociedades agrícolas tradicionales, orientadas a satisfacer las necesidades básicas de toda la comunidad. Es regresar al primitivismo de la economía, la producción de subsistencia, autoconsumo y colaboración de la comunidad.

Con esto, podemos olvidar la producción en serie, aunque la producción para un mercado signifique regresar a los principios de la edad media y al control de la economía por la religión a través de una moral impuesta, como lo comentó el Papa León XIII.

Solo así se entiende la sumisión a los gringos protestantes y evangélicos, que la economía tenga otros datos “cuantitativos”, se perdone a delincuentes y que se utilicen energías sucias, al cabo “Dios proveerá”. 

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